viernes, 16 de marzo de 2012

FRIENDSHIP

"Los amigos verdaderos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se les ruega, y nuestra desgracia sin ser llamados."

Si una cosa es obvia es que me gusta escalar. Como disciplina deportiva está muy bien, además de estar en contacto con la naturaleza y de disfrutar de paisajes y lugares espectaculares. Pero no recuerdo ni un día de esos de escalada memorable en el que no estuviera acompañado de un amig@. Para mí eso es algo muy importante para pasar un buen día de escalada. No me imagino recorriendo una tortuosa carretera de curvas, durante 3 fatigosas horas, para llegar a una zona de escalada acompañado de alguien con quien no me sintiera cómodo. Imagino la tensión o el aburrimiento en esos largos descansos entre pegue y pegue, sin saber qué hablar y maldiciendo a mi compañía telefónica por tener esa mierda de cobertura que deja a mi Iphone sin internet, ya que, de esta forma, podría hablar con mis amigos de juguete. Sí, amigos de juguete. Esos son los cientos de amigos virtuales que tenemos en nuestras redes sociales. Son como los Tamagotchis pero de esta era, salvo en que la forma de cuidarlos para que no mueran es clicándoles muchos Me Gusta.

Escalar con alguien que te haga sentir a gusto es lo ideal. Poder disfrutar del camino charlando agradablemente, compartir chorradas entre pegues y que esté de acuerdo contigo de que si te caíste en ese paso fue porque, verdaderamente, tu pie de gato tiene la goma gastada. En realidad, ese es el verdadero compañero de cordada ideal. Bueno, y que te sepa pillar con un cierto criterio tampoco estría de más.

La cosa es aún mejor y más intensa si con quién disfrutas de un día de escalada es con un amig@. Eso ya es un tema, como diría Marina. Porque, a parte de lo que hablábamos antes, esa persona puede llegar a vivir ese momento como tú, llegar a sentir el éxito o el fracaso, el miedo, el movimiento, la tensión, la alegría... todo del mismo modo que lo haces tú. Eso sí que hace grande la escalada. Recuerdo encadenar "Coliseum" con Nacho, "Saratoga" y "Lourdes" con Varo, "La Estirpe", "Lucas Raider", "Lucky Luck" y otras muchas con Ana. Esos momentos serán más recordados por el hecho de haber tenido un amig@ unido a mí por una cuerda de 10mm.

El encadene más memorable que recuerdo fue el de "Lucky Luck, 8a". Es una vía de La Bóveda de Grazalema. Tiene una sección desplomada de bloque con monodedos y bidedos que me dejaban extasiado. Era una de esas vías que, cuando la probé la primera vez, no me salían ni los pasos. Es cierto que la había hecho con una caída en los dos pegues anteriores, pero quitarme esa caída estaba aún lejos de mi mente. El caso es que fui con Ana. Ella probaba "No le Mermes. 7b+/c". Al igual que yo llevaba la vía con una caída. Pero lo que pasó esa calurosa tarde de sptiembre de 2011 fue mágico. Ana escaló la vía de una forma asombrosa. Recuerdo que pensé que si no supiera que grado tenía la vía, al verla escalarla con esa facilidad, podría llegar a pensar que sería algo así como 6b+. Fue asombroso. Casi no se le oyó respirar, clavando cada pie con precisión, acertando a la primera en cada agarre... Al bajar la felicitamos Sergio y yo. Ella estaba contenta. No era para menos, había encadenado su vía más dura hasta la fecha, y de una forma elegante y fácil. Tras esos minutos de éxtasis llega mi turno. Tiro de la cuerda y contemplo el imponente desplome adornado con esas cintas que no dejan de moverse ni un instante, empujadas por la ligera brisa que, a su vez, hace que no nos asfixiemos. Lo que ocurrió a continuación fue algo que pocas veces había experimentado. Mi cuerpo volaba por la pared, era como si mi éste no pesara. Rápidamente, casi sin darme cuenta, me encontraba por encima del paso clave y llegaba al reposo de rodilla que precedía a la última sección antes de la reunión. Lo más difícil para mí ya lo había pasado, pero fueron muchos los pegues truncados de otros escaladores en la parte que a mí, ahora, me tocaba afrontar. Las últimas veces no había caído ahí, pero nunca antes había llegado encadenando, y mis brazos estaban hinchados, muy hinchados. Ahí fue donde la mente me traicionó. Fue el único momento donde pude pensar. Mientras mi corazón empezaba a bombear de una forma menos alarmante, mi mente pensaba en que si encadenaba la vía sería la primera vez que Ana y yo encadenáramos un proyecto el mismo día, en pegues consecutivos. "Ahora tú, ahora yo, y pal bar". Recuerdo esa sensación de ansiedad cuando Ana me preguntaba que cómo estaba. Yo le decía que bien, que estaba bien, mientras que mi mente gritaba "estoy hecho un flan y no quiero estar más tiempo aquí, en este puto reposo, que huele a chovas que te cagas". En ese momento es cuando empecé a tomar la decisión de que había que dejar de pensar. "Sal ahí fuera y escala", me dijje. "Escala rápido y lo mejor que puedas. Ya!! Ahí no te caes hace tiempo, y no lo vas hacer ahora.." Y así afronté la última sección hasta coger el último canto del que sabía que para hacerme caer tenían que tirar por lo menos tres personas de la cuerda hacia abajo.

Voilà!! Recuerdo esa alegría. Fue un día inolvidable para mí.

Pero, en realidad, aparte de en esos momentos que describo con entusiasmo y añoranza, el hecho de poseer un amigo va, para mí y supongo que para mucha gente, mucho más allá de unos minutos de gloria que, al fin y al cabo, son tan importantes como efímeros. El verdadero sentido de poseer un amig@ queda reflejada en la frase que encabeza este post. Y no basta con que te saluden con un abrazo, ni que hagan clic en tu muro, ni que te agradezcan por navidades cualquier cosa que hayas hecho tú por alguien, ni que te digan te quiero muy a menudo. (Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud. (Aristóteles).)

Para ser amig@ hay que demostrarlo. Hay que estar ahí, en los momentos difíciles, aunque cueste. No se le cierra la puerta a un amigo que está llorando, se le da un abrazo y se le dice que todo irá bien. A un amigo se le coge el teléfono a las 2 de la mañana aunque tengas que trabajar al día siguiente, a un amigo se le pone una mano en el hombro, a un amigo se le trata de comprender, a un amigo se le perdona, a un amigo se le ayuda. Cuando se es amigo un "poder" se convierte en un "querer"....De un amigo no te ríes, amigo.

Es curioso cómo la gente piensa que tiene amigos cuando están bien. Ahí, pienso que es difícil de valorar. Mira lo que le pasó al chico de los Donetes cuando se le acabaron. Nunca más le duró tan poco un paquete de eso apetitosos dulces. Por qué? Porque sabía lo que había.... (...)

Ya sabes, si eres amig@, demuéstralo!!

3 comentarios:

  1. La verdad es que es un tema... :p

    Yo (personalmente) creo que no podría meter a todos mis amigos en una única categoría. Me aportan cosas diferentes, y es verdad que de algunos espero más que de otros. En general intento ser yo una buena amiga y no sentirme decepcionada cuando no me dan lo que espero, porque entonces me pasaría la vida penando. Pero sé lo que hay.

    Para mí algo importante que diferencia a un amigo-amigo es la capacidad de sacrificarse por ti, es decir: de hacer cosas que en ese momento no le apetecen un carajo. Y noto que considero a esa persona mi amiga porque soy capaz de pedirle esos sacrificios sin sentirme mal.

    Se me está ocurriendo que una cordada es una buena metáfora para la amistad: alguien que en lo bueno sólo se nota por lo mucho que te anima, pero que no te pone trabas, te deja avanzar y arriesgarse, está atento y sabe lo que necesitas... y que en lo malo está ahí siempre, al final de la cuerda, atado con tanta seguridad que dejas tu vida en sus manos.

    PD: Gracias por ser mi amigo :)

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  2. Pero es eso, el sacrificio... es fácil ser amigo en lo bueno, eso no tiene mérito..

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