viernes, 27 de julio de 2012

Días de otoño

Inspirar por la nariz, expirar por la boca. Para hacer algo tan mecánico ahora necesito mucha concentración. Las piernas parecen haber alcanzado voluntad propia y se balancean de un lado al otro de la cama. Los pensamientos se vuelven locos, girando por la habitación sin sentido,  como una mosca infestada por el spray anti mosquitos que compré hace poco en el mercado. La respiración parece entrecortada de nuevo y puedo llegar a oír el latido de mi corazón en esta silenciosa mañana. El sol no brilla  hoy. Parece el típico día de otoño donde te das cuenta de que el verano quedó atrás, en el olvido. Para que llegue ese momento aun queda mucho. Yo creo, más bien, que le meteorología se ha aliado con mis sentimientos y que en realidad luce el sol veraniego, pero que yo no alcanzo a verlo. El viento sopla cálido y el cielo se muestra de un radiante azul. Yo solo percibo un viento que precede lluvias, incluso puedo oír la tormenta. Las nubes oscuras de tonos rojizos y grises mantienen mi habitación con la suficiente luz para no dormirme, pero no tanta como para darme la energía de ponerme en pie.

Hace un mes parecía que todo iba a ser diferente. Vivía con Marina en una bonita casa de las afueras de Puerto Real. Las expectativas con Ana eran muy buenas, pues parecía que nos encontrábamos en el mejor momento desde hacía mucho tiempo. Por otro lado, el trabajo comenzaba a llegar. Era todo "casi perfecto". Independencia, trabajo y tener al lado a la persona que quería. 

Pero no se ni cómo todo se truncó en cuestión de días. Todo!!

Marina quiso dejar la casa de un día para otro. Sin poderlo hablar, sin tiempo para más. Debía dejar la casa en un periodo de 2-3 días, no recuerdo e irme a cualquier otro sitio. 

Eso me llevó a pasar por el mal trago de tener que volver, con 34 años, a casa de mis padres. Hasta aquí genial...

En el roco pasó algo inusual. Casualidades de la vida hicieron que 7 u 8 personas de las más importantes de allí decidieran, todos al mismo tiempo, borrarse. Eso dejó a La Puerta Amarilla al borde de la desaparición. Por qué le pondríamos "Amarilla"? No nos dimos cuenta que el amarillo en Cádiz es un simbolismo de desaparición??? 

Qué más queda???

El trabajo. La crisis es un hecho, y esta crisis nos afecta a todos. Este año tenía perspectivas de que fuera mejor que el pasado en cuanto a las actividades. No solo ha sido nefasto, sino que por diversos motivos desde aquí anuncio en cierre de la empresa. Mis motivos tuve cuando creí en un proyecto de este tipo y mis motivos tengo ahora para anunciar que Xplora no va a seguir como empresa de turismo activo.

Ahora necesito otras cosas. Necesito los fines de semana, escalar, y conocer gente nueva. Necesito un trabajo que  me haga madrugar y ver esos amaneceres que tanto ve mi amigo Jesús. Necesito alegrarme por la llegada del viernes y tener mis vacaciones con mis planes de escalada. Necesito tener cerca a gente a la que no le tenga que pagar ni deber nada. Gente incondicional..... 

Necesito tener cerca a mis amigos y a aquellas personas un día te dijeron que estarían ahí. Claro que eso no es tan cierto como parece. Porque cuando giras la cabeza a ambos lados solos ves a los de siempre. A tu  familia. Todos los demás parecen la parte viviente de una red social, con sus me gusta y sus fotos de perfil. Yo no quiero eso eh? Yo quiero los No Me Gusta, esos que te hacen aprender. No quiero a aquellos que te daban un abrazo cuando me veían.. Yo  siempre pensaba.. "y tú, a cuenta de qué me das un abrazo"? Donde estás ahora?? 

Tengo una tarjeta de cumpleaños que me dio una amiga el 3 de mayo de 2011. Sabéis que conservo de aquel día? La tarjeta. Nada más. 

Es fácil que las personas estén a tu lado cuando estás bien. Si no, preguntadle a Messi a cuánta gente tiene a su lado jeje. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario