lunes, 24 de diciembre de 2012

Noche de celebración?


Desde hace unos meses soy vegetariano.  Efectivamente, no como carne ni pescado. Ningún alimento con procedencia animal salvo queso fresco y algún que otro huevo. Claro que mucha gente puede pensar que el huevo y el queso tienen procedencia animal, y que del huevo, obviamente, nace un pollo. Así es. Pues si eso es no ser vegetariano no lo soy. Soy, por lo tanto, una persona que solo come queso fresco y algún otro huevo de vez en cuando como alimentos de origen animal. A eso se le llama “ovo lacto vegetariano”.  El motivo de esta decisión es porque comiendo solo estos productos de origen animal me encuentro mejor, punto. 
Podría enumerar un sinfín de razones más chulas de por qué no ingiero carne ni pescado.

 Podría argumentar razones éticas, ya que la forma en la que son tratados los animales me puede parecer un poco injusta, arcaica, atroz y cruel, pero a decir verdad, aunque me lo parezca, no es exactamente esa la razón. De ser así me manifestaría cada día, megáfono en mano, como hacen ahora los funcionarios indignados porque se les acaba el chollo, pero en lugar de un hospital lo haría en la puerta de los mataderos.

Podría argumentar razones sociales y humanitarias, ya que con las cantidades de pienso, de cereal y de productos vegetales que se alimentan a los animales que luego nos sirven para abastecernos hasta la saciedad podría comer una gran parte de planeta desnutrido. Me atrevería a decir que si todos nos hiciéramos vegetarianos se podría acabar con el hambre en El Mundo. No sé si sería así o no. Aunque esté de acuerdo con ello no es exactamente la razón.

Podría argumentar razones saludables, ya que la ingesta de alimentos de origen animal aumenta, en porcentajes muy alto, los riesgos de contraer enfermedades como el cáncer, aumento del colesterol, riegos de infarto y un largo, larguísimo etcétera.  Aunque esté de acuerdo con ello no es exactamente la razón.
Ésta, como ya he dicho antes, es porque me siento mejor. Y si así ayudo en un pequeña parte a mi salud, a que sufra un animal menos o a que coma una persona más pues mejor que mejor…

“Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, dame la bota María que me voy a emborrachar…”

Esta noche un alto porcentaje de la población está de celebración. Y qué se celebra exactamente?

 Con los 5€ que tenía en la cartera he decidido ir a comprar un pela fruta en una tienda de esas que antes se llamaban “Todo a Cien” y en Andalucía, creo, “Un Veinte Duros”. Ahora lo llaman “En un Chino” o “En un Moro”, dependiendo de la procedencia del propietario en cuestión. De esta forma, creo que la próxima vez que vaya a echar gasolina pensaré que, en lugar de ir a la gasolinera, iré a echar gasolina a “Los Ladrones”. En fin… Resulta que la tienda se encontraba justo al lado de Mercadona y me acordé que no tenía cereales de los que me gusta en casa. No pude ni acercarme a la puerta del establecimiento. Parecía que Los Mayas se hubieran equivocado en su predicción del fin de El Mundo en 3 días. El mercado estaba abarrotado, la gente “corría” despavorida por los pasillos llenando sus carros y yo, yo solo quería mis cereales ricos en fibra de la marca Hacendado que me cuestan 1,40€ y que dudo que tuvieran. A decir verdad ni hice el intento en entrar al ver que adquirir mis cereales me costaría un buen rato en la cola de la caja número 4.
De verdad que toda esa gente va a celebrar esta noche el nacimiento de Jesús? No sé yo qué pensar… 

Quizás yo deba esperar que me hagan un buen regalo el día de la madre? Quizás yo deba esperar no ir a trabajar el día de La Comunidad de Madrid? Entonces, pienso… a no ser que todas esas personas que llevan sus carros abarrotados de comida, y que parecen que la crisis no les afecta en absoluto,  sean cristianos…. qué están haciendo? Qué celebran?

“Le dice un cura a un niño….Hijo,  quieres ser cristiano? A lo que el niño responde: No, yo prefiero ser Messi”

Pues creo que así, más o menos va el tema….

He visto y oído a gente atea rezar en algún momento crucial de su vida, y eso me entristece. No voy a entrar en un debate religioso ni mucho menos porque yo hoy sí estoy de celebración. Nos reunimos la familia y haremos una comida un tanto especial. Siempre he creído que está bien aprovechar un número del calendario para hacer de un simple día “algo especial”, aunque no por ello dejar de intentar  que cada día lo sea. Pero es cierto que al tener marcado ese número en rojo facilita el agrupamiento de toda una familia. Por lo demás, que cada cual haga lo que quiera… Si quieres emborracharte porque es fiesta en Tokio, ole tus cojones!!

Pero si es por algo por lo que he decidido estar aquí liándoos con mis palabras, al margen de temas religiosos, es porque hoy, día de celebración, pienso firmemente que la cosa se nos está yendo de las manos.

Cierro los ojos y siento dentro de mí que no estamos siendo consecuentes ni honestos… Lo estoy viviendo cada día. Mientras escribo estas palabras lo estoy palpando, me está ocurriendo. Mentimos, nos mentimos a nosotros mismos.

Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia…

Todos y cada uno de ellos estaban presentes en aquel supermercado en el que por suerte no entré. No sé muy bien a dónde quiero llegar, solo mi decepción me ha hecho escribir.

De todas formas os dejo mi menú de esta noche especial:

Hamburguesas de espinaca, puerro y tofu.
Berenjena rellena de verduras.
Vino
Pan de centeno.

Que paséis una buena celebración del nacimiento de Jesús….

jueves, 20 de diciembre de 2012

WELL DONE DUDE...!!


Me cansaré alguna vez de este lugar?.....

Las dos horas y media de trayecto las paso divagando entre los recuerdos que me he llevado tantas y tantas veces de este lugar. Ahora, de nuevo en la carretera como si el tiempo no hubiera pasado, de nuevo observando los pequeños pueblos que me acompañan en el viaje y que, alguna vez, me han servido de lugar de descanso en este recorrido ya familiar.

Llego de noche e imagino ese paisaje que tan presente tengo  en mí, y que, en la oscuridad de esta noche de finales de año, no puedo contemplar. Imagino esa curva que ahora tomo y que me da la bienvenida con su majestuoso Caminito de El Rey; imagino el embalse a mi izquierda, con sus tranquilas aguas provenientes del desfiladero de Los Gaitanes; imagino ese muro solemne de Las Frontales, vigía y testigo de tantas aventuras, de tanta gente, de tantas nacionalidades diferentes que sería imposible llevar la cuenta; imagino cómo ha tenido que ser el día en El Chorro…

Aquí los días no aparecen en el calendario, las horas no tienen minutos, el tiempo, como lo conocemos, no existe. El día comienza cuando amanece, o cuando despiertas; la mayoría de las veces suele coincidir. Entonces levanto sutilmente la persiana de mi furgo con ilusión y expectación; primer vistazo al cielo y, posteriormente, a los eucaliptos que nos refugian de la humedad cada noche. Cielo azul y los eucaliptos apenas se mueven. Salgo de la furgo y este aire fresco entra en mis pulmones dándome los buenos días. Ya no tengo que imaginar nada. “Mi casa” está situada en “el corazón” de El Chorro. A mis pies el embalse, calmado, tranquilo, como yo en estos momentos. A mi derecha puedo ver el desfiladero con su majestuoso e implacable “caminito”. Al girarme, puedo ver, entre las verdes hojas de los eucaliptos, una pequeña porción de roca caliza iluminada por el sol de esta mañana andaluza de diciembre; la pared dorada de alguna parte de las frontales. Luna, mi perra labradora, que parece tan “inquieta”, como las aguas del embalse a estas horas de la mañana, sale y comienza su jornada de juegos con sus vecinos caninos. Yo desayuno tranquilamente. Por la ventana de la furgo comienzo a ver a los escaladores más madrugadores desfilar hacia los diferentes sectores de El Chorro. Todos con sus ilusiones, sus proyectos, sus ganas de aventura. Me pregunto hacia dónde irán… Quizás al Maki? A las Encantadas? A la Poema? A Escalera Árabe? Circo Suizo? Albercones? Caminito de El Rey? Momia? Y es que, son tantos sectores, tantos metros de pared por escalar que podrías quedarte toda una vida escalando en la caliza de El Chorro y no tocar muchas de sus rutas.

Después del desayuno toca preparar el material. Cuerda, cintas, pies de gato, magnesera cargada, agua, agua para Luna, bebedero de Luna, fruta, ropa por si hace frío a la tarde, ropa para el calor de medio día, ilusión y ganas de apretar. Todo a la mochila!!
Después de visitar a mis vecinos Javi y Samu decidimos ir a Poema de Roca. Para mí, junto al Maki, el mejor sector de El Chorro. Vías largas de pura conti, desplomadas, con buen agarre, con su “agarre particular”, chorreras, muchas chorreras. Qué ganas!!

El calentamiento se hace duro. Nos decidimos por el primer largo de “El Fin de una Vida, 7b”. Después de una semana sin roca cuesta calentar en una vía de esa dificultad. No me encuentro cómodo en la roca. Hace calorrrrrr y somos tres. Luego hacemos otra vía más conocida, “Viejo Traidor, 7b+”. Tenía ganas de hacer una vía así para coger el ritmo. Mucho canto, buen agarre, movimientos atléticos sin llegar a ser duros. Pero sigue haciendo calor. En las últimas semanas he estado haciendo vías que me quedaban por este bello muro. Las vías, a mi parecer, son de una calidad excelente, pero sobre todo los segundos largos de algunas de las vías más solicitadas. Tras echar un vistazo al imponente muro vemos cintas colgando en una vía que aún no había hecho. Su nombre “Rudolf, 7c+/8ª?”. Me da igual el grado, quiero probarla!! A menos que tenga la misma calidad que los demás segundos largos que he estado probando será una ruta extraordinaria.

Después de un primer pegue con un calor horrible y un segundo pegue en el que apreté más de lo imaginable llego a la conclusión de que la vía puede ser el segundo largo más duro de los que he hecho aquí por el momento. Los movimientos no me parecen duros, pero sí muy físicos, sin muchos descansos, muy de tener pilas y escalar “alegre”. Empotramientos de rodillas, pinzas, invertidos, ambiente, mucho ambiente…

Llega la tarde y el sol se esconde por el farallón rocoso de “La Momia”. El atardecer en este lugar me parece de una belleza insultante. Los buitres, que nos han acompañado durante toda la jornada, ya hace rato que se posaron sobre sus privilegiados nidos. Ahora son las escandalosas chovas las que hacen su aparición llenando de vida la pétrea montaña. Una negra bandada de estos córvidos se acerca a una de las cuevas que hay en mitad de esta pared de doscientos metros. Poco a poco, en una muestra de respeto y orden entre ellos mismos, se van introduciendo en el oscuro agujero. Esto indica que la noche está al caer, y nosotros aún andamos por aquí. La noche nos pilla en el descenso. Caminamos por una pista forestal que atraviesa este espléndido pinar hasta llegar al coche. El descenso es suave, tanto que podemos intercambiar opiniones acerca de los movimientos de las vía, de los grados, o de cuántas cervezas nos va a tener que invitar la chica alemana a la que desmontamos una vía porque ella no podía y su compañero se había hecho daño en un pie por una mala caída.
Las últimas horas de la jornada las pasamos entre risas y los quintos de cervezas de cincuenta céntimos de El Refugio. Samu saca la guitarra y Krespo un instrumento fabricado por él que no recuerdo como se llama. Es algo así como un tubo muy gordo fabricado con madera, de más de un metro de largo y que cuando se lo pone en la boca y sopla reproduce un sonido espectacular; una mezcla entre sonido relajante y sonido “el mundo se va a acabar seguro, pero no el día 21, sino ahora mismo!!”

Después de un rato entre sonidos fantasmagóricos, muchas mentiras de encadenes que nunca se produjeron y algunas cervezas, marchamos a la furgo Luna y yo. Vuelta a empezar. Todo esto el martes, puede haber un día mejor?

Miércoles…

El plan era ir a El Maki. Ir a El Maki es una controversia. Un sitio espectacular, unas vías increíbles; la paz convertida en zona de escalada, verídico. Quien no haya ido nunca a El Maki que se prepare para uno de los lugares para escalar más bellos del mundo!! Quizás exagero un poco, o no…     Pero está lejos. Una hora de camino subiendo una cuesta que cuando vas por la mitad no te crees que hayas subido tanto y que aún te quede tanto por subir. Subir a El Maki no te deja indiferente, eso seguro.
Pues tras ponerme la mochila, sentir mis hombros agarrotados del día anterior e intuir que el día tenía pinta de ser más caluroso que el anterior, y que ese calor me iba a pillar a mitad de esa infernal cuesta, decidí cambiar de plan y tentar a mi suerte. Iría de nuevo a Poema Roca en busca de algún alma caritativa que quisiera asegurarme un rato.

Calor. Yo creo que más incluso que ayer. Me acoplo con Steve, David y una chica de la que no recuerdo bien el nombre. Ir a sectores de El Chorro solo me motiva porque puedo practicar my poor english. Leo, tomo el sol, me pongo a la sombra en los momentos en los que el sol achicharra mi piel, hago una vía, mucho calor. Sigo leyendo y practicando mi pobre inglés (eso es lo que quise decir antes), tomando el sol a ratos. Hago otra vía, me duele la piel de mis manos, sudo, me pongo a la sombra, leo, practico inglés. La idea de tomarme el día de “descanso” ronda por mi cabeza. Miro una y otra vez las cintas colgando de la vía que probé el día anterior. Tengo ganas de volverlo a intentar pero quizás no sea hoy el mejor día. Me encontraba cansado, la piel me quemaba… Pero la sombra comienza a darle a parte de la vía a la vez que unos cirros se interponen entre el sol y nosotros, haciendo que éste baje su intensidad. Steve me pilla y vuelo por la roca. En el comienzo del segundo largo descanso con la rodilla derecha empotrada en una chorrera. Me quito la camiseta y me digo a mi mismo mi mantra particular de los últimos días de escalada. El mismo mantra con el que pude encadenar las últimas vías de este mismo sector. “siéntete ligero” me digo una y otro vez.. “siéntete ligero y escala”, “muévete”, “ligero”.


Lo que vino después fue, quizás, una de las sensaciones más placenteras que he tenido nunca. Nuestro yoga particular, nuestra forma de meditar y de vivir el ahora, el momento presente, increíble.







A perfect day in El Chorro.

Well done…


sábado, 15 de diciembre de 2012

ABURRIDO PERO NECESARIO


Por diversos motivos; ya sea el mal tiempo que de nuevo parece apoderarse de los fines de semana, la dependencia que en estos tiempos tenemos a internet generalmente y a las redes sociales en particular o, simplemente, la carencia de disponer de una vida ocupada, plena y distraída, la gente está bastante aburrida y dedica su tiempo a sacar lo peor de sí mismo…

Un anciano cherokee estaba hablándoles a sus nietos sobre la vida.
Les dijo: “Hay una batalla teniendo lugar en mi interior...es una pelea terrible entre dos lobos.
Un lobo representa el miedo, el odio, la ira, la envidia, la avaricia, la arrogancia, el resentimiento, la culpa, la autocompasión, la inferioridad, la mentira y el ego.
El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la bondad, la esperanza, la serenidad, la compasión, la generosidad, la amabilidad, la amistad, la humildad y la verdad.
Miró a los niños y les dijo: “Esa misma lucha está teniendo lugar en vuestro interior y en el interior de cualquier persona que viva”.
Los niños se quedaron un rato pensativos, y al fin uno de los nietos preguntó a su abuelo “¿Y cuál de los dos lobos ganará?”
Y el anciano cherokee respondió: “Ganará el lobo al que más alimentes”. 

Hace un par de días escribí un post en este blog acerca de lo que, nuevamente, YO pensaba. No sé por qué…Quizás porque es mi blog, mi espacio, mi vida, mis pensamientos.

Es cierto que, como TODO el mundo, en alguna ocasión, he pecado de decir las cosas de una forma un tanto brusca; quizás por mi condición de zurdo (esto no tiene mucho que ver obviamente y es, simplemente, uno broma que pocos entienden) o quizás también porque, en la mayoría de los casos, la gente no está preparada para oír la verdad. De cualquier forma, no es la primera vez que la gente malinterpreta de forma errónea o se toma como algo personal lo que yo escribo. Sobre esto último, sobre tomarse lo que yo escribo como algo personal es en lo que creo que estoy más convencido. Sobre todo porque vivimos en un tiempo en el que el Ego forma un papel importante en nuestra vida.

Sin más, y con la pérdida de tiempo que asumo voy a llevar acabo, voy a intentar aclarar algunas cosillas de mi última entrada del Blog, y así, de paso, haré que este sábado gris sea un  poco más divertido para aquellos que no tienen otra cosa que hacer. (Si soy un poco repetitivo lo siento, mi interés es que la cosa queda bastante clara.)

Empezaré con la razón de por qué en mi blog censuro algunas entradas, o, simplemente, todas las que yo quiero, me plazca o convenga. El por qué es porque es mi blog, mi espacio, mi sitio, mi vida, mi diario, mi privacidad, mi historia. Para participar en este blog se tienen que dar dos circunstancias: que algún lector quiera hacerlo y que yo quiera que ese lector lo haga. Si una de estas dos condiciones no se cumplen se borra el comentario. Es así de sencillo. Pero me extenderé un poco más.

Hace algunos años expuse mi disconformidad antes un hecho que yo, al igual que otras muchas personas, creímos una aberración para la escalada. A partir de aquel post se creó un gran revuelo y me prometí a mí mismo que aquello no volvería  suceder. Viendo que ayer por la tarde este blog llevaba camino de convertirse, de nuevo,  en un espacio donde “cualquiera” que creyera saber de lo que hablaba (y en muchos casos de forma anónima) podía libremente decir lo que le pareciera sin importarle la trascendencia que en mi persona pudiera causar decidí que iba a tomar la opción “B”, que era borrar los comentarios e irme a cenar unas ricas hamburguesas de espinacas. La opción “A” la deseché, y creedme cuando digo que hace muchos meses hubiera cogido la primera opción, pero si lo hubiera hecho me hubiera puesto a la altura de aquellos mismos que se dirigieron a este blog con cosas que no tenían nada que ver con el “polémico post”.

Creo que el por qué borré los comentarios está bastante claro. Pero lo resumo.
1.       Porque no quería que mi blog, de nuevo, se convirtiera un foro donde “cualquiera” pudiera dejar su opinión aún sin tener ni puta idea delo que hablaba.
2.       Porque algunas personas lo utilizaron para insultar y/o hablar sobre cosas que no se referían al post en cuestión. 
3.       Porque me da la gana

Aun así pido disculpas por la censura a aquellos que quisieron dejar su opinión, de forma elegante y constructiva, como es el caso de J.S. y en un segundo intento P.L

En cuanto al post en cuestión voy a ser más explícito y no alargarme tanto (y mira que será largo) porque quiero aprovechar el sabadito.

1.       En ningún momento hablé sobre “nadie” en particular. Nombré a un Club y a un vicepresidente al que conozco y se su nombre. Pero poner su nombre me pareció dirigirme a él de una forma particular y muy personal, por lo que me dirigí explícitamente al Rupicovicepresidente de Rupicolandia. Elegí este término ya que en alguna ocasión el mismísimo Rupicopresidente firmó algún escrito con ese seudónimo en algún lugar de la red de redes; y por lo que tengo entendido ellos mismos iban a llamar al club Rupicolandia. (incluso iban a poner un cartel en la puerta con ese nombre) Que a mí me parezca el nombre gracioso, chistoso o feo es otro punto. Yo también soy feo y hay que joderse.

2.       La Puerta Amarilla se cerró, por diversos motivos. Quizás por la mala gestión de mi persona que era quien lo llevaba, quizás porque éramos unos guarros, quizás porque me preocupaba más escalar y entrenar que limpiar, quizás porque muchos de los que yo creía mis amigos me dejaron tirado cuando después de que llegara la fecha en la que había que pagar,  y de llamar uno por uno “recordándoselo”, TODOS, “a la vez”, me comunicaron que no iban a seguir. Muchos “Quizás” que no vienen al cuento porque La Puerta Amarilla no existe, es pasado, murió. Cuando La Puerta Amarilla existía tuvo sus críticas, muchas críticas, algunas infundadas que, aun sin tener que explicar, porque no viene al caso (recuerdo que ya no existe por muchos ”quizás”)  lo voy a hacer: Tanto mis amigos, colegas, socios, novias, novios o queridas pagaban el roco. TODO el que tenía “algo” que ver conmigo pagó el rocódromo SIEMPRE. El único que no pagaba el roco y tenía “algo” que ver conmigo era YO. Sí que es verdad que había alguno que no pagaba y que se aprovechaba de “mi amistad” para ponerme en el compromiso cuando, a escondidas, me preguntaba si se podía colgar un rato, con la falta de respeto que ello implicaba con los que sí pagaban. Alguno de ellos forman hoy parte de la gran familia de los Rupícolas. Éramos guarros, no se limpiaba, no había agua, en los colchones no te acostabas ni aunque Shakira estuviera tumbada en uno de ellos suplicándote que le hicieras un desavío. Pero sabéis lo que nunca hicimos allí? Nunca le negamos a nadie la posibilidad de escalar. Siempre que fue alguien a interesarse por lo que allí hacíamos se le invitó (invitar es gratis en mi pueblo) a probar. Eso siempre fue así porque para mí, lo más importante de allí no era que hubiera agua (que es importante), que estuviera limpio (que es importante) y otras  muchas cosas (muy importantes), sino que TODAS las personas que tuvieran inquietud por descubrir el mundo de la escalada tuviera facilidad. Recuerdo que hasta el mismísimo Rupicopresidente de rupicolandia estuvo yendo a La Puerta Amarilla durante varios días hasta que por fin se animó a apuntarse. Todo esto de La Puerta Amarilla lo explico aquí ya que mucho de los comentarios (algunos anónimos) se referían y criticaban la Puerta Amarilla (Sitio que no existe debido a mi mala gestión y muchos “quizás”, por lo que ya NO TIENE CABIDA). Si nos quedamos mirando el pasado no evolucionamos, y si no hacemos algo en el presente el futuro será aún peor.

3.       Por lo tanto. Lo que muchos no entendieron, quizás porque el rencor, la ira, la envidia, el aburrimiento, desconocimiento, la carencia de sexo o el exceso del mismo, es que mi queja no fue porque un Club como RUPICOLAS DE LA BAHÍA de CÁDIZ tuviera unas normas de limpieza, de tarifas (caras o no), etc.. Mi queja, mi llamamiento, mi inquietud y mi disconformidad viene por un simple hecho:

Si hoy, mañana, el miércoles que viene, o dentro de un año, una persona que no escala, que no conoce la escalada, pasa por las maravillosas instalaciones de RUPICOLANDIA y siente curiosidad y tentación de probar qué es eso de la escalada, no lo va a poder probar. Porque esta gran familia de gente que piensa “en estar en vertical más tiempo que el resto de personas” no les va a dar la opción por una serie de motivos.
Supongamos que Manolito, mi amigo Manolito, pasa por la puerta de RUPICOLANDIA y ve a esa gran familia allí todos escalando y quiere probar. Entonces entra y descubre que no puede a no ser que cumpla unos requisitos que, por razones lógicas y hasta las mentes más brillantes comprendería, no cumple.
a)      Tiene que ser socio de Club. Precio 50€ al año. Ser socio del club y pagar esta cuota anual no te permite poder escalar en el rocódromo a no ser que pague 5€ por sesión. En este caso no importa que esté federado. Solo tendría que firmar un papel en el que se hace responsable de lo que allí pudiera ocurrirle. Pero Manolito no se va a gastar 55€ para probar en qué consiste eso de la escalada.
b)      Tiene que hacerse socio del Club. Precio 50€ al año y socio del rocódromo 25€/mes. Creo que ahí no tiene que firmar nada ni estar federado.  (os  informo que en los 50€ anuales ni en los 25 mensuales está incluida la ficha federativa. Pero manolito no se va a gastar 75€ para probar en qué consiste eso de la escalada.
c)       Pagar 7€ por sesión. En este caso no tiene que ser socio ni de club ni del rocódromo. Esta sería una buena opción pero tiene un pero muy grande. Tienes que estar federado. Aquí no vale firmar el papelito que exime al club de cualquier responsabilidad, como hacen los socios del Club. Y Lógicamente, mentes pensantes, Manolito no está federado porque no tiene ni puta idea de en qué consiste eso de la escalada.

Por lo cual y resumiendo, el hecho es que si mi amigo Manolito quisiera pasar por allí este sábado lluvioso y frío para probar aquello no iba a poder hacerlo.

Mi queja se refería a las NO facilidades que un CLUB “amante” de la escalada daba, da, y lo que más miedo me da, dará a aquellas personas que quieran descubrir un deporte que para mí se ha convertido en un estilo de vida, en una forma de disfrutar de ella.  Yo quise ir a entrenar una tarde con un amigo y no pude. Cuando me dijeron que costaba 7€ me pareció el precio excesivo, un precio que estaba dispuesto a pagar porque asumía que cada Club tiene sus normas y que hay que cumplir. Pero aun así no cumplía unos requisitos que sí que me parecieron discriminatorios. Mi desventaja por no ser socio era tener que pagar 2€ más por sesión que los que sí eran socio. Me parece que esto es no poner facilidades para que la gente escale.

Es cierto que hay clubes que no te dejan entrenar a no ser que seas socios ni aunque quieras probar sus instalaciones. Pienso lo mismo de ellos. Pero no porque no me gusten los capullos tengo que aceptarlos y no voy a poder presentar mi disconformidad en “mi casa” debido a que el mundo esté lleno de ellos.

Nos vemos en la roca….

miércoles, 12 de diciembre de 2012

ESTO NO ES LO QUE ERA.


Los tiempos cambias, eso es indudable. La gasolina sube al mismo tiempo que la tasa de paro. Pasamos por tiempos difíciles. Recuerdo cuando hace 10 años iba al mercado con 50€ y salía con un carro abarrotado de comida.  Ahora, con ese mismo dinero, cuando llego al mercado no cojo carro, pues todo lo que podré comprar me cabe, perfectamente, en una cestita de esas con ruedas.

Con 50€ no me llega para la gasolina de mi furgo para echar un fin de semana en El Chorro; y eso yendo a velocidad ahorro. La velocidad ahorro se compone de dos elementos esenciales. El primero es no rebasar, bajo ningún concepto, los 85 km/h;  el segundo llevar a un buen copiloto, que tenga buena conversación y sea divertido. De esta forma, quedarse dormido ante tanta lentitud es menos probable. El Chorro parece estar ahora en Los Alpes. En realidad en tiempo total no se nota tanto, porque tardar dos horas o dos horas y media depende, en mayor medida, del tráfico. Pero esa sensación de ir a 85 km/h?  Las líneas discontinuas de la carretera parecen mucho más largas ahora, en serio. El otro día, yendo a El Chorro, un ciclista y yo intercambiábamos posiciones para aprovechar el rebufo. De locos.

Yo creo que me hago mayor…

Creo que sería primavera de 1999 cuando Fernando, un amigo que escalaba, me llevó, en un campamento que organizaba un instituto, a probar por primera vez la escalada. La experiencia fue increíble. Fue en El Cintillo; un sector que hoy en día está un poco abandonado, cerca de Benaocaz. Recuerdo que desde aquél día, desde el instante que lo probé,  supe que lo que querría hacer desde ese momento en adelante era escalar. Así que ahorré y a finales del año 1999 comencé a escalar.

Por aquel momento no teníamos internet, ni existían los vídeos del Ondra, ni grupos de Facebook, ni whatsapp. Aprendíamos con libros, preguntando, siguiendo el ejemplo de aquellos montañeros y escaladores experimentados que, durante muchos años, nos sirvieron de inspiración. Respeto por la naturaleza, conocimiento del medio, saber estar.

Aprendí asegurar con el ocho, más tarde con el Logic y, finalmente con el Grigri. Puede aprender de las ventajas e inconvenientes de cada uno de ellos. Bueno, a decir verdad, el ocho no ofrecía muchas ventajas para asegurar que digamos. Aprendimos a leer un croquis, a diferenciar un spit de 8mm de un parbolt de 10mm, a desmontar reuniones, a utilizar friends y fisureros, a liar una cuerda, a rapelar sin dar saltos como Tom Cruise en “Misión Imposible”. Aprendimos sobre tipos de roca, sobre factor de caída, sobre nudos…
Pero, como decía antes, los tiempos cambian y yo me hago mayor….

Ahora las cosas son diferentes. Por ejemplo… Hay dos cosas fundamentales que un escalador que se precie en el 2012 debe tener:

La primera de ellas es un perro. Da igual raza, sexo, procedencia y educación del mismo. El perro ante todo. Que quede claro que yo tengo una perra. Se llama Luna, viene conmigo  escalar y no le dejo que haga unas cuantas cosas fundamentales y lógicas (molestar, comer comida ajena, mearse en la mochila de nadie, ladrar…. Lo normal vamos).

La segunda, y más importante de todas, es tener como perfil de Facebook una foto escalando.
Si cumples estos dos requisitos estás en todo tu derecho de:

  .        1 Llegar a un sector gritando como cabras para que todo el mundo sepa que ya estáis ahí. Algo muy importante, sobre todo para los que intentan concentrarse o mantener la paz espiritual de un día de campo.
           2. Cagar en cualquier sitio y dejar a la vista el pino piñonero que salió de tus entrañas junto al papel manchado       3. Hacer una hoguera en mitad de la noche, junto a las furgos (todo el mundo tiene derecho a estar caliente eso está claro)  y no tener miramiento de que, junto a ti, hay gente que quiera descansar para poder escalar al día siguiente.

Y así podría seguir numerando hasta quizás la letra r, la u, o, incluso, hasta la w. Pero paso porque estoy convencido de que si sigo muchos no terminarán de leer este aburrido post. Aunque ahora viene la causa del mismo.

Supongo que muchos de vosotros, ESCALADORES, en algún momento de vuestra vida de treparocas, habéis oído alguna historieta sobre escaladores tiesos, menos pudientes, con menos recursos, etc.
Los que de verdad sentimos la escalada, me incluyo por supuesto (pero no por tener perro y foto de perfil de Facebook escalando, que también…) sabemos lo que significa ésta para nosotros.
Durante muchos años siempre ponía mi Renault Express para ir a escalar con mis amigos porque yo era el único que tenía la combinación carnet-coche. Nunca le pedí a nadie dinero para cambiar neumáticos, revisiones o reparaciones.

Asegurar por comida

Cuando llevábamos el Roco de La Puerta Amarilla teníamos un premisa mi amigo Varo y yo. Si alguien, de verdad, no tenía para pagar la cuota y quería escalar escalaría. No podíamos dejar a alguien sin escalar por la triste causa de no tener dinero. Porque sabíamos y sentíamos la importancia de la escalada para quien son escaladores. A todo el que dijo que se quitaba o que no se apuntaba porque no tenía para pagar se le dejó entrenar gratis. 

Una de las cosas que me llamó la atención de la escalada es que podías dejar la mochila a pie de vía y meterte en una pared de 200 metros durante 5 horas y al bajar encontrarte todo tal cual lo dejaste. Ese buen rollo, esa empatía de los escaladores es lo que me enganchó.

Hoy es 12/12/12. Han pasado muchos años desde que comprendí los valores de esto que, para mí, es una forma de entender la vida.

Al margen de fotos de perfil, de perros y dueños de perros maleducados, de gritos en el pie de vía, de ver en escuelas de escalada como la gente juega con su vida por no tener ni idea de utilizar el material (aunque luzcan unos LaSpotiva Miura de 110€), al margen de grados, de números, de todo.

Al margen de todo, yo, hoy, quería ir a un rocódromo que hay en Cádiz y del cual no soy socio ni estoy por la labor de serlo. Pero un amigo del que hace muchos meses que no veo sí. Así que se me ocurrió ayer la brillante idea de coincidir allí. Aprovecharíamos para vernos, contarnos mentiras y escalar un poco.
Entonces me meto en la página del Club Rupícolas de la Bahía, que es el club al que me refiero. Como todo club, organización, empresa o secta  tiene sus normas y yo decido informarme de cuales son.  Miro en su web y hay algo que no entiendo. Entonces me comunico con uno de los que lo regentan. Creo que es el rupicovicepresidente de Rupicolandia. Y me explica lo que tan bien viene explicado en la web pero que mi obsoleta mente de escalador no entendió.

Para escalar en el rocódromo un día, para probar por ejemplo, hay que ajustarse a las siguientes normas. Teniendo en cuenta que puedes ser socio del club pero no del rocódromo, para usar las instalaciones un día:
a)      Ser socio solo del  club. Precio 50€ al año y pagar 5€ por sesión. En este caso No importa estar o no federado. En caso de no estarlo firmas un papel en el cual te haces responsable de lo que te pueda ocurrir.
b)      No ser socio del club. En este caso el precio es de 7€ al día. En este caso Sí importa estar federado y no vale la opción de firmar el papel que te responsabilizas de lo que te pueda ocurrir.

Lo explico para las mentes obsoletas como la mía….

Si voy a comprar el pan y la panadera me dice que la barra cuesta 10 € no la compro porque me parece cara. Si voy a tomarme una cerveza en un bar y me cobran por ella 2,5€ por ella no me la tomo porque me parece cara. Cada cual hace sus normas y quién quiera las acate.

Una vez me apunté en un gym de esos modernos con Spa, monitores de televisor, música de discoteca, peluquería, fisioterapeuta etc.. Cuando fui a apuntarme me enseñaron las instalaciones y me dejaron probar gratis un día.  Esas eran sus normas. Mientras, la pandera me quería cobrar 10€ por una barra de pan a la vez que se la daba gratis a una amiga. Bueno y qué? Cada uno con sus normas. Pero no en la escalada. NO voy a tener la opción de ir a escalar en el rocódromo con mi amigo esta tarde porque no estoy federado. No tengo opción. Ni aunque tenga los 10€ para la barra de pan y esté muerto de hambre.

El precio de 7€ por sesión por escalar en unas instalaciones de 3º categoría me parece excesivo; pero no me importaba acatarlas porque comprendo que cada club, empresa o secta tenga sus normas. Pero no tengo la opción.

Si se tratara de un club de petanca, de paddel, de striptease, de golf o de saltar al elástico no me importaría. Ni tan siquiera me importa el hecho de no poder escalar esta tarde Me importa que la escalada se convierta en algo discriminatorio, en algo clasista, sin argumento, sin pasión
.
Esa pasión que vivo cada día en la roca cuando veo encadenar a un chico una vía de 7c+ y se corta un dedo con una laja afilada. El chico mete la rodilla en una chorrera y saca un trozo de esparadrapo si le lo lía en la herida y continua dándolo todo para llegar a la reunión. Esa pasión que veo cuando alguien va con muletas cargado con una mochila hasta el pie de vía porque tiene un esguince doble de 2º grado en uno de sus tobillos y decide que escalará solamente con un pie. Esa pasión que hace que después de un día de escalda la gente tenga una sonrisa de oreja a oreja. Esa pasión que hace que recorramos cientos de kilómetros en busca de un trozo de roca seca y que nos conformemos con hacer tan solo dos vías húmedas con las manos heladas. Esa pasión que hizo que una amiga de Cataluña bajara a pasar el Puente a El Chorro, esa pasión que llevo conmigo desde aquel día de primavera del año 1999.

Me entristece sentir que todo eso en unos  años se acabó. Y no por mí, claro está, sino por las generaciones que vienen detrás y que se van a encontrar con las dificultades que hoy yo me he encontrado ante un Club que dícese llamarse una gran familia.

Esperemos que los próximos requisitos para poder escalar allí no sean matar a una gallina y beber su sangre…

Buenas escaladas…