viernes, 23 de mayo de 2014

LO MAS DURO QUE ESCRIBÍ: CAP 3

Eso es lo que me dijo el padre la primera vez que hablé con él después de que ella me volviera a dejar tras las tres semanas de haber salido absuelto. Tres semanas después de que me dijera que lo que más deseaba era que viviéramos juntos y que tuviéramos una verdadera relación.

Hace un par de meses el hermano de ella me denunció por mandarle mensajes. En los que él decía que yo le insultaba. Juicio. Resultado absuelto. Mentiras a un juez.  No aporta prueba alguna. Obvio. ¿Eso no se castiga?

Luego me denuncia el padre tras el fracaso anterior del hermano. Me denuncia por lo mismo. Por mandarle mensajes. Resultado. Hoy, precisamente hoy, recojo la sentencia.

Pero NO me van a meter en la cárcel por mandar unos mensajes pidiendo POR FAVOR que no se me haga sufrir, que no me hagan vivir esta pesadilla, que sientan, que piensen, que muestren empatía, que quiero a su nieta, que necesito verla, oírla y abrazarla. Recuerdo en un mensaje que le puse: ¿Daría usted su vida por su nieta? Seguro que sí, yo también. ¿Cuánta gente cree usted que daría su vida por su nieta”?
Pero por unos mensajes de este tipo no te meten en la cárcel, ¿Verdad?
Entonces hace dos semanas me encuentro en la playa con ella. Me acerco  y le pregunto si podemos hablar. Me dice que no. Le pregunto cuándo cree que podríamos hablar y me dice que de momento no. Le digo que esperaré el momento y me voy. ¡Y me voy! Mientras me marcho me dice “pica billete,  vete a tomar por el culo”

Yo me marcho y cuando subo las escaleras de la playa y estoy quitándome la arena de los zapatos veo cómo ella recoge las cosas rápidamente y se dirige a comisaria de policía…. No lo he expresado bien. ¡¡¡¡¡Se dirige a comisaria de policía!!!!!!!!! Esto lo sé porque ese trayecto ya lo hizo una vez, hace unos meses, cuando me metió entre rejas, antes de que se arrepintiera, claro está. Lo sé no porque la siguiera, sino porque me lo imaginé en ese momento cuando la vi recoger a toda prisa así que cuando con mi coche pasé por la puerta de comisaría dirección mi casa sólo tuve que girar el cuello para verla allí dentro hablando con un policía. Estuve junto a ella, sin tener ningún tipo de orden judicial que me lo impidiera, aproximadamente 30 segundos. ¿El precio de una denuncia? O quizás el precio fueran los mails que le mandaba rogándole para  que me diera la oportunidad de hablar, de ver a la peque.

Acojonado llamo a mi amigo S. y le pongo al tanto de la situación. Tengo miedo. Tengo miedo porque no existe en España la violencia de género, no existe en España la violencia contra el hombre. Existe la violencia contra la mujer. Y sí que es cierto que en muchas, muchísimas ocasiones, éstas necesitan protección (solo hay que ver las noticias cada día). Mi amigo habla con ella y le expone que estoy asustado por lo que ella pudiera hacer. El padre de ella llama a mi amigo. Sí, lo he dicho bien: ¡Llama a mi amigo! No entendemos muy bien por qué. El caso es que este hombre le dice a mi amigo de nuevo lo que ya me dijo a mí en su momento: “Voy a intentar meterlo en la cárcel por todos los medios” Al día siguiente ella me denuncia. Sí. No el día antes cuando me la encuentro en la playa y ella va a comisaría. No el día que me la encuentro, sino al día siguiente. Unas 15 horas después de que el padre hablara con mi amigo y repitiera la amenaza. Yo no sé qué pensar: O en comisaría le dijeron el día antes de la denuncia que los martes no vale denunciar o alguien interfirió para que ella me denunciara y así cumplir sus expectativas. ¿Qué mejor forma de cumplirlas?

 Me llaman de comisaria. Voy. Declaro. Y me citan para la mañana siguiente en los juzgados de violencia contra la mujer. No me he expresado bien. ¡¡¡¡¡Me citan en los juzgados de violencia contra la mujer!!!!! Tengo miedo porque ya viví eso… ¿Por qué me denuncia al día siguiente de encontrármela y no el mismo día?

Hablo con un abogado y me dice que ya, para empezar, antes que nada, cuente con que tengo una orden de alejamiento. Que eso es así. Que da igual lo que diga, que da igual lo que hayas hecho. “La orden te la llevas….” Me dice que vamos a intentar que no me caiga nada más.  Yo lo flipo…
 Había estado en la playa donde siempre íbamos los 3. Llegué antes que ella. Me di dos baños y al irme paré 30 segundos para preguntarle si podía, primero, y cuando podría, después, hablar con ella. Y se fue para comisaria. Pero no me denuncia por lo visto. Me denuncia al día siguiente. ¿Qué es lo que pasó para que fuera al día siguiente? Cuando mi amigo habla con ella ésta le dice que tiene miedo de mí y él le dice que miedo debería tener yo cuando se dirige a comisaría porque su ex pareja, con la que estuvo 8 años, quiere conversar con ella; cuando su ex pareja, que  jamás le ha puesto la mano encima a nadie, sí que ha recibido algún que otro…

Tengo que repetirlo todo un poco, tengo que repetirme porque mi incredulidad me lleva a ello.
Mi amigo recibe una llamada de su padre. Éste le dice a mi amigo lo que ya me había dicho en alguna ocasión: “Voy a intentar meterlo en la cárcel por todos los medios”. A la mañana siguiente ella sí me denuncia. ¿Se lo había pensado mejor? ¿Estaba temerosa? ¿O quizás alguien hubiera intervenido para cumplir un deseo profundo? No quiero la orden porque ésta sería el arma a utilizar, lo sé. Si el motivo de la denuncia fuera miedo me hubiera denunciado el día que me vio, cuando entró en comisaría, y no 15 horas después de esas amenazas, al día siguiente, mientras yo estaba en la universidad.

Acudo al juicio. La juez mujer, la fiscal mujer, la secretaria mujer. Ella declara que la sigo a la playa (yo estaba allí un buen rato antes y la playa es de todos, creo.) que le insisto y que incluso la espero arriba de la playa. MENTIRA. Y que le mando muchos mensajes de correo electrónico (verdad), insultándola (mentira).
Como ya sabemos que la orden de alejamiento va a ser un “sí o sí” llevamos a un testigo, el amigo común en cuestión, para que testifique y argumente si él cree que ella pudiera tener miedo de mí o, por el contrario, sería yo quién debiera tener miedo de ella debido a las agresiones físicas que sufrí en ciertas ocasiones, muchas de hecho. Alguna incluso en presencia de la niña. Quería que le contara al juez las amenazas telefónicas…

No dejan que el testigo hable. ¿Por qué? ¿POR QUÉ?

RESULTADO: orden de alejamiento de 6 meses. 8 día de arresto domiciliario y pagar los costes del juicio. GRATUITO


Continuará…

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