domingo, 10 de noviembre de 2013

MÚSICA CELESTIAL

“A veces lo mejor que te puede ocurrir en la vida es que las cosas no sucedan como quieres que lo hagan…”
No pude disimular la sonrisa de mi rostro cuando, por primera vez, oí una de las frases que más me han impactado nunca. “Que no ocurra lo que quiero puede ser lo mejor que me pueda ocurrir”. Pero, ¿por qué?
Quizás porque no estamos siendo los directores de orquesta de nuestra propia vida. Tan solo somos unos simples violinistas que tocamos al son de la melodía compuesta por otras personas. Y por esta razón pensamos como pensamos, hacemos lo que hacemos y somos lo que somos.
Pero, eso se puede cambiar. ¿Cómo?
Lo primero es siendo consciente de que el significado de esa frase tiene mucha más veracidad de la que podamos imaginar. Dejándonos llevar, aceptando cada situación y cada circunstancia. Como decía Steve Jobs: “No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes conectarlos mirando hacia detrás”. Y la única forma de hacerlo, la única forma de saber qué significado tiene todo cuanto acontece es dejarse llevar, aceptar la situación...  Cuando aceptas las cosas el problema comienza a carecer de valor, de significado. Ya no podemos hacer nada con el problema. Lo único que podemos hacer es hacerlo lo mejor que podamos, cualquiera que sea esa cosa. Eso, nada más. Luego, cuando estemos allí adelante, entonces, podemos mirar atrás y unir los puntos, y entonces, cuando estemos allí adelante, comprenderemos por qué hoy yo escribí estas líneas absurdas y por qué tú hoy malgastaste tu preciado tiempo leyéndolas.
Jobs también decía: “Tu tiempo es limitado, así que no lo gastes viviendo la vida de otro. No te quedes atrapado por el dogma”

Una vez que aceptamos las circunstancias y el hecho de que todo cobrará un sentido allí adelante, entonces comenzaremos a componer nuestra propia melodía. Es cierto que al principio puede que no suene como imagináramos pero, quizás también eso sea lo mejor que nos puede ocurrir en la vida, ¿no es así? Quizás tengas que tocar solo, en la noche, cuando nadie te vea; quizás aquellos que te oigan te digan que jamás podrás tocar tu propia melodía o simplemente que jamás llegará a sonar bien. Pero no hagas caso. Si alguien no puede hacer algo te dirá que tú tampoco puedes hacerlo, porque si ve que lo haces, si ve que puedes, que se puede, se sentirá mal por no haber intentado componer su propia música. Le habrás mostrado la puerta. La diferencia entre tú y él es que tú no tuviste miedo a cruzarla. Kurt Cobain dijo una vez: “La gente se ríe de mí porque soy diferente; yo me río de ellos porque son todos iguales”. Sal de ahí, dicta tus normas, compone tu melodía, tócala. Lo estás haciendo lo mejor que puedes y eso es, definitivamente, lo único que puedes hacer. ¿Lamentarte? No entenderé nunca para qué… Trabaja duro, cree en ti mismo, cree en ti mismo, cree en ti mismo, repítelo una y otra vez, inténtalo, otra vez,  y te aseguro que un día, quizás más pronto de lo que crees, esa melodía será música celestial y entonces podrás mirar atrás y unir los puntos…

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