miércoles, 13 de noviembre de 2013

COMO CAMBIAR LO QUE SOMOS?

 Si nos pusiéramos a investigar las causas y factores de nuestro comportamiento y conducta  nos encontraríamos con multitud de teorías diferentes.  Pero genética y ambiente son, al parecer, las principales causas que podrían explicar el por qué de una determinada conducta. Ambas, por lo tanto, están fuertemente interrelacionadas sobre base del comportamiento humano. La coexistencia de estos dos factores es la responsable de que ya no aguantes más a tu novio, que te pongas nervioso cuando hablas con esa chica o que, “simplemente”, hayas acabado estudiando psicología…

Esta interrelación entre genética y ambiente es, desde mi punto de vista, fascinante.

Durante más de diez años lo he podido comprobar practicando el deporte que un día cambió mi vida, la escalada. La genética y el ambiente –talento y esfuerzo- se debían fusionar de la mejor manera posible para que un escalador alcanzara los niveles más altos. De lo contrario, si una variable fallaba, el éxito nunca llegaba a producirse. De poco servía una buena genética si el escalador no entrenaba, si no se entregaba, si no daba todo cuanto tenía en la roca. En todos los casos, sin entrenamiento y disciplina el escalador llegaba a desmotivarse antes de alcanzar su meta. De la misma forma, cuando el escalador ofrecía unas altas dosis de esfuerzo, motivación y dedicación pero su genética no era la adecuada, aparecían lesiones que frenaban la posibilidad de alcanzar el éxito.

La genética no se puede cambiar, eso es obvio. Pero no podemos delegar toda la carga y responsabilidad de nuestra conducta “a papá y a mamá”. Ese sería el camino fácil y, si me permiten, equivocado. Equivocado porque como he dicho antes existen dos variables y centrarnos exclusivamente en una sería incoherente e insustentable.

El ambiente sí se puede cambiar. Y no me refiero a ambiente cómo la densidad de población “guapa” que hay en la discoteca de moda de tu ciudad, no.  El ambiente al que me refiero es todo lo que no es genético. El ambiente es el lugar dónde creciste, la educación que recibiste de tus padres y escuela en la niñez, los amigos que tuviste en la infancia y adolescencia, tu primera novia, tu primer mejor amigo, tu programa de televisión favorito, todo lo que se te ocurra… Pero sin duda, si hay algo que ha condicionado que seamos lo que hoy día somos es el pensamiento. Está claro que no podemos cambiar la educación que recibimos cuando éramos pequeños, ni todo lo que aconteció en el pasado en nuestras vidas y que condicionó que fuéramos lo que hoy somos. Pero sí podemos cambiar lo que pensamos.

Estará todo el mundo de acuerdo en que cuando nacemos venimos, como el coche de mi hermano, no como el mío, con todos los extras. Todos traemos de serie corazón, riñones, orejas (unos más y otros menos) y, cómo no, cerebro. Pero el coche no es solamente carrocería aerodinámica, elevalunas eléctricos, manos libres o puerto USB. El coche dispone de unos mecanismos perfectamente conectados entre sí, engranados unos con otros, dependientes unos de otros, que garantizan el buen funcionamiento de éste. Y cuando alguno de estos mecanismos falla el coche no va como nos gusta y no tenemos más remedio que llevarlo al taller y gastarnos el dinero para que le ajusten las piezas. Nosotros, como buenos conductores que somos,  podemos hacer que la maquinaria funcione de la mejor forma posible y que la visita al temible taller se retrase lo máximo posible o incluso que nunca llegue a producirse. Todos nos preocupamos porque nuestra carrocería luzca de la mejor manera posible. A veces, incluso, dándole a la máquina un trato inadecuado.
Y nuestra conducta, ¿qué ha pasado con ella?...

Primero quiero que nos quede claro que el pensamiento es el aceite y la gasolina que usamos para que nuestro motor funcione de la mejor manera posible y que la visita al taller no tenga por qué producirse. De esta forma, a mejores pensamientos, mejor funcionamiento.

Entonces vale, eso no es la primera vez que lo oímos. Hay que ser positivos para vivir mejor y todas esas cosas. Pensar positivo, realizar buenas acciones… Pero, ¿cómo esto cambia mi conducta?
De la misma forma que no podemos cambiar el metabolismo de una persona con el simple hecho de no comer nada durante un día, no podemos cambiar nuestro comportamiento ni nuestra conducta porque un día tengamos pensamientos positivos o realicemos una buena acción.

Por el contrario, con un cambio de alimentación durante un tiempo determinado nuestro metabolismo sí va a cambiar. De la misma manera, con unos pensamientos positivos, durante un tiempo determinado, nuestro cerebro también va cambiar. Y ello hará que tengamos conductas diferentes.

Se trata de cambiar, a través de nuestros pensamientos y procesos cognitivos adecuados, el “cableado” neuronal de nuestro cerebro. Y se puede…

Durante un tiempo creí en el Karma y todas esas cosas. Creía, y sigo haciéndolo, que recibimos lo que damos y que solo realizando las mejores acciones podemos llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos. Así que durante un largo tiempo estuve centrado en dedicarme a mirar más allá de mi culo. En el mundo hay más culos a parte del mío propio –y mucho más bonitos-. Para realizar buenas acciones y “no morir en el intento” debía cambiar mi forma de pensar. De nada valía realizar buenas acciones por el simple hecho de que el Karma no hiciera de las suyas. Debía creer en ello, debía cambiar mi forma de pensar. Entonces se produjo algo sorprendente. Esto fue a través de una conversación que tuve con mi amiga y compañera de clase Belén. Bromeando le dije que un día le pasaría unos apuntes falsos para que suspendiera un examen. Ella me dijo que mi conciencia no me lo permitiría. La “revelación” me vino cuando le respondí: “No se trata de conciencia Belén, sino de principios”. Bingo!!! Ya no era el Karma el que me “impediría” hacerle tal imaginaria fechoría a mi ingenua amiga, sino mi forma de ser, mi carácter, mi conducta..Lo había logrado sin querer, cierto, pero es excepcional haber comprobado que realmente nuestra conducta es modificable, que no estamos estancados y que no podemos culpar a nadie, salvo a nosotros mismo, de lo que somos.


Mi coche no es como el de mi hermano, pero me gusta, es el mío. Me siento cómodo en él; con sus trucos para que arranque, con sus ruidos raros, con las alfombrillas llenas de pelos de mi perra Luna, y espero que me dure el mayor tiempo posible…..

domingo, 10 de noviembre de 2013

MÚSICA CELESTIAL

“A veces lo mejor que te puede ocurrir en la vida es que las cosas no sucedan como quieres que lo hagan…”
No pude disimular la sonrisa de mi rostro cuando, por primera vez, oí una de las frases que más me han impactado nunca. “Que no ocurra lo que quiero puede ser lo mejor que me pueda ocurrir”. Pero, ¿por qué?
Quizás porque no estamos siendo los directores de orquesta de nuestra propia vida. Tan solo somos unos simples violinistas que tocamos al son de la melodía compuesta por otras personas. Y por esta razón pensamos como pensamos, hacemos lo que hacemos y somos lo que somos.
Pero, eso se puede cambiar. ¿Cómo?
Lo primero es siendo consciente de que el significado de esa frase tiene mucha más veracidad de la que podamos imaginar. Dejándonos llevar, aceptando cada situación y cada circunstancia. Como decía Steve Jobs: “No puedes conectar los puntos mirando hacia adelante; solo puedes conectarlos mirando hacia detrás”. Y la única forma de hacerlo, la única forma de saber qué significado tiene todo cuanto acontece es dejarse llevar, aceptar la situación...  Cuando aceptas las cosas el problema comienza a carecer de valor, de significado. Ya no podemos hacer nada con el problema. Lo único que podemos hacer es hacerlo lo mejor que podamos, cualquiera que sea esa cosa. Eso, nada más. Luego, cuando estemos allí adelante, entonces, podemos mirar atrás y unir los puntos, y entonces, cuando estemos allí adelante, comprenderemos por qué hoy yo escribí estas líneas absurdas y por qué tú hoy malgastaste tu preciado tiempo leyéndolas.
Jobs también decía: “Tu tiempo es limitado, así que no lo gastes viviendo la vida de otro. No te quedes atrapado por el dogma”

Una vez que aceptamos las circunstancias y el hecho de que todo cobrará un sentido allí adelante, entonces comenzaremos a componer nuestra propia melodía. Es cierto que al principio puede que no suene como imagináramos pero, quizás también eso sea lo mejor que nos puede ocurrir en la vida, ¿no es así? Quizás tengas que tocar solo, en la noche, cuando nadie te vea; quizás aquellos que te oigan te digan que jamás podrás tocar tu propia melodía o simplemente que jamás llegará a sonar bien. Pero no hagas caso. Si alguien no puede hacer algo te dirá que tú tampoco puedes hacerlo, porque si ve que lo haces, si ve que puedes, que se puede, se sentirá mal por no haber intentado componer su propia música. Le habrás mostrado la puerta. La diferencia entre tú y él es que tú no tuviste miedo a cruzarla. Kurt Cobain dijo una vez: “La gente se ríe de mí porque soy diferente; yo me río de ellos porque son todos iguales”. Sal de ahí, dicta tus normas, compone tu melodía, tócala. Lo estás haciendo lo mejor que puedes y eso es, definitivamente, lo único que puedes hacer. ¿Lamentarte? No entenderé nunca para qué… Trabaja duro, cree en ti mismo, cree en ti mismo, cree en ti mismo, repítelo una y otra vez, inténtalo, otra vez,  y te aseguro que un día, quizás más pronto de lo que crees, esa melodía será música celestial y entonces podrás mirar atrás y unir los puntos…

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Rupicoland París

Y mira que el tiempo está bueno, verdad?

¿Quizás no lo suficientemente bueno para ir a escalar y, en lugar de ello, ocuparnos de temas tan lamentables como el que quiero tratar hoy? No lo sé, estoy confundido…

Hace poco más de un año, unos “escaladores” que pertenecían al rocódromo de Puerto Real quisieron tomar el mando de éste porque, por algún motivo que aún desconozco, creían que el rocódromo les pertenecía por el mero hecho de haber pagados unas cuantas cuotas. Repito, el motivo desconocido… ¿Quizás tenía en mismo derecho que aquellos que construimos dicho rocódromo?

El caso es que, ante la negativa de ese acto de poder que exigían, decidieron elaborar un maquiavélico plan. Dejarían de pagar el rocódromo TODOS a la vez, sin avisar previamente, como Señores, de esos que beben en copa de balón.  Eso lo hicieron en verano que es la peor fecha para mantener un rocódromo, así que, después de batallar con el dueño del local (éste era alquilado) tomé la decisión de cerrarlo. Ellos, los “escaladores” decidieron montar un club de montaña independiente; de esos que tienen presidente, vicepresidente y, según me he enterado hoy, junta directiva!! Joder, me ha dado “repelús” cuando me lo han dicho!! Mi pregunta es: Tendrán tiempo para escalar??

Bueno, tras su decisión de independizarse como Club de  no sé qué Rupícolas de la Bahía y de alquilar un bonito local, no se me ocurrió otra brillante idea de decirles que les decía la estructura del local antiguo. Maderas e hierros para ellos y las presas cedidas hasta ver qué ocurría en el futuro.

Los “escaladores, rupícolas, presidentes o lo que sean” asombrados, por tal gesto cargado de generosidad por mi parte y que jamás en la vida llegarán a comprender, me agradecieron, todo hay que decirlo, esa gentil acción. Ellos ya tenían local, muchas madres e hierros y un buen puñado de presas. Un amigo, y dueño también del antiguo rocódromo, no fue tan gentil como yo y quiso ir a recuperar algunas presas que estos nuevos “escaladores, rupícolas, presidentes y esas cosas” tenían ahora en su poder (fallo mío que dejé que las cogieran porque esas, precisamente esas, eran de mi amigo no tan gentil). Entonces fuimos a Rupicolandia a recoger las presas y nos encontramos con algunos de los personajes de tal cuento de Walt Disney. Éstos llegaron a decir (delante nuestra!!!) cosas como: “esto sí que va a ser un rocódromo de verdad”, “por lo menos olerá bien”, etc… Así que mi amigo no tan gentil tomó la decisión de renunciar a la cesión de, no solo de las presas, sino de la estructura.

El caso es que los “escaladores, rupícolas, presidentes” habían desmontado toda la estructura del viejo y maloliente rocódromo pero no se lo habían llevado aún a su increíble nave industrial (solo se llevaron las presas).

Retomo…

Al salir de Rupicolandia, mi no tan gentil amigo, me dice, y yo lo entendí, que él no está dispuesto a ceder la estructura a tales personajes maleducados y desagradecidos. Palabras textuales: “Antes lo quemo” A parte de no gentil mi amigo es un poco radical. Yo hablo con el vicepresidente en funciones y se lo explico y me dice que al día siguiente, a eso de las 10 a.m. van a ir a recoger toda la estructura que ellos había desmontado anteriormente y que les ocupó un buen puñado de horas y trabajo. Le digo que me deje un rato para intentar convencer a mi no tan gentil amigo. Entonces llamo a mi no tan gentil y sí radical y, porque no decirlo, un poco colgado amigo, para intentar convencerle de que cederles la estructura a los “escaladores, rupícolas y presidentes” es un buen acto. Éste amigo no tan gentil se vuelve un poco gentil (presión social?) y cede. Entonces llamo al vicepresidente de Rupicoland París y me dice que no, que ya no lo quieren. Habían pasado 30 minutos.

Conclusión 1 (Presión Social de masas perversas)

Habían pensado que era una trama de mi amigo no gentil y un poco radical y mía, el gentil y no radical, para que ellos desempeñaran las labores de desmontaje de todo el rocódromo y, cuando eso sucediera, nosotros decirles que no se los cedemos y, de esa forma, quitarnos el marrón del trabajo. Perverso, eh? Dice el ladrón que….

Pero claro. Así resultó. Ellos curraron y se quedaron sin estructura. Pero porque quisieron. QUE QUEDE CLARO.

Pero pasaron los meses….

Un día llovía, o no, no me acuerdo, y quise ir. Pero las normas que me pusieron es que debía estar federado y, a parte de deber estar federado, pagar una cuota de 7 euros por sesión!!!!!!!!!! Nada más… no hay opciones. Como en toda buena secta, a no ser que no te unas, no hay facilidades.

Conclusión 2 (secta????)

Si no te unes a ellos no hay opciones. Si alguien quiere probar la escalada no puede hacerlo ahí porque no está federado (no creo que haya nadie que quiera probar por primera vez la escalada y esté federado, lógico, verdad?) Pero claro, eso es lo que ellos dicen…. O son honestos “escaladores, rupícolas, presidentes) Juegan con la verdad, la honestidad y los valores propios que una disciplina como la montaña y la escalada suele inculcar a los que verdaderamente la amamos? Estoy confundido.

Luego vi y supe que había gente que había escalado en sus instalaciones sin estar federando e incluso sin estar apuntados. Luego supe que se celebró una competición en Rupicoland París en la que no era necesario tener un seguro, ni estar federado e incluso se podía beber alcohol. Mi pregunta: Ahora sí???
Pero pasa el tiempo…. Ya un año casi desde que Rupicoland París se creó por los “escaladores, rupícolas y presidentes” y ahora tienen hasta una junta directiva, como el Barça, como las grandes empresas….como señores que beben en copa de balón….

El caso es que el tiempo y las circunstancias me llevan a plantearme aceptar las opciones que plantea un club privado para apuntarme e ir a entrenar allí. Como todo, en todo lo que sea privado, si quieres utilizar unas instalaciones debes aceptar sus normas y punto. Cuando estaba el rocódromo de Puerto Real, el antiguo, había unas normas, quizás esas normas eran que no existían más normas que pagar y apretar, y si las aceptabas bien y si nada. Así que decido aceptar las normas de Rupicoland París y apuntarme pero noticia: Tienen junta directiva y ésta ha decidido hacer uso del derecho de admisión, como todo parque temático, y no aceptar el ingreso de mi persona en el club de no sé qué Rupícolas de la Bahía.  Estoy confundido….
Quiero que alguien me lo explique….

Conclusión 3


Que cada cual saque la suya……