martes, 11 de febrero de 2014

LA BELLEZA DE TUS OJOS...


¿Qué te sugiere esta mirada? ¿Te parece bella y tierna?, ¿ Quizás acompañada de rencor e ira? ¿De sufrimiento tal vez?. ¿Te parece una mirada dolorosa quizás?. ¿Son bellos sus ojos?

Mi mamá siempre me dijo que tenía unos ojos muy bonitos. Desde pequeñito. Me lo decía a todas horas, tanto que llegué a restarle valor a tal cariñoso cumplido. ¿Qué no te va a decir una madre acerca de los órganos de nuestro cuerpo que más emociones transmiten? A través de unos ojos se puede ver reflejada la bondad, la alegría, la ternura, la inspiración, la magia y el amor. Pero también la tristeza, el rencor, el odio, la furia y el dolor quedan reflejados en unos ojos que están sufriendo.

Mis ojos son bonitos. Ya lo decía mi madre y muchas otras personas que han tenido la ocasión de verlos; eso sí, en determinadas circunstancias y momentos de la vida. Porque, ¿qué es lo que hacen bellos unos ojos? ¿La luz del sol reflejada en ellos quizás? Hay veces que pueden parecer verdes, un verde intenso, salpicado de unos diminutos y oscuros puntos repartidos caprichosamente por toda la superficie del iris. 

Otras en cambio parecen ser más oscuros, con menos brillo, más apagados, como si necesitaran de nuevo de un toque mágico de energía para que volvieran a su punto álgido de intensidad. Pero, ¿es solo el color de los ojos los que los hacen bellos, o por el contrario es el conjunto, la simetría quizás, de su forma y ubicación en el rostro de las personas?

Siento defraudar a mi madre, o a mí mismo, o a todas y cada una de las personas que algún día me dijo que mis ojos eran bonitos.  Porque no creo que mis ojos sean más bonitos que los ojos de cualquier otra persona, porque si de algo estoy seguro es que la belleza es algo subjetiva. Y esas personas que ratificaron la opinión de mi madre estaban en una situación de querer ver la belleza en ellos. 

Quizás la controversia sea eso de lo que hablaba al principio. No existe parte del cuerpo alguna que refleje más unos sentimientos y unas emociones que los ojos. No podemos saber el estado de ánimo, o la dulzura, o la ternura, o la rabia, o la ira y el rencor mirando los otras partes del cuerpo de una persona. Ni unos tersos glúteos, ni tampoco unos abdominales exuberantes o un voluminoso pelo nos podrán transmitir tanto como una mirada.  Somos animales “visuales” y evolutivamente son éstos, los ojos, los que nos han servido como principal medio de supervivencia. Gracias a ellos estamos aquí. Pero de ahí a aseverar que unos ojos son bonitos o no existe un abismo.

He visto en mi vida muchos ojos que cumplen con los requisitos estandarizados belleza. Ojos grandes, de colores indescriptibles para mí, simétricos a la perfección, en una perfecta sintonía con los demás componentes del rostro humano. Muchos de ellos no me dijeron ni transmitieron nunca nada.

¿Acaso los ojos azules son los más bellos, o quizás sean los verdes, o negros, o marrones? A mí, sinceramente, me gustaban muchos los ojos rojos de las películas de vampiros, quizás a muchas personas son los que mejor le vendrían…

La belleza física es algo subjetiva, o por lo menos así es como pienso que deberíamos comenzar a entenderla. No creo que mis ojos te gusten a ti si no estás dispuesto a ver la belleza en ellos, y eso vas más allá de las diferentes tonalidades, de la simetría con las demás partes que componen un rostro. Día tras día nos están vendiendo una belleza de papel que se descompondrá y desvanecerá con inevitable paso del tiempo, con alguna moda absurda o, simplemente, nos cansaremos de ella. Pero lo peor es lo que dice mi amiga Marisol: “Nos la están vendiendo y nosotros la estamos comprando”. (Se refería a la moto, claro)

La belleza está en el interior. Típico, ¿no?

Pero cuando alguien te habla desde lo más profundo, y te mira de verdad, no existen tonalidades, pues sus ojos se mostrarán de una belleza que jamás hayas podido observar. Cuando alguien te mira de verdad y ves aquello que siempre anduviste buscando en el resto de personas es cuando despiertas y te das cuenta de dónde realmente reside la belleza del Don. Eso es así. Y quién piense de una forma diferente merece nuestra compasión, porque querrá decir que nunca pudieron acercarse a la Verdad. (párrafo compartido con mi amiga Bea)


Mientras, podemos seguir buscando ahí afuera, en esos trozos de papel pintados de vanidad con el que cada mañana salimos a exponernos al mundo. Esos trozos de tela que ocultan nuestro verdadero ser. Y la única forma de que aflore esa belleza interior que tanto nos cuesta mostrar al mundo y que todos, TODOS llevamos dentro, es con una mirada verdadera, llena de luz, de bondad, de ternura, que haga que nuestros pasos caminen al son de tanta belleza, independientemente del color de ojos que tengamos cada uno.

Dedicado a mis fuentes de inspiración (o expiración) de hoy.. Sharon y Bea

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