miércoles, 21 de marzo de 2012

Por qué Marruecos?


Unas de las cosas más atractivas de la escalada para mí es, sin duda, los viajes. Salir fuera y desconectar de la presión de darlo todo en mi último proyecto me parece algo necesario y muy aconsejable para que la escalada tome un sentido diferente durante unos días. La misma carretera, los mismos pensamientos mientras conduzco, la misma aproximación, las mismas vías para calentar y los mismos extenuantes movimientos que, una y otra vez, me hacen pensar si es hora de cambiar de vía o si, por el contrario, tengo que seguir ahí, intentándolo. Esto puede acabar haciendo que no solo peten mis antebrazos, sino también mi mente.

Un lugar nuevo, una roca diferente, una escalada a vista, sin presiones, sin tener que recordar dónde iba ese pie, sin tener que pensar por qué vuelvo a caer en ese maldito paso ni por qué en este punto de la vía me encuentro más cansado que en el pegue anterior. Disfrutar del movimiento, de darlo todo sin saber "a dónde vas", poniendo todos los sentidos en lo que la roca ofrece. Con la pasión que puedes poner en una escalada a vista, con la premisa de que sólo tienes una oportunidad en la vida para hacer esa vía "on sight". Podrás intentar encadenarla muchas veces, darle innumerables pegues, pero sólo uno será a vista. Eso es genial. Siempre me ha gustado mucho ensayar vías. Me parece mágico encadenar una vía que cuando la probé la primera vez me parecía imposible. Ver como poco a poco los movimientos van saliendo, cómo voy enlazando secuencias y cómo mi cuerpo va asimilando la vía. Pero también es genial esa mezcla de juego mental y físico que es escalar a vista. Sin duda ambos tipos de escalada se complementan a la perfección para hacer de este deporte algo genial.

Marruecos es el destino que he elegido para pasar esta Semana Santa. Por qué Marruecos? Por un sueño de hace más de 5 años y una ilusión que no supe ver hasta ahora por haberme dejado atrapar por lugares más "frikis" y más de moda. Pero ahora la cosa es diferente.

Me apetece conducir viendo esos paisajes descritos por todos aquellos que han pisado suelo africano, mezclarme con ese pueblo que parece que se haya quedado atrapado en un tiempo lejano, me apetece pasear y decir "Mira!" a cada instante, me apetece aparcar la furgo en algún lugar bajo las estrellas de África y quedarme sorprendido al amanecer por la belleza del lugar. Me hace ilusión ir al desierto, mirar el horizonte y sentirme insignificante. Me apetece ver cómo para ser feliz no es necesario tener más que lo que es realmente necesario, darme cuenta de que muchos tienen más que nosotros teniendo tan poco.

Es curioso, siempre me ha dado miedo ir a Marruecos y ahora, en estos momentos, me daría miedo no ir y perderme ese viaje especial. Qué dolorosa emoción el miedo...

El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Por qué Marruecos? Porque lo mejor de los sueños es, sin duda, compartilos....


1 comentario:

  1. A un discípulo que se lamentaba de sus limitaciones, le dijo el Maestro:
    - Naturalmente que eres limitado. Pero, ¿no has caído en la cuenta de que hoy puedes hacer cosas que hace unos años te habrían sido imposibles? ¿Qué es lo que ha cambiado?
    El discípulo respondió:
    - Han cambiado mis talentos.
    - No - contesto el Maestro - has cambiado tú.
    - ¿Y no es lo mismo?
    - No, tú eres lo que tú piensas que eres, cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú.

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