martes, 5 de agosto de 2014

I´M BACK....

Eres escalador, ¿verdad?

Un día supe que lo era. Y no importaban los números, las letras o los signos, pues ser escalador era un sentimiento; y no importaba cuánto escalaras en un momento determinado de tu vida, pues ser escalador era una forma de ver el mundo; y no importaba lo motivado que estuvieras o el estado de forma que tuvieras en un momento en concreto, pues ser escalador era una forma de vida, una manera de pensar, un modo de sentir…

Somos lo que somos por lo que hemos sido en el pasado. Es para lo único que sirven los momentos vividos que permanecen en nuestros recuerdos, para determinarnos como individuos, como personas. Es cierto que el pasado se fue, pero siempre que se va, a cada instante, va haciendo que nuestro presente sea diferente. Ahora mismo, en este momento, estamos creando nuestro futuro; el futuro que se vuelve presente y el presente que se vuelve pasado.

Pudiera pensar que quedaron en el olvido esos momentos de roca, de olor a tierra húmeda, del tacto calcáreo y áspero de ese trocito de pared pétrea que hacía mella en nuestros dedos, de risas a pie de vía, de esos “venga bicho que te la llevas”, de los momentos de pegues, de proyectos, de viajes de escalada, de manos agrietadas, de ropa mojada en magnesio, de cervezas en el bar después de haber intentado una vía, de acostarte con una secuencia de movimientos en la mente y repasarlos una y otra vez, e imaginarte encadenándolos todos, encadenando la vía más dura y bella que jamás escalaste. Pudiera pensarlo después de todo…







Ahora pienso que sólo necesitaba un descanso, un alto en el camino, una pausa, un reencuentro con otro azul - con tu azul-,

un momento para que todo se reorganizara, un momento para unir los puntos y dejar que todo fluyera y se encauzara de nuevo de la forma idónea, como debía ser, dejándome llevar hacia lo que la vida quisiera que fuera, así, sin más..

Ahora quiero, ahora voy a volver a escalar, a sentir mis brazos hinchados, a empaparme de movimientos y de todas esas cosas maravillosas que llenaban mi vida y que un día olvidé en pos de la locura, del desconcierto y de la incertidumbre.

Ahora quiero ver hasta dónde puedo llegar, hasta dónde podemos llegar, escalando las rutas más hermosas que la vida nos ponga por delante, unidos por una cuerda tan fina como resistente, teniendo tu vida en mis manos y dejando la mía en las tuyas, sentir tu aliento allá arriba, danzando, moviendo mi cuerpo, sintiendo tu alma y tu fuerza.

Ahora quiero comenzar a crear recuerdos bellos para el  futuro, recuerdos de escalada, recuerdos de la vida, una vida plena, justa, verdadera, como nos merecemos…

¿Vamos a escalar?

Gracias Bea