martes, 3 de julio de 2012

LA PUERTA AMARILLA (cap. 2)

La dispersión no hizo que dejáramos de escalar. Como ya dije, nos habíamos convertido en "escaladores"!! Sergio se fue a Málaga con David y allí, en una habitación de un piso cutre de alquiler de una zona to chunga, montaron un pequeño plafón. Dormían entre magnesio y presas, y si por casualidad te levantabas de la cama rápidamente a las 3 de la madrugada para hacer un pis debías tenr cuidado de no darte con la presa 128 en la frente (la chorrera gorda).

Antonio pronto se convertiría en Antoin pues comenzó su andadura francesa en algún momento de ésta época. Se enamoró de Virginia y emigró a la Francia vecina después de pasar por Málaga, Granada y Alemania.

Jose Varo también estuvo por Málaga trabajando y alternaba la escalada con sus hobbies raros.

Yo, por el contrario me quedé por Cádiz. Empecé a visitar con frecuencia el plafón casero que tenía un amigo en su garaje particular en Jerez, y el 2007 aproximadamente acabé yendo a entrenar a un pabellón municipal de Cádiz, Fernando Portillo. Aquello era lo peor. Pertenecía a un club, Club de Montaña Gaditano o vete tú a saber el nombre. El horario que tenía era de 20:00 - 22:00 los martes y los jueves, siempre que hubiera alguien del club allí; por lo que había veces que ibas to fanático un martes cualquiera de la vida y resultaba que no había nadie. Te llevabas allí esperando tanto tiempo como tu motivación te dejaba,  mirando el reloj y los plafones desplomados pegados a la pared y atados con cadenas y candados. También ocurría que, debido al amplio horario, había veces que nos juntábamos allí 12 tíos con ganas de trepar con un escaso margen de tiempo. Yo llegaba a enfermar....

Lo mejor que pudo ocurrirnos fue que en 2008 en Pabellón Fernando Portillo fue derribado para reformarlo. De nuevo nos quedamos sin opciones para entrenar. La necesidad hizo que nos movilizáramos -somos de Cádiz, no nos íbamos a mojar a no ser que fuera estrictamente necesario- y nos reunimos unos cuantos para ver qué se podía hacer.

Lo bueno es que ahora éramos un buen grupo. Sergio, David y  Varo ya estaban de vuelta por Puerto Real y, con el grupo de Cádiz, éramos suficientes para poner en marcha un proyecto: LA PUERTA AMARILLA.

Sergio y/o Varo encontraron un local en Puerto Real que más o menos reunía las condiciones para montar allí una sala de bulder. En la calle Cruz Verde nº 70 una pequeña puerta amarilla daba acceso a nuestro sueño de volver a tener un lugar privado para entrenar.

Éramos 11 personas aproximadamente y rápidamente nos pusimos manos a la obra. Inversión inicial y a trabajar. Claro que hubo quién trabajó más y quienes hicimos menos, pero pronto ese trabajo fue dando resultado. Había nacido LA PUERTA AMARILLA

 De izquierda a derecha: David, yo, Domingo y Sergio
Hasta los más pequeños probaron

Fue una gran época. 2008 y 2009 fueron los años de los que tengo mejor recuerdo de la sala de bulder. Aparecieron personajes de la talla de Demir, Pili, Maik, Arti...más los que allí empezamos. Fue la época fanática de La Puerta Amarilla.

Precio: 450€/mes entre 11 personas. Pagábamos 50€ cada uno y eso nos daba para el alquiler, la luz, el agua, alguna reparación....y sobre todo para apretar!!!!


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