domingo, 16 de septiembre de 2012

CUESTIÓN DE SUERTE?


Nunca tuviste la sensación, al despertar una mañana, de que ese día era especial por algún motivo, pero estabas tan dormido que aún no sabías por qué? Y cuando por fin se despierta la mente, justo después de los sentidos, solo puedes sonreír y ponerte en marcha.... Cuestión de suerte?

Me levanto, desayuno un tazón de cereales y un poco de fruta fresca. Me lavo los dientes, me afeito y me doy una ducha, de esas en las que acabas cerrando el grifo porque la conciencia irrumpe en la increíble. maravillosa y gratificante sensación del agua cayendo por mi cuerpo.

La emoción del momento hace hasta que se me olvide coger algo de comida para pasar el día. "Da igual, ya comeré cuando vuelva". La realidad es que mientras escalo mi cuerpo está tan excitado que mi estómago se cierra, pudiendo estar sin comer nada durante horas.  Esa misma emoción hace que se me olvide coger de casa el otro par de pies de gatos, pues los que tengo en la mochila tienen un agujero que en breve puede dejar al descubierto mi dedo gordo del pie izquierdo. Hay dos cosas de la fisionomía humana que me parecen bastante feas: los penes y los pies. Comprendo que ambos son muy necesarios y carecer de ellos sería una gran putada, pero tampoco es para ir enseñándolo por ahí, digo yo...

Vale...

La ausencia de comida y el hecho de que los gatos estén medio rotos me producen tanto mal rollo como que  Cristiano Ronaldo esté triste. Eso no me va a estropear el día, en absoluto.... 

Mientras conduzco me dejo llevar por el paisaje. La llanura gaditana con su suave brisa fresca comienza a cambiar a medida que me adentro en el interior de la provincia. La campiña jerezana con sus suaves lomas y esa mezcla de tonalidades verdes. Mientras conduzco y observo el paisaje me dejo llevar por la música. No recuerdo cuándo fue la última vez que conduje de esta forma tan relajada. En Arcos ya huele a sierra. La silueta de la Sierra de El Pinar es sublime. Como ancestro testigo de nuestros pasos, permanece solemne y firme, como fiel centinela del portentoso embalse, siempre lleno de vida, a los pies del Castillo.  Leyendas. Infinidad de leyendas medievales se asocian a los muros y pasadizos de la fortaleza, como aquella, referente a la conquista de Arcos por Alfonso X, que narra cómo los cristianos se sirvieron para tomarla de un conducto oculto que conectaba el castillo con el río Guadalete, utilizado por las noches por una bella musulmana, señora de la villa, para bañarse en sus aguas, y por eso llamado «el baño de la reina».

Llego a El Bosque y los aromas cambian. El olor de los bosques de pino invaden mi coche al abrir las ventanillas y quitar el maldito aire acondicionado. Siempre que llego a El Bosque, por mucho calor que haga, hago lo mismo. Abro las ventanillas para "oler" la montaña. En Benamahoma recojo a un chico alemán que hace autostop. La conversación es más bien un intercambio de palabras típico de viaje en ascensor. Poco a poco, al comprobar que no es un asesino que quiere robar "todo" lo que tengo, me suelto y hablamos en un fluido inglés londinense :). En los 20 minutos que duró el viaje le expliqué todos los senderos que podía hacer desde Grazalema (eso sí, early in the morning..), hablamos acerca de lo bueno que son los coches alemanes y lo mal que conducen los guiris por las estrechas carreteras serranas. 

Tras pasar por El Puerto de El Boyar el aire se vuelve más fresco y la esencia de la montaña más intensa. Llegamos a Grazlema y lo dejo en la puerta del camping. Seguramente no lo vuelva a ver más en la vida, pero en este camino anduvimos juntos durante un rato. 

- Thank you very much
- No, Thank YOU  for your company

Sincronizados, llegamos al parking. Echaba de menos esa sensación y no han pasado ni 48 horas. Enseguida cogemos el material y nos ponemos en marcha. Reboso de energía. me siento ágil y fuerte. De repente, me encuentro de nuevo en una carrera contra reloj, una carrera contra el tiempo. Cómo ganarle tiempo al tiempo? Solo es posible cerrando los ojos y saboreando el momento, sonriendo... no es así?

Comenzamos a escalar y me hacen gracia tu comentarios cada vez que hago una vía. Parecen gustarte todas las vías. Tú vas detrás. Aún me sorprendo al verte escalar. Los movimientos son siempre suaves y precisos. Parecen no costarte hasta gritas al aire, te estiras y haces esos movimientos de dedos para poder llegar al siguiente agarre. Yo sonrío por dentro porque se que se siente al darlo todo en un vía.  Así hasta que nos obligamos a descansar un poco porque son las 4 de la tarde y ya llevamos unas cuantas vías, mientras los demás aún están mirando el croquis para ver qué es lo que hacen. 

Tu vienes con un tupper y dos tenedores. Me gusta que me cuides. Lentejas? Sabes de mi poca predisposición para ingerir alimentos mientras escalo y me ofreces lentejas? Aún así, me imagino que las has hecho tú y, no se por qué, me apetece probarlas. Están buenas, pero son lentejas y quiero seguir escalando a tope... 

Luego nos escondemos y hacemos otra vía, y luego otra, y luego otra.... y  el maldito tiempo sigue corriendo, y yo sigo robándole al tiempo un instante feliz....

- Gracias
- NO, gracias a ti.... 

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