jueves, 14 de marzo de 2013

IMPOSSIBLE IS NOTHING...


Las gotas de rocío comenzaron a deslizarse por el cristal de mi ventana a medida que el sol asomaba por encima de la valla que rodea mi casa. Eran poco más de las 7 de la mañana y ya tenía la certeza de que iba a ser un bello día, con un radiante cielo azul.

A la gente del sur especialmente nos hace falta la luz del sol. Como si realizáramos nuestra propia fotosíntesis, en busca de la energía necesaria para poder realizar nuestras funciones vitales. Y no es que cuando estamos carentes de luz solar muramos, pero nuestro organismo se resiente…y tanto.
No solo es el aspecto físico. Es más, me atrevería a decir que es nuestro lado mental el que sale más perjudicado  en estos periodos de abstinencia solar. El ánimo, la gracia, las ganas, la motivación, la alegría… todo se viene abajo y se ralentiza para economizar nuestra reserva solar en espera de que nuestra maquinaria vuelva a ponerse en carga.

Pero ya está, Cargando!

Parece hasta que el aire entre mejor en los pulmones y recorra vigoroso todo nuestro cuerpo llenando de oxígeno nuestra mente para poder ver las cosas de otra manera. Y esto, en alguien como yo, a qué conlleva?

Pues a que cierro los ojos, inspiro ese oxígeno del que hablaba y me veo en un muro desplomado de roca caliza, con el único sonido de mi respiración de fondo y nada más en mi mente que la secuencia correcta de unos movimientos imposibles, pero que en mi cabeza salen a la perfección, como la sutil coreografía de la profesora de ballet que ha ensayado la obra una y mil veces para enseñarle a sus alumnos el movimiento perfecto.

Esta resurrección de nuestro querido sol ha llenado de serotonina una mente, la mía, la cual lleva un tiempo cargándose de esta sustancia que tanto interfiere en nuestro carácter.

Tan solo llevamos tres de los doce meses de un año en que para mí se está convirtiendo en el año de los grandes cambios, de las grandes decisiones y de los grandes proyectos. Hoy mismo, sin ir más lejos, he escuchado una frase de Ellen Johnson que decía: “Si tus sueños no te dan miedo, es que no son lo suficientemente  grandes”. Y cuánta razón tiene! Yo estoy cagado. Por hora todas las decisiones que he tomado han sido para mí lo suficientemente grande para tenerme acojonado una gran parte del día. Pero como dije el otro día, lo importante no es la meta, lo importante no es el objetivo, lo importante es el camino y pienso disfrutar de él.

El hecho de dejar de fumar ha sido una de las decisiones más importantes de mi vida, sin duda. Estoy convencido de esa decisión y motivado en seguir con firmeza con una forma de pensar tan buena que ha hecho que pudiera tener el valor de repudiar ese veneno y ese monstruo que es la nicotina. Pero siempre acechan oscuras sombras, con sus voces que te hacen dudar. Sé que seré tenaz en esta lucha, pero sí que dio miedo; y mucho.

Y el miedo de tomar la decisión de estudiar ahora?  Ahora!!  Eso sí que acojona. No sé si mi atrofiada mente treintañera aguantará l tirón, no sé si estoy preparado para estudiar psicología, ni tampoco si el mundo está preparado para que yo estudie psicología. Me da miedo esta decisión; por mí y por aquellos que harán que pueda intentarlo.

Así que, ya puestos, por qué no? Ya que los sueños “tienen” que dar miedo he decidido seguir soñando y seguir acojonado. Así que voy a soñar en la vía más dura, en el proyecto más duro. Voy a pensar en un número y en una letra y voy a intentar llegar hasta ese número y esa letra. Lo voy a intentar siendo consciente que, como en todos los retos, como en todos los sueños, hay algo de imposible y mucho de posible en ellos. Lo voy a intentar sabiendo que para llegar hasta ahí hay que firmar dos clausulas en un contrato contigo mismo: Disfrutar del camino y ser más fuerte que mis propias excusas.

Audrey Hepburn lo decía en una divertida frase. Jugando con las palabras en inglés.

“Impossible is nothing; the Word itself says: I´m posible”





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