martes, 8 de julio de 2014

EMOCIONES Y SENTIMIENTOS

Disfrutar del sufrimiento es la única forma de poder llegar a valorar algo tan vital y necesario como la felicidad. La perfección no existe, y no hay nadie que haya sido capaz de sortear en todo momento algún periodo de desasosiego, de incertidumbre o de profunda tristeza. Nadie está libre de experimentar el vacío, y así debe ser.

Ese beso que te robé no hubiera significado nada si no lo hubiera estado echando en falta tanto tiempo. Es la mirada de aquel que sueña con el reflejo de unos ojos limpios donde se pueda respirar un alma. Es la sonrisa que revienta a la tristeza adherida en un corazón maltrecho. Es volver a oír un corazón latir tan cerca de mi pecho que pudiera parecer el mío propio. Es la vida después de la muerte o la muerte que se marchó para dejarme vivir.

Es el temor el que nos hace mantenernos alerta, el que nos hace valorar a cada instante eso que amamos y que nos hace sentir vivo. Que el fracaso sea una opción es lo que hace que para mí el éxito  tenga doble valor. El miedo es necesario en su justa medida. No podemos eliminarlo por completo porque perderíamos la capacidad de experimentar esa sensación de incertidumbre que nos mantenga vivos, pero tampoco podemos dejar que nos domine, que nos gobierne, porque entonces sí que verdaderamente estaríamos muertos.

Es esa sensación extraña de no saber qué, de no saber por qué están ocurriendo las cosas de una determinada manera. Es algo necesario para alcanzar ese estado que todos ansiamos conseguir. Es un camino, algo obligatorio e inevitable. Piénsalo. No podríamos disfrutar plenamente de un maravilloso día de primavera sin antes haber experimentado los gélidos días del invierno. Tan necesario como el día lo es para la noche, o la noche para el día. El miedo es el que hace que encontremos ese equilibrio.

El miedo es una emoción ante un estímulo, y nosotros ahora somos estímulos, amor. Te miro y el tiempo se detiene. Tu mirada hace que afloren emociones y que éstas se expresen de una forma orgánica, como cuando te acercas demasiado y puedo sentir tu respiración en mi nuca y la piel se eriza, y el corazón se dispara, y las manos se humedecen. Es la somatización de la emoción que me produce tu presencia la que me lleva una y otra vez a seguir tu camino.

El estímulo provoca todas esas emociones y a raíz de ahí experimentamos esa sensación a la que llamamos sentimiento. El sentimiento se produce a través de las emociones. Son todos esos procesos cognitivos y esas valoraciones que hacemos en nuestra mente sobre una emoción particular. Y ahora he de decirte que todas esas emociones se entremezclan en mi mente y de ellas afloran los más bellos sentimientos.

Te miro, tu cuerpo y el mío son uno. Nuestros corazones parecen latir al unísono y nuestra respiración se entrecorta con cada mirada, con cada caricia, con cada beso que te robo para siempre. Tu olor penetra por todo mi cuerpo invadiendo por completo cada uno de mis sentidos, potenciándolos, haciendo que emerjan los instintos más primitivos, esos que parecían que habían muerto, pero que solo estaban dormidos en algún lugar de un mal sueño.

Y cuando me doy cuenta de ello, cuando soy capaz de percibir todas esas sensaciones que me produce ese momento en el que tú y yo somos uno, es cuando tengo que luchar contra mi razón, es cuando esa emoción se convierte en sentimiento, es cuando se unen las palabras, es cuando intento una y otra vez que no se me escape el sonido de un te quiero. 

Demasiado tarde amor.