viernes, 27 de diciembre de 2013

DESTELLO...

Un ligero destello luminoso que me acerca un poco a ti. Un destello tan fugaz como el más breve de los suspiros que de nuevo te aparta de mi camino. ¿Dónde estás?

Aún no te conozco y ya te echo de menos. No sé si es necesaria esta espera larga y amarga, o es simplemente la esclavitud de aquel que un día fue hipnotizado por tu mirada. Quizás nunca deje de ser más que un efímero destello que me devuelve la esperanza a la vez que me la quita, tan breve como intenso y esperanzador, tan largo que llega a ser tortuoso y retorcido.

Pienso en cómo sonará mi nombre en tus labios y en el efecto que producirá en mis sentidos el aroma de tu piel. Pienso en tus ojos buscando los míos, en la calidez de tu mano y en quedarme para siempre en mitad de ese momento. Pienso en todo esto mientras deseo que no nos perdamos por ahí fuera sin que haya logrado dominar ese breve y fugaz destello.

Quiero pasear contigo por aquellos caminos que, aunque no lleven a ninguna parte, nos mantendrían unidos; y quiero que nos perdamos por ellos y que perderme contigo sea lo mejor que jamás me haya ocurrido.

Pienso en fabricar recuerdos agradables junto a ti, para que, con el tiempo, miremos juntos al pasado y nos fundamos en una sonrisa.  Pienso en enseñarte todo mi mundo y que me ayudes a descubrir el tuyo. Pienso en cuantas sonrisas podría llegar a ser capaz de robarte; y deseo que sean tantas que el cajón de los sentidos de mi alma rebose y que arrastre a las profundidades del olvido todo lo que no sea tu sonrisa.

Quiero acercarme a ti. Acercarme tanto que se me entrecorte la respiración y que mis pulsaciones vuelen al infinito. Quiero acercarme tanto que el frío deje de existir y que, por un instante, no importe si nuestros ojos permanecen abiertos o cerrados porque podríamos vernos con el resto de los sentidos.

Quiero respirar el mismo aire que tú.

Quiero poner en tus labios un poco de miel y quedarme inmóvil viendo y contemplando cómo se mezclan dulzura y dulzura. Quiero acostarme contigo, pero más aún deseo despertar a tu lado y que sea tu mirada lo primero que vean mis ojos cada mañana. Quiero acariciar tu cuerpo mientras me susurras al oído dónde nos perderemos esta vez.

Quiero que el día y la noche se solapen, y no importen, y dejen de existir entre esas paredes en las que solo estamos tú y yo.


Quiero que ese destello fugaz y eterno sea nuestro, aunque solo sea por un instante. El instante que hará posible que todo esto ocurra.

1 comentario:

  1. A tí, a un "Duende con mucho duende" le escribí tras haber leido sus emociones, su sentir y cada una de sus palabras en su Adagio sobre la Navidad. Te recibí con sorpresa, con fundamento, con admiración y con respeto. Con mucho respeto.
    Hoy, al leerlo en "DESTELLO" mi admiración ha sido absoluta. Es un Escritor excepcional. LO ES. Convierte la prosa en poesia y la poesia en prosa, así, como si nada!........."Calando Hondo".
    Carla Dubois

    Viajé durante muchisimos kms bajo esa boveda inigualable. Paraba a menudo para recrearme más y mejor ante tanta belleza. Una belleza que me engrandecia
    el alma. En mi cuaderno de a bordo escribí: Y Dios creó las estrellas para iluminar
    la noche. Me acompañaron a lo largo de todo el camino haciendome sentir protegida y formar parte de ellas. Fué realmente maravilloso.
    Las dunas del desierto no me hicieron sentir insignificante, pudieron, pero pese a mi anclada fuerza interior y a mi templanza ya lo habian conseguido otros.
    Bref, hay que ser muy valiente para reconocer nuestros miedos y aunque creo haber entendido a lo que en general te refieres con respecto al mismo, el miedo es
    en el mejor de los casos, el indicador de la prudencia y de la sensatez

    Eres Escritor. Definitivamente sí. Carla Dubois antarka@hotmail.com

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