sábado, 16 de junio de 2012

SÍ, HAGO BLOQUE...

Una vez una chica me preguntó:

-"Tú, aparte de escalar, haces algo más..."
- "Sí, también hago bloque..."


La metáfora sirvió en ese momento para expresarle a esa inocente criatura, desconocedora de cuán absorbente puede ser esto de subirse por las piedras,  lo que la escalada significaba para mí, además de para echar unas risas.

Una vez, un tío que es muy guay, de esos que saben sobre escalada todo cuanto se puede saber (todo esto con ironía, por supuesto), me decía que la "verdadera" escalada era la escalada a vista. Decía que las demás formas de escalada eran algo así como... Bueno eso, que la "verdadera escalada" era a vista. En ese momento me pregunté, mientras mi mente se deterioraba de oír tanta sandez, que cómo un tío que llevaba tantos años escalando podía afirmar tal barbaridad. Al final tuve que hacer la de Homer Simpson y ponerme a pensar en rosquillas para que pudiera llegar al coche y conducir hasta casa sin tener ningún episodio traumático debido a escuchar incoherencias. Rosquillas...... Bueno a lo que iba....

A mi me gustan las vías largas, de continuidad, sin paso "duro", que me exijan control mental, esfuerzo, y resistencia. Me gusta dar pegues a las vías. Disfruto enamorándome de un proyecto el cual veo imposible la primera vez que pruebo sus movimientos, mejorando cada uno de ellos a cada intento, disfruto viendo la progresión en la vía cada día que la intento, disfruto yendo en el coche hacia el sector pensando en la vía, imaginándome encadenándola, cerrando por la noche los ojos y dormirme recordando el último pegue y los fallos que cometí en él. Disfruto ese día en el que los pasos que antes me parecían imposibles salen fáciles en mi coreografía personalizada de la vía y llego a la reunión, y chapo la cadena, y ese día cuando cierro los ojos no me quedo dormido pensando en qué fallé, sino en que una vez más lo he conseguido.

Pero también entiendo otras formas de escalar.

Disfruto yendo a vista en una vía. Solo tenemos una oportunidad en la vida para hacer una vía a vista. Eso es muy grande. Es una sensación demasiado excitante para obviarla. Descifrar los movimientos a la primera, aguantar y corregir los errores sin caer, la máxima concentración, todo el repertorio gestual preparado para ser utilizado en cualquier momento, todos los sentidos alerta. Si caes no hay segundas oportunidades, nunca más para esa vía.

Disfruto haciendo bloque. Esas palabras que utilicé en forma de metáfora se vuelven literales cuando recibo una invitación para hacer bloque en Bolonia. El movimiento es su estado más puro. Sin cuerdas ni arneses. Con solo unos colchones como medio de seguridad y algún piadoso colega en el cual debes depositar toda tu confianza para que cuando caigas esté lo suficientemente atento para amortiguar tu caída y dirigirla hacia un colchón que, a medida que coges altura, se ve cada vez más pequeño. Magnesio, cepillo, yemas pulidas, trapo, adherencia y fricción. Todo para el "movimiento", la sensación.... Apretar todo el cuerpo, tanto que después de un día de bloque tu cuerpo parece pesar el doble, las piernas te duelen tanto que no se cómo me transportan del salón a la cocina. Al llegar a ésta tengo que pasar por debajo de la barra de dominadas que tengo colocada en la puerta y no puedo hacer nada porque no se me escape una sonrisa al pensar que hoy no sería capaz de agarrarme a ella y levantar los pies del suelo.


Sí, aparte de escalar hago bloque.

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