martes, 24 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD!! bla bla bla

Creo que en días como hoy suelo escribir alguna cosa, o quizás este haya sido el pretexto para ponerme delante de mis palabras y darle forma simbólica a mis pensamientos. No me he tomado la molestia de dedicar  una pequeña fracción de tiempo para comprobar si realmente suelo escribir un día como hoy. Quizás el motivo de esto último sea porque necesito hacerlo, y si descubriera que no suelo escribir en Noche Buena probablemente me dejaría llevar por la pereza, o quizás el miedo, de fusionar mi mente y mis dedos antes la pantalla del ordenador.

Esta noche es Noche Buena y mañana es Navidad, bla, bla, bla…

No me gustan las drogas porque hacen que no tenga el control de mí mismo. No me gusta la falta de control. Muchas veces he visto cómo éste desaparece ante mí y es una sensación desagradable que me produce incertidumbre e impotencia. Es como si mi cerebro se dividiera y mi razón quedara oculta en algún profundo y remoto rincón de la inconsciencia. No me gusta dejar de ser yo mismo y perder mi identidad. Quizás porque, de algún modo, la he perdido muchas veces y el miedo a no recuperarla sacude mi consciencia.

Por algo parecido es por lo que no me gusta La Navidad. No me gustan las fiestas que han de regular, de alguna forma, mi estado anímico. En estas en concreto la incertidumbre se apodera de mí. Ni tan siquiera sé cuál es la actitud que se supone he de tener en una noche como en la de hoy. ¿Debería estar más alegre de lo que estoy? ¿Quizás más triste?

Mañana es el cumple de Jesús y muchos, los católicos, lo celebran de una forma especial. Supongo que todos los que durante estos días han colapsado los mercados de toda España celebran lo mismo, el nacimiento de Jesús. Eso quiere decir que son cristianos y, como tales, ejercen la doctrina que lleva nombre. De lo contrario volveríamos a lo mismo de siempre. Algo que, cada día más, se arraiga en nuestra sociedad. La hipocresía.

Pero quizás yo sea muy pesimista, o quizás un día como hoy ejerza en mí ese cambio de estado anímico del que hablaba al principio. Quizás me equivoque. ¿Por qué no? Quizás esas personas que gastaban  esa mañana en el mercado más dinero del que pueden permitirse hayan contribuido en estas fechas a paliar un poco de hambre del mundo, o un poco de ira, o de rencor, o de violencia….

Probablemente yo me esté dejando llevar por la regulación del estado anímico que ejerce en mí esta fecha. Quiero pensar eso por un año. Solo por un año.
Nos estamos convirtiendo en máquinas. Robots sin conciencia y sin principios, sin razón.

Hablaba el psicólogo francés, Jean Piaget, sobre las etapas del desarrollo evolutivo en cuanto a la capacidad de individuo de realizar operaciones formales. Esto es la capacidad de razonar de una forma deductiva, de entender que lo real es solo un subgrupo de lo posible,  de pensar de forma abstracta y entender los problemas complejos que involucran procedimientos intelectuales. Esta etapa, según Piaget, se produce en la adolescencia. Al principio creía que se adquirían estas capacidades a partir de los doce años, pero más tarde retrasó su teoría hasta los quince años. Yo hoy aún pienso que muchos no hemos llegado a esa etapa.

Pero si te sales del sistema éste te rechaza. Así que no me queda otra que responderos que igualmente, que seáis felices, que felices fiestas, bla bla bla…..


Y a Jesús… pues le mandaré una felicitación por Facebook, que es lo que se lleva ahora…

Feliz Navidad....

1 comentario:

  1. Tres consonantes y una vocal que conforman un apellido que me parece tan bonito como original. Un apellido propio de un duende con mucho duende. Un duende inteligente, culto, comprometido con todo menos consigo mismo aunque ya está empezando a hacerlo y eso le da miedo pero no, no debe temer el perder nuevamente su identidad porque en lo que yo he sentido ser también, un proceso
    iniciatico de compromiso que lo está conduciendo a la reafirmación de si mismo ya
    nada ni nadie volverá ha hacerle perder ni a arrebatarle su identidad. Para mi esa es una buena razón para Felicitar a ese duende con duende y esa mi Felicitación
    casualmente o sin casualidad, no lo sé, ha venido a coincidir con la Navidad, Felicidades pués y adelante.. Carla Dubois

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