sábado, 15 de diciembre de 2012

ABURRIDO PERO NECESARIO


Por diversos motivos; ya sea el mal tiempo que de nuevo parece apoderarse de los fines de semana, la dependencia que en estos tiempos tenemos a internet generalmente y a las redes sociales en particular o, simplemente, la carencia de disponer de una vida ocupada, plena y distraída, la gente está bastante aburrida y dedica su tiempo a sacar lo peor de sí mismo…

Un anciano cherokee estaba hablándoles a sus nietos sobre la vida.
Les dijo: “Hay una batalla teniendo lugar en mi interior...es una pelea terrible entre dos lobos.
Un lobo representa el miedo, el odio, la ira, la envidia, la avaricia, la arrogancia, el resentimiento, la culpa, la autocompasión, la inferioridad, la mentira y el ego.
El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la bondad, la esperanza, la serenidad, la compasión, la generosidad, la amabilidad, la amistad, la humildad y la verdad.
Miró a los niños y les dijo: “Esa misma lucha está teniendo lugar en vuestro interior y en el interior de cualquier persona que viva”.
Los niños se quedaron un rato pensativos, y al fin uno de los nietos preguntó a su abuelo “¿Y cuál de los dos lobos ganará?”
Y el anciano cherokee respondió: “Ganará el lobo al que más alimentes”. 

Hace un par de días escribí un post en este blog acerca de lo que, nuevamente, YO pensaba. No sé por qué…Quizás porque es mi blog, mi espacio, mi vida, mis pensamientos.

Es cierto que, como TODO el mundo, en alguna ocasión, he pecado de decir las cosas de una forma un tanto brusca; quizás por mi condición de zurdo (esto no tiene mucho que ver obviamente y es, simplemente, uno broma que pocos entienden) o quizás también porque, en la mayoría de los casos, la gente no está preparada para oír la verdad. De cualquier forma, no es la primera vez que la gente malinterpreta de forma errónea o se toma como algo personal lo que yo escribo. Sobre esto último, sobre tomarse lo que yo escribo como algo personal es en lo que creo que estoy más convencido. Sobre todo porque vivimos en un tiempo en el que el Ego forma un papel importante en nuestra vida.

Sin más, y con la pérdida de tiempo que asumo voy a llevar acabo, voy a intentar aclarar algunas cosillas de mi última entrada del Blog, y así, de paso, haré que este sábado gris sea un  poco más divertido para aquellos que no tienen otra cosa que hacer. (Si soy un poco repetitivo lo siento, mi interés es que la cosa queda bastante clara.)

Empezaré con la razón de por qué en mi blog censuro algunas entradas, o, simplemente, todas las que yo quiero, me plazca o convenga. El por qué es porque es mi blog, mi espacio, mi sitio, mi vida, mi diario, mi privacidad, mi historia. Para participar en este blog se tienen que dar dos circunstancias: que algún lector quiera hacerlo y que yo quiera que ese lector lo haga. Si una de estas dos condiciones no se cumplen se borra el comentario. Es así de sencillo. Pero me extenderé un poco más.

Hace algunos años expuse mi disconformidad antes un hecho que yo, al igual que otras muchas personas, creímos una aberración para la escalada. A partir de aquel post se creó un gran revuelo y me prometí a mí mismo que aquello no volvería  suceder. Viendo que ayer por la tarde este blog llevaba camino de convertirse, de nuevo,  en un espacio donde “cualquiera” que creyera saber de lo que hablaba (y en muchos casos de forma anónima) podía libremente decir lo que le pareciera sin importarle la trascendencia que en mi persona pudiera causar decidí que iba a tomar la opción “B”, que era borrar los comentarios e irme a cenar unas ricas hamburguesas de espinacas. La opción “A” la deseché, y creedme cuando digo que hace muchos meses hubiera cogido la primera opción, pero si lo hubiera hecho me hubiera puesto a la altura de aquellos mismos que se dirigieron a este blog con cosas que no tenían nada que ver con el “polémico post”.

Creo que el por qué borré los comentarios está bastante claro. Pero lo resumo.
1.       Porque no quería que mi blog, de nuevo, se convirtiera un foro donde “cualquiera” pudiera dejar su opinión aún sin tener ni puta idea delo que hablaba.
2.       Porque algunas personas lo utilizaron para insultar y/o hablar sobre cosas que no se referían al post en cuestión. 
3.       Porque me da la gana

Aun así pido disculpas por la censura a aquellos que quisieron dejar su opinión, de forma elegante y constructiva, como es el caso de J.S. y en un segundo intento P.L

En cuanto al post en cuestión voy a ser más explícito y no alargarme tanto (y mira que será largo) porque quiero aprovechar el sabadito.

1.       En ningún momento hablé sobre “nadie” en particular. Nombré a un Club y a un vicepresidente al que conozco y se su nombre. Pero poner su nombre me pareció dirigirme a él de una forma particular y muy personal, por lo que me dirigí explícitamente al Rupicovicepresidente de Rupicolandia. Elegí este término ya que en alguna ocasión el mismísimo Rupicopresidente firmó algún escrito con ese seudónimo en algún lugar de la red de redes; y por lo que tengo entendido ellos mismos iban a llamar al club Rupicolandia. (incluso iban a poner un cartel en la puerta con ese nombre) Que a mí me parezca el nombre gracioso, chistoso o feo es otro punto. Yo también soy feo y hay que joderse.

2.       La Puerta Amarilla se cerró, por diversos motivos. Quizás por la mala gestión de mi persona que era quien lo llevaba, quizás porque éramos unos guarros, quizás porque me preocupaba más escalar y entrenar que limpiar, quizás porque muchos de los que yo creía mis amigos me dejaron tirado cuando después de que llegara la fecha en la que había que pagar,  y de llamar uno por uno “recordándoselo”, TODOS, “a la vez”, me comunicaron que no iban a seguir. Muchos “Quizás” que no vienen al cuento porque La Puerta Amarilla no existe, es pasado, murió. Cuando La Puerta Amarilla existía tuvo sus críticas, muchas críticas, algunas infundadas que, aun sin tener que explicar, porque no viene al caso (recuerdo que ya no existe por muchos ”quizás”)  lo voy a hacer: Tanto mis amigos, colegas, socios, novias, novios o queridas pagaban el roco. TODO el que tenía “algo” que ver conmigo pagó el rocódromo SIEMPRE. El único que no pagaba el roco y tenía “algo” que ver conmigo era YO. Sí que es verdad que había alguno que no pagaba y que se aprovechaba de “mi amistad” para ponerme en el compromiso cuando, a escondidas, me preguntaba si se podía colgar un rato, con la falta de respeto que ello implicaba con los que sí pagaban. Alguno de ellos forman hoy parte de la gran familia de los Rupícolas. Éramos guarros, no se limpiaba, no había agua, en los colchones no te acostabas ni aunque Shakira estuviera tumbada en uno de ellos suplicándote que le hicieras un desavío. Pero sabéis lo que nunca hicimos allí? Nunca le negamos a nadie la posibilidad de escalar. Siempre que fue alguien a interesarse por lo que allí hacíamos se le invitó (invitar es gratis en mi pueblo) a probar. Eso siempre fue así porque para mí, lo más importante de allí no era que hubiera agua (que es importante), que estuviera limpio (que es importante) y otras  muchas cosas (muy importantes), sino que TODAS las personas que tuvieran inquietud por descubrir el mundo de la escalada tuviera facilidad. Recuerdo que hasta el mismísimo Rupicopresidente de rupicolandia estuvo yendo a La Puerta Amarilla durante varios días hasta que por fin se animó a apuntarse. Todo esto de La Puerta Amarilla lo explico aquí ya que mucho de los comentarios (algunos anónimos) se referían y criticaban la Puerta Amarilla (Sitio que no existe debido a mi mala gestión y muchos “quizás”, por lo que ya NO TIENE CABIDA). Si nos quedamos mirando el pasado no evolucionamos, y si no hacemos algo en el presente el futuro será aún peor.

3.       Por lo tanto. Lo que muchos no entendieron, quizás porque el rencor, la ira, la envidia, el aburrimiento, desconocimiento, la carencia de sexo o el exceso del mismo, es que mi queja no fue porque un Club como RUPICOLAS DE LA BAHÍA de CÁDIZ tuviera unas normas de limpieza, de tarifas (caras o no), etc.. Mi queja, mi llamamiento, mi inquietud y mi disconformidad viene por un simple hecho:

Si hoy, mañana, el miércoles que viene, o dentro de un año, una persona que no escala, que no conoce la escalada, pasa por las maravillosas instalaciones de RUPICOLANDIA y siente curiosidad y tentación de probar qué es eso de la escalada, no lo va a poder probar. Porque esta gran familia de gente que piensa “en estar en vertical más tiempo que el resto de personas” no les va a dar la opción por una serie de motivos.
Supongamos que Manolito, mi amigo Manolito, pasa por la puerta de RUPICOLANDIA y ve a esa gran familia allí todos escalando y quiere probar. Entonces entra y descubre que no puede a no ser que cumpla unos requisitos que, por razones lógicas y hasta las mentes más brillantes comprendería, no cumple.
a)      Tiene que ser socio de Club. Precio 50€ al año. Ser socio del club y pagar esta cuota anual no te permite poder escalar en el rocódromo a no ser que pague 5€ por sesión. En este caso no importa que esté federado. Solo tendría que firmar un papel en el que se hace responsable de lo que allí pudiera ocurrirle. Pero Manolito no se va a gastar 55€ para probar en qué consiste eso de la escalada.
b)      Tiene que hacerse socio del Club. Precio 50€ al año y socio del rocódromo 25€/mes. Creo que ahí no tiene que firmar nada ni estar federado.  (os  informo que en los 50€ anuales ni en los 25 mensuales está incluida la ficha federativa. Pero manolito no se va a gastar 75€ para probar en qué consiste eso de la escalada.
c)       Pagar 7€ por sesión. En este caso no tiene que ser socio ni de club ni del rocódromo. Esta sería una buena opción pero tiene un pero muy grande. Tienes que estar federado. Aquí no vale firmar el papelito que exime al club de cualquier responsabilidad, como hacen los socios del Club. Y Lógicamente, mentes pensantes, Manolito no está federado porque no tiene ni puta idea de en qué consiste eso de la escalada.

Por lo cual y resumiendo, el hecho es que si mi amigo Manolito quisiera pasar por allí este sábado lluvioso y frío para probar aquello no iba a poder hacerlo.

Mi queja se refería a las NO facilidades que un CLUB “amante” de la escalada daba, da, y lo que más miedo me da, dará a aquellas personas que quieran descubrir un deporte que para mí se ha convertido en un estilo de vida, en una forma de disfrutar de ella.  Yo quise ir a entrenar una tarde con un amigo y no pude. Cuando me dijeron que costaba 7€ me pareció el precio excesivo, un precio que estaba dispuesto a pagar porque asumía que cada Club tiene sus normas y que hay que cumplir. Pero aun así no cumplía unos requisitos que sí que me parecieron discriminatorios. Mi desventaja por no ser socio era tener que pagar 2€ más por sesión que los que sí eran socio. Me parece que esto es no poner facilidades para que la gente escale.

Es cierto que hay clubes que no te dejan entrenar a no ser que seas socios ni aunque quieras probar sus instalaciones. Pienso lo mismo de ellos. Pero no porque no me gusten los capullos tengo que aceptarlos y no voy a poder presentar mi disconformidad en “mi casa” debido a que el mundo esté lleno de ellos.

Nos vemos en la roca….

No hay comentarios:

Publicar un comentario