lunes, 1 de julio de 2013

EL DÍA PERFECTO?

           encadenando Inopia,  mi primer 8b

“No busques el momento perfecto; solo busca el momento y hazlo perfecto”

Es una frase de esas que se oye muy a menudo y que, desgraciadamente, nos hace pensar menos tiempo del que debiera. En un mundo en el que todo tiene que ser perfecto, nuestra percepción de la perfección está sometida a muchos condicionantes. En nuestra búsqueda de “lo mejor de lo mejor” caemos en una continua queja inconformista al comprobar que estamos lejos de conquistar la perfección que se nos vende día a día. El coche perfecto, los niños perfectos, la casa perfecta, el trabajo perfecto, el día perfecto… Nos pasamos la vida buscando una perfección tan ilusoria como inexistente, a la vez que nuestros sueños marchan cansados de esperar…

A priori, finales de junio no es una buena fecha para para escalar en La Muela. Mucho menos cuando la temperatura ronda los treinta grados y sopla viento de levante. En ese caso mejor no ir. Pero mis últimos intentos a la vía me “decían” que ésta estaba cerca, de que sería capaz de encadenarla pronto. Solo necesitaría un día con buenas condiciones, el “día perfecto”. Pero a finales de junio es complicado ponerse a buscar ese día. Quizás no llegase hasta septiembre, quizás este tiempo loco nos de una tregua de fresco dentro de algunas semanas, quizás el viento  cambie en unos días… quizás…

Allí estábamos Enri, Gascón, Godino, Ana, Siani y yo. Suficiente, ya está. Era el día perfecto porque así lo había elegido yo. De hecho me sentía vigoroso, muy motivado. Mucho más motivado de lo que debiera; porque aunque el último intento a la vía fue bastante bueno, en él me había caído dos veces. Sentía que el encadene estaba próximo pero nunca pensé que sería inmediato. No en el próximo pegue, no en este intento, no un día de levante, no con temperaturas que rondaban los treinta grados.

¿Y, por qué no, joder?!! Vamos allá!!

“Inopia” es una vía larga, muy  larga; a la vez que es una vía desplomada, muy  desplomada. Tiene de todo: Chorreras, regletas, agujeros, laterales, chorreras, invertidos, reposos de rodilla, chorreras. Las chapas están lejos, muy lejos. Hay tramos en los que podrías meter chapas intermedias y aún no estarían las chapas cerca. “Inopia” es una vía de continuidad, de mucha continuidad, en la que los pegues podían durar hasta una hora. “Inopia” es una vía espectacular, una obra de arte que la naturaleza ha querido regalar a los escaladores. Me da pena pensar que sea difícil encontrar otra vía que derroche tanta belleza gestual como “Inopia”. Aunque por otro lado sé que la belleza es algo que surge de nuestro interior y que mucho tiene que ver con lo que realmente queramos ver.

Una obra de arte que solo los escaladores podemos percibir; eso hace que aún tenga más encanto. Una obra de arte que solo los escaladores que se esfuercen lo suficiente para poder escalar una vía como “Inopia” pueden percibir; eso hace que aún tenga más encanto. Quizás más que un regalo es un intercambio por el esfuerzo y dedicación de quienes perseguimos nuestros sueños. Porque yo soy  de los escaladores malos; pero también de los constantes, de los que un veintinueve de junio a las dos de la tarde se ata a cuerda, se pone los gatos y con su puño golpea el puño de su mejor asegurador, de Ana. Mi puño contra el puño de Ana en señal de que lo vamos a intentar a muerte, juntos, hoy, sin importar que día sea ni de donde venga el viento. Gracias…

Creo que  tardé mucho,  no se cuánto, quizás una hora, no lo se. Pero fue algo increíble. Muchos, muchísimos pensamientos en mi cabeza, miles de sensaciones diferentes.

Una batalla que en esta vía comienza en la cuarta chapa. Desde ahí una lucha constante contra la gravedad, contra mis fuerzas, contra mi mente. Ésta última me juega malas pasadas. Después de superar cada sección difícil me siento un poco más cerca de mi objetivo y eso me pone nervioso. A cada movimiento estoy  más cerca, más nervioso y más cansado. Los últimos movimientos son muy al límite, tanto que aún hoy  no se cómo no llegué a caer en varias ocasiones.

Nunca había peleado tanto por encadenar una vía. Nunca había encadenado una vía tan difícil. Nunca había escalado una vía tan bonita. Quizás por eso haya sido tan especial.

Gracias, por supuesto, a esa gente que comparte esta pasión conmigo, y sobre todo a los que allí estaban. Ellos son los que hacen que todo tenga sentido, el sentido de la vida…

“Inopia” mi primer 8b.


Hú Há.