domingo, 29 de abril de 2012

EL INTENTO...

El intento....

Después de levantarte temprano, meterle a tu cuerpo una hora y media de carretera bajo la lluvia, sobre un brillante asfalto mojado que, en cada curva, hace que te cuestiones si tu vida es realmente aburrida o, más bien, hasta donde llega el fanatismo que sientes por la roca; por fin, llegas a ese pequeño y tranquilo pueblo serrano que es La Muela. Paras el coche delante de la puerta de la tiendecita donde, cada mañana, acuden los habitantes de esa pequeña villa a hacer sus compras de última hora, y ya, de paso, a "marujear" un poco. Tienes la esperanza de que el termómetro del coche ande estropeado. Al abrir la puerta y bajar del coche para comprar agua y un par de plátanos (dieta de encadene) lo sientes: el termómetro tiene que estar bien. Hace frío, humedad y corre una ligera brisa que en 20 segundos te dejan las manos heladas. "Quizás en el sector haya un microclima tropical y se esté de lujo".  "Vamos a intentarlo"....

El sendero embarrado, tanto que forma una doble y resbaladiza suela de tierra mojada en nuestro calzado. La hierba húmeda roza nuestra ropa por el estrecho sendero, mojándola. La brisa sigue y en breve comienza a llover. Menos mal que la pared desploma lo suficiente para no mojarte si estás debajo de ella. La sensación térmica tiene que ser de unos 8 grados, el cielo negro, muy negro.Parece que se esté haciendo de noche y son las 13h de un sábado de finales de abril. De vez en cuando un estruendo que hace que, literalmente, retumbe el suelo. Parece el final de los días, verídico.

Calentamos en "Hechizado, 7b". Lo de calentar lo digo porque se supone que los movimientos que hicimos hicieron que nuestros músculos despertaran, porque calor,  lo que es calor, no sentimos. Las manos heladas durante toda la vía, los gatos con calcetines, gorro, sudadera....

Después del calentamiento te queda una sensación extraña. Miras unos metros a la izquierda y ves ese desplome de caliza blanquecina. Sus cintas perpetuas colgantes como témpanos de hielo. Imaginas la secuencia de bloque con las manos heladas y piensas en lo calentitas que están ahora en los bolsillos del plumas. Nuevamente cuestionas. Buscas la racionalidad. Es mi vida aburrida? Tanto dominio ejercen en mi cerebro esas irremediables ganas de apretar? Yonkis de La Muela? Lo que sea, pero aquí estamos...

Entonces?

Ayer, antes de irme a la cama miré por última vez la predicción meteorológica. Esta mañana al despertar lo primero que hice fue levantar la persiana y mirar al cielo. Al salir de casa sentí ese frío que me presagiaba cómo se iba a estar en La Muela. Ya llovía y sabía que seguiría así durante el resto del día. Todos los augurios eran malos. Aún así, tomamos una decisión. Vamos a escalar, a muerte!! Una vez tomada la decisión solo podíamos optar por una postura: disfrutar del día de escalada, dándolo todo, apretando. Esa era la única forma de que nos alegráramos de haber optado por ir a escalar. Estaba claro desde el principio que no era el mejor día para encadenar (yo no lo hice, pero otros sí), pero la única forma de haberlo hecho era haber ido a muerte. Ahí estaba la posibilidad. Si me hubiera dejado llevar por las malas sensaciones, intentarlo, no hubiera merecido la pena.

Pero cuando me tocó escalar me olvidé del frío, del viento y de la lluvia. Fui totalmente convencido de que éste iba a ser "el pegue". Y casi lo fue. Caí después de haber pasado lo más duro, y eso fue todo un éxito. Disfruté de la vía, después incluso de haberme caído. Lo intenté a muerte, caí e inmediatamente después continué. Esa caída no significó mas que una pequeña decepción durante escasos minutos (los que tardé en volver a incorporarme en el comienzo de la secuencia). A partir de ahí seguí luchando hasta el final, como si la caída no se hubiera producido, seguí dándolo todo, apretando y sobre todo, disfrutando. Eso fue lo que hizo que llegara a alegrarme de haberme dado la oportunidad de escalar ese día, ese día que tan mal pintaba.

Está claro que no siempre las cosas nos salen como queremos, ojalá. Pero si queremos que ocurran tenemos que darlo todo, en cada momento. Si queremos y deseamos conseguir un propósito tenemos que apostar firmemente y fielmente por ello, independientemente de las demás circunstancias, independientemente de los truenos, los relámpagos y las nubes que nos acechen. La única posibilidad de que ocurra es darlo todo. Aún así puede ser que no lo consigas, pero te habrás quedado con la sensación de haberlo intentado con TODO...

Y, cómo no, también queda la posibilidad de que le caigas mal a Dios.......




martes, 24 de abril de 2012

LA OPORTUNIDAD....

Después de la derrota contra el Madrid del pasado sábado el Barça tenía hoy la oportunidad de salvar la temporda y demostrar que son los mejores en esto de jugar a la pelota. Durante muchos meses descuidó su posición de "líder" y poco a poco fue perdiendo peldaños hacia la victoria. Aún así, el sábado tuvo un último intento a la desesperada y lo dejó escapar. Hoy era ese momento. Tenía esa última oportunidad. El Barça ha demostrado que es el equipo que ha querido "jugar" a este juego de locos.

Todo pasión, dándolo todo. El mejor jugador de la historia del fútbol falla un penalty y un disparo suyo se estrella contra el  poster. Ser el mejor implica eso también. Por un lado falla el panalty porque es él quién lo lanza. No lo falló ningún otro, lo falló él; y por otro lado pienso que ser el "elegido" implica también el que no siempre vas a estar ahí arriba, implica que vas a cometer errores, porque eres humano. Adoptas la responsabilidad porque lo das todo, eres capaz de hacer vibrar a la grada, a la vez que hoy nos has hecho preguntarnos qué brujo malvado arrrojó una terrible maldición en tu contra. Para mí eres el mejor, porque estás ahí, simplemente por eso. Yo quería que fueras tú quien tiraras ese penalty, que fueras tú quién nos llevara al cielo de Munich o al infierno de la derrota. ÇPorque tú eres pasión, eres carisma, eres noble y eres tú quién un día me enamoró al ver como te desenvolvías en ese "terreno de juego".

 El Barça intentó durante 90 minutos todo lo que estuvo en sus manos (pies) por conseguir pasar el bache, el error del "partido anterior"; y solo se dió de bruces, una y otra vez, contra la barrera infranqueable de aquellos que no querían jugar al fútbol, sino más bien destrozar el juego de un equipo apasionado, como el Barça. El sentimineto es de dolor e impotencia, porque ese sentimiento de derrota me parece injusto. Auque nadie dijo que no lo tuviera que ser.

Cuando lo das todo por conseguir algo y no ocurre se te queda cara de tonto, verdad? No suelo quedarme triste por muchos motivos, a no ser que haya puesto todo mi empeño en que la cosa saliera de manera diferente. Así que, más que la tristeza, es la impotencia la que suele apoderarse de mi. Pienso que hay que luchar por las cosas y los objetivos que uno tiene. Quizás sean objetivos sin ningún tipo de valor ni admiración por otras personas, pero son los míos propios. Son los que se me vienen a la mente cuando decido apagar la luz, cerrar los ojos e intentar dormir cada noche. Y por ellos intento darlo todo. Lo del partido de hoy ha sido reflejar la impotencia en un partido de fútbol. Muchas veces me he sentido como el Barça, chocando una y otra vez contra un muro infranqueable, dándolo todo, insistiendo y con la resignación de saber que más no pude hacer. Como dije antes, nadie dijo que tuviera que ser justo, verdad?

domingo, 22 de abril de 2012

Chamán



En estas semanas hemos estado asediando La Muela los escaladores de la zona, Cádiz y Sevilla. Hemos tenido de todo: Condiciones buenas como las de hoy, donde la temperatura parecía que la había regulado algún fanático escalador. También hemos tenido mucho frío, mucho, tanto que dolía escalar y llegaba a preguntarme qué coño hacía en ese inhóspito pie de vía y cómo iba a ser capaz de quitarme los calcetines para calzarme los gélidos pies de gatos. Hubo un día que me pareció ver a un pingüino haciendo una fogata, verídico. Hubo otro día que llovía tanto que parecía que llegaba el fin de los días. Esperaba que, en cualquier momento, apareciera un jinete vestido de negro con el rostro oculto bajo una capa negra, cabalgando a lomos de un caballo negro, empuñando una espada, dispuesto a cortar cabezas... La muerte misma en La Muela.  Nosotros, mientras llegaba el día perfecto (eso no suele ocurrir nunca para un escalador con excusas que se precie) aguantando el tipo estoicamente. Abrigados, como si estuviéramos en Sibería, haciendo fuegos y metiendo piedras en él para sacarlas dos minutos antes del pegue, meterla en la bolsa de magnesio y calentar las manos a medida que "mojábamos magnesio".  Todo un ritual entre lo fanático, lo friki y lo obsesivo. 

Tanto fanatismo hace que la cosa por lo menos resulte resultona, y los encadenes fueron llegando. Unos antes y otros después, los objetivos caen por su propio peso (más bien por el peso nuestro. Pesados!!)  Salió... Chamán. Chamán. Chamán.

Chamán:

Vía de La Muela, claro. De unos 18 metros? Con una entrada de no parar, con pinzas pequeñas y un paso de bloque entre la tercera y cuarta chapa. Luego la cosa cambia. Después del bloque, el reposo. Después se suceden las chorreras, la continuidad y la escalada física. Chamán

Chamán:

Yo veía ahí "la Chamán", con su entrada desplomada de canto pequeño. Huí de ella durante algún tiempo. Me decía "Jose (así me llamo yo que tengo confianza) haz otra no? Otra más de tu estilo, sin pasos duros" Pero un día de esos, que te coge tonto, como hoy, de esos días que no sabes qué probar, va tu colega Varo   (una mezcla entre Hulk y Mazinger Z) y te convence para que la pruebes con él. Y ahí empecé a probar Chamán.

Chamán:

No tengo fuerza. Será porque tengo las fibras musculares rojas.. o eran blancas? Me explico. Por lo visto hay dos tipos de fibras musculares predominantes en el cuerpo humano, las rojas y las blancas. Las personas que tiene las fibras predominantes rojas tienen más resistencia y menos fuerza explosiva, mientras que los que tienen las fibras musculares predominantes blancas poseen más fuerza explosiva y menos resistencia. Y de esta forma fue cuando Neo la cagó y tomó la pastilla equivocada. A partir de ahí ya nunca más iba a experimentar el sabor de las hamburguesas de Macdonalds y, por el contrario, comería esa especie de arroz, que parecía al que me hice yo una vez para llevármelo a escalar y lo dejé olvidado en la mochila de escalada durante 2 semanas. En fin, yo, fibras rojas, poca fuerza.
Comencé a probar el bloque de entrada. Los pasos aislados salían, pero para ello tenía que apretar con un animal. Encadenarlo iba a ser duro. 

Chamán, el encadene de la tortuga:

Como dice Enri "Lo importante es llevarte de cada pegue algo positivo" (Enri dice muchas cosas y un día os contaré la mejor y más sobresaliente apreciación de Enri acerca de la escalada. Prometido). Eso está bien. En cada pegue mejoraba algo, me salía algo un poco mejor. Soy tauro y zurdo, así que yo a lo mío. Intentaba aparcar a un lado mi Ego cuando veía cómo los asiduos a La Muela iban encadenando la vía. "Sí Enri, de cada pegue me estoy llevando algo positivo, pero yo quiero llevarme ya la vía!!" Creo que "encadené" la vía alrededor de 5 ó 6 veces a partir de caerme en el bloque. Era una cuestión de tener paciencia, demostrar que nací en mayo y amar la escalada hasta tal punto que creo que a veces llega a doler. Lentamente iba enlazando los pasos, corrigiendo pies, mejorando cosas, para llegar a la sección dura lo más fresco que pudiera. Llegar al invertido "salvador" parecía estar realmente cerca. Pero luego quedaba chapar antes del primer reposo!! En el pegue antes del encadene llegué al invertido, tenía que chapar y hacer dos pasos fáciles antes de ermpotrar. Saltarse la chapa no era la opción. Ya estaba hablado. "Si te la saltas y te caes: Trompazo, pero contra la repisa. Por lo cual, repisazo".  No puedo chapar en 3 intentos y desisto y caigo. En el último pegue ídem. Pero esta vez me la salto, animado por los "valientes" escaladores que están a pie de vía y que me aseguran que no me estampo contra la repisa. Llego al primer reposo, chapo la exprés que anda por mi tobillo y cuando dejo de templar y de rezar, reposo y encadeno... 

Y ahora ya tengo nuevo proyecto. Su nombre "Impresionante", su línea, como su nombre... Lo mejor y más tortuoso: Que comparte la entrada con Chamán, Chamán, Chamán..... A muerte!!!