miércoles, 29 de agosto de 2012

Cuando soñar importa

Una de las cosas que más me ha gustado siempre a la hora de irme a dormir es ese momento cuando el silencio se apodera de mí, y cierro los ojos, y puedo dejar volar mi imaginación a cualquier lugar, a cualquier momento, pasado o futuro. Los días buenos de escalada me gustaba, al cerrar los ojos en ese instante de clama, recordar los movimientos de alguna de las vías que más me habían costado. Si no había podido hacer   la vía, al cerrar los ojos, recordaba todos los movimientos, todas las sensaciones, todos los detalles y me imaginaba encadenándola. Soñar despierto justo antes de soñar dormido, vaya mezcla.

Soñar dormido no es tan divertido. A veces los sueños te juegan malas pasadas. Siempre he pensado que al dormir, nuestra mente queda libre por completo de las barreras que nuestra consciencia introduce en ella, quizás para protegernos, quizás para eliminar el sufrimiento. En el inconsciente está alojada toda la verdad de nuestra mente, sin obstáculos, sin oposición, sin muros de contención....

Cuando duermes no eliges lo que sueñas.

Hace tiempo que mi sueño consciente e inconsciente se solapan. Mi mente no deja de trabajar a pleno rendimiento, una y otra vez, en el huracán que me arrancó todo lo que tenía. Ahora, miro desolado a mi alrededor y solo veo destrucción. Y mi mente se satura, se colapsa, porque el huracán lo arrasó todo por completo. Ya no se trata de arreglar un tejado viejo que voló con la tempestad, sino de volver a construir una vida, una vida a partir de nada. Quizás esa tendría que ser la parte buena.

Sabéis que es lo mejor de haber tocado fondo? Que ya no se puede caer más, y que ya solo existe camino hacia arriba.

Esta noche, por lo menos esta noche, voy a intentar que mis sueños no se solapen. Y si es así será algo muy positivo, porque en mi sueño consiente, en ese instante de alma ante de dormir, mi consciente se va a concentrar en una sonrisa nueva, en un momento mágico, en una frase, en una nueva voz, en un nuevo nombre. Voy a recordar esa sonrisa que me alegró la tarde, que me hizo pasear calmado de camino al coche, voy a recordar ese "hasta luego, Jose". No me hizo falta nada más....

Así que, si mi subconsciente quiere jugarme una mala pasada lo va a tener más difícil esta noche, porque de momento, conscientemente, cuando cierre los ojos en ese instante de calma, pensaré en el sonido de esa dulce voz....


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