jueves, 16 de agosto de 2012

Las regletas y La Luna



Sigue existiendo esa pasión que descubrí hace tanto y que, aún hoy, llena mi vida de sentido, apartándome por unos momentos del desconcierto, del caos y de la vorágine que día a día me aplaca. Quizás sea mi alma maltrecha y herida que ha sido azotada, vapuleada y zarandeada en un momento de efímera distracción, casi sin haberme dado cuenta, o quizás, también, no haya querido verlo -eso me asusta más-.

Sin embargo, ahora me muevo más por impulsos, sin rumbo y descolocado. Redimir mi desconcierto tiene un precio más elevado del que podría haberme imaginado nunca. Las palabras duelen, pero no más que ver como se aleja la sonrisa inocente, los ojos llenos de vida que un día me miraron con apego y esa dulce voz, esa voz suave que intento recordar cada noche para que su sonido no caiga en el olvido. Has intentado alguna vez recordar una voz? Para conseguirlo hay que concentrarse mucho, cerrar los ojos y ahí aparece su melodía.

Aún existe esa pasión porque todavía puedo agarrar con las yemas de mis dedos ese pedazo de roca inerte, colocar la punta desgastada de mis pies de gato sobre un ínfimo saliente rocoso, tensar todos los músculos de mi cuerpo para que éste no sea vencido por la gravedad y no pensar en nada más.

Con lo cual, querido amigo, sí que siguen existiendo regletas y agujeros donde agarrarse. La vida está llena de zonas escarpadas y, cada una de ellas, llena a su vez de todo tipo de líneas, de todas las dificultades y para todos los gustos. La clave radica en no cometer el error de intentar una y otra vez esa difícil secuencia de movimientos imposibles, por mucho que te hayan cautivado, por muy bien que te sientas acariciando el suave tacto de esa roca, por muy bien que te haga sentir la sensación de que un día, quizás no muy lejano, conseguirás el éxito de encadenar todos sus movimientos. Porque pasa que quizás no lo consigas nunca y estés dejando todas tus fuerzas en algo inalcanzable en lugar de disfrutar del resto de las vías que aguardan esperándote, a ser descubiertas. Cuánto es suficiente? Hasta cuando es suficiente? Ahora...Muévete, baja, quita las cintas, recoge el material y camina hacia el coche. Conduce, lejos. Llora de rabia, maldice, enfádate contigo mismo o échale la culpa a la puta vía. Busca una excusa, cualquier excusa, no importa. Vete y explora nuevas líneas, nuevos movimientos, nuevas sensaciones. La esencia es la misma pero de una forma más pura.

Cómo aquella vez que conduje sin parar hasta el fin del mundo para ver la luna más bella que jamás existió. Como aquella vez que que me limpiaste las heridas y me sonreías al despertar. Como aquella vez que te lanzaba por los aires tan alto como era posible y reías, porque sabías que caerías en mis brazos. Como aquella vez  en el que el tiempo se detenía, todos se iban y allí solo quedábamos nosotros. Como aquella vez que te miré a los ojos por primera vez y acaricié tus labios tiernos y frescos; y pude oler tu alma. Como aquella vez...

Ahora todo es diferente querido amigo. Ahora siguen existiendo las regletas... Pero la luna más bella se marcha antes de que cicatrice cualquier herida profunda....




2 comentarios:

  1. bitxo no te conozco pero te sigo el blok y escribes con mutxo sentimiento, tanto como el ke pondras escalando seguro.

    AAAMUERTE CON LA VIDA,CON LA ESCALADA Y CON LOS SENTIMIENTOS KE TIENES EUTSI GOGOR BITXIN

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