viernes, 30 de marzo de 2012

Cambio de aires.....

Aleksandra Taistra en Fumanchú, 8a+( Foto Michal Kwiatkowski)

La Muela comienza a coger ambiente a medida que las temperaturas van siendo más suaves. De muchas vías cuelgan ya las cintas que invitan a probar sus insinuantes líneas. Debajo de ellas, multitud de escaladores aguardan su momento para dar lo mejor de cada uno en ese imponente desplome gris que, como un tsunami calcáreo, hace que nos sintamos diminutos e insignificantes en el fondo arenoso de su base. La suerte está echada....

Seguimos probando proyectos. "Impresionante" es la nueva línea que Enri y yo andamos probando después de su encadene y mi abandono, por el momento, de "Chamán". Impresionante se llama la línea, la cual hace justicia a su nombre. Y es que, subirse por el centro de esa ola caliza que parece engullirte, decorada con chorreras y bolas colgantes, como si estuvieran pendiente de que la gravedad tirase de ellas es una experiencia que no deberías dejar escapar si te gusta la escalada atlética, las chorreras y la continuidad.

Estos días estamos recibiendo la visita de escaladores foráneos. Esta vez la pareja polaca formada por Aleksandra Taistra y su introvertido compañero Michal Kwiatkowski. Esperamos que esto sirva para que tengamos más visitas de escaladores de fuera y que puedan probar estas líneas que nos regalaron sus equipadores. Gracias a todos ellos por el trabajo, el esfuerzo y el dinero invertido. Por ellos solo podemos hacer una cosa: respetar el lugar y estar en armonía entre todos los que allí acudimos a pasar un rato divertido, que es de lo que se trata.

Yo, por mi parte le voy a dar un descanso a mi cuerpo y a mi mente de La Muela. Han sido unas semanas de probar proyectos, de motivación, de presiones, de caer y caer y volver a caer... Ahora toca escalar un poco a vista y disfrutar de los paisajes de África!!!

La furgo anda a tope de comida, agua, material de escalada e ilusiones para pasar una Semana Santa diferente. La cámara de fotos y los "carretes" de 4 Gb serán mi compañera de viaje. Así que a la vuelta, fotitos!!


miércoles, 28 de marzo de 2012

Encadenes en "La Muela"

Ayer fue un día fabuloso en La Muela. Primero porque Varo y Enri encadenaron sus proyectos, "Rabomán, 7c+" y "Chamán, 8a" respectivamente. Enhorabuena chicos!!

Yo, por mi parte, también me fui contento porque después del último día en La Muela las sensaciones fueron...desesperantes. El sábado escalé mal, desconcentrado. Hacía tiempo que no escalaba tan mal, tan mal mentalmente, y eso me asustó. Ayer, por fin, volví a centrarme en los pasos, en los movimientos, a tener buenas sensaciones, las normales cuando escalo.

El cuarteto lo completaba Sergio, que dio muestras de por qué el "tabicazo" llegará a formar parte, algún día, de la jerga de la escalada. Él, con su adicción preocupante a los caramelos caros, junto a Enri hacen una pareja inusual, muy divertida, comprometida y motivada. Varo y yo.... bueno, eso es otra historia que quizás merezca un post especial.

Mañana volveremos a La Muela, quizás para encadenar proyectos, o tan solo a resolver el misterio de las clecas mágicas....

lunes, 26 de marzo de 2012

Somos lo que pensamos que somos......

Hoy tengo ganas de escribir algo, alguna cosa, por muy insignificante que sea. Aunque dudo que ningún lector de este blog vea ningún sentido literario en lo que hoy voy a escribir, ningún tipo de divertimento ni pasatiempo, yo, lo voy a escribir, de igual forma.

- Yo: Pregúntame por qué?
- Tú: Por qué?
- Yo: Porque es mi blog.

Aún así, voy a intentar que lo que escriba sea interpretado por ustedes de la forma más positiva posible, por una razón. Y es que, últimamente, me he dado cuenta de que mi blog es seguido por más gente de la que yo pensaba. Vale que, cada vez que escribo, enlazo el post en Facebook para que llegue a todos mis..amigos, pero es que yo no pensaba que tanta gente lo leyera, de veras. Era mi Ego el que me hacía enlazar en Factbook mi post para que el mundo viera que, yo también, soy fabuloso. Siempre supuse que la gente pinchaba en “Me gusta” así, del tirón, justo segundos más tarde de haber publicado el post en Factbook, y sin el tiempo suficiente para leerlo (debido quizás a un tic nervioso que tenemos la gente en el dedo índice de la mano derecha), y mucho menos que una vez que se les abriera el enlace, con ese ADSL supersónico, la gente fuera capaz de leer todo el post (muchas veces, cuando escribo un post más largo de la cuenta, pienso: “Esto ya no lo leo ni yo para corregir fallos. Podría empezar a insultar a gente, así por la cara, que no pasaría nada”) Pero sí, la gente llega a leer todo el post (Es curioso porque nadie va a poder negar esta afirmación, y a quién me diga por qué le invito a un café).

Últimamente he descubierto que hasta aquellas personas que dicen que ellos no leen el blog lo hacen. A todos ellos dedico estas palabras...

En el último post recibí un comentario de un amigo. Hacía referencia a aquello de que “somos lo que pensamos que somos” “Tú eres lo que tú piensas que eres, cuando cambia tu forma de pensar, cambias tú”.

Esta claro que nuestra mente nos bombardea con pensamientos a cada instante, durante todo el día, todos los días de nuestra vida. Cansa solo de... “pensarlo”. Hay gente que, a base de meditación y entrenamiento, puede eclipsar y deshacer esos pensamientos. Yo una vez lo intenté y me quedé dormido. Creo ciertamente que sirvió, porque en cuanto que mi mente dejó de pensar…a descansar. A ver, que me aclare... Meditar es chungo, porque a parte de quedarte dormido si lo consigues, es realmente difícil encontrar el momento y/o la situación idónea.

“No hagas caso a todo lo que pienses”. Al igual que no haces caso a todo lo que oyes ni a todo lo que te dicen, puedes no hacer caso a todo lo que piensas. Bien, lo entiendo.

Así que todo radica en el pensamiento. En buscar el control del pensamiento. Por un lado “no hagas caso a todo lo que pienses”, y, por otro, “Tú eres lo que tú piensas que eres”. Un tema, como diría Marina. Cada cual que saque su propia conclusión. (En realidad, a estas alturas, no creo que nadie esté leyendo esto).

Y en esas andamos, intentando ordenar la montaña de pensamientos; como cuando haces limpieza en el disco duro de tu ordenador. Revisa todas las carpetas y todos los archivos, deshechas los que no te valen y conservas los que sí te dicen algo. Los que te hacen pensar lo que quieres ser.

Mañana volvemos a La Muela. Espero que con los pensamientos más ordenados que la última vez. No recuerdo haber escalado nunca de una forma más desastrosa. El bombardeo de pensamientos llegó a arrasar con mi mente. No sabía hacia dónde me dirigía. Las manos no iban al son de mis pies, se perdió toda concordancia del movimiento preciso que requería la vía. Fue todo un desastre. Llegaba a ser hasta gracioso. Parecía que era la primera vez que probaba los movimientos. Caía una y otra vez. No sentía impotencia, sentía pena, lástima. Pero no duró más que unos momentos. Soy escalador pensé (ahora sí)." Esto forma parte del juego. Hay que aprender de esto. Ahora es cuando hay que estar motivado y cuando realmente uno es escalador, cuando no dejas que te afecte más allá de esos instantes". Así que mañana lo volveré a intentar. Intentar no solo encadenar la vía (algo que por ahora veo difícil, pero no imposible. Así que a muerte, como siempre, qué coño!), si no encontrarme a mí mismo sintiéndome bien intentándolo.

Así que, a todos los lectores de este blog, incluyendo a aquellos que no lo leen y que solo hacen clic en "Me Gusta" debido a ese tic nervioso e inevitable en estos tiempos de redes sociales, les animo a ser consciente de esos pensamientos, a cambiar lo que no les gusta y lo que no les deja ser aquellos que quieren....





miércoles, 21 de marzo de 2012

Por qué Marruecos?


Unas de las cosas más atractivas de la escalada para mí es, sin duda, los viajes. Salir fuera y desconectar de la presión de darlo todo en mi último proyecto me parece algo necesario y muy aconsejable para que la escalada tome un sentido diferente durante unos días. La misma carretera, los mismos pensamientos mientras conduzco, la misma aproximación, las mismas vías para calentar y los mismos extenuantes movimientos que, una y otra vez, me hacen pensar si es hora de cambiar de vía o si, por el contrario, tengo que seguir ahí, intentándolo. Esto puede acabar haciendo que no solo peten mis antebrazos, sino también mi mente.

Un lugar nuevo, una roca diferente, una escalada a vista, sin presiones, sin tener que recordar dónde iba ese pie, sin tener que pensar por qué vuelvo a caer en ese maldito paso ni por qué en este punto de la vía me encuentro más cansado que en el pegue anterior. Disfrutar del movimiento, de darlo todo sin saber "a dónde vas", poniendo todos los sentidos en lo que la roca ofrece. Con la pasión que puedes poner en una escalada a vista, con la premisa de que sólo tienes una oportunidad en la vida para hacer esa vía "on sight". Podrás intentar encadenarla muchas veces, darle innumerables pegues, pero sólo uno será a vista. Eso es genial. Siempre me ha gustado mucho ensayar vías. Me parece mágico encadenar una vía que cuando la probé la primera vez me parecía imposible. Ver como poco a poco los movimientos van saliendo, cómo voy enlazando secuencias y cómo mi cuerpo va asimilando la vía. Pero también es genial esa mezcla de juego mental y físico que es escalar a vista. Sin duda ambos tipos de escalada se complementan a la perfección para hacer de este deporte algo genial.

Marruecos es el destino que he elegido para pasar esta Semana Santa. Por qué Marruecos? Por un sueño de hace más de 5 años y una ilusión que no supe ver hasta ahora por haberme dejado atrapar por lugares más "frikis" y más de moda. Pero ahora la cosa es diferente.

Me apetece conducir viendo esos paisajes descritos por todos aquellos que han pisado suelo africano, mezclarme con ese pueblo que parece que se haya quedado atrapado en un tiempo lejano, me apetece pasear y decir "Mira!" a cada instante, me apetece aparcar la furgo en algún lugar bajo las estrellas de África y quedarme sorprendido al amanecer por la belleza del lugar. Me hace ilusión ir al desierto, mirar el horizonte y sentirme insignificante. Me apetece ver cómo para ser feliz no es necesario tener más que lo que es realmente necesario, darme cuenta de que muchos tienen más que nosotros teniendo tan poco.

Es curioso, siempre me ha dado miedo ir a Marruecos y ahora, en estos momentos, me daría miedo no ir y perderme ese viaje especial. Qué dolorosa emoción el miedo...

El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Por qué Marruecos? Porque lo mejor de los sueños es, sin duda, compartilos....


viernes, 16 de marzo de 2012

FRIENDSHIP

"Los amigos verdaderos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se les ruega, y nuestra desgracia sin ser llamados."

Si una cosa es obvia es que me gusta escalar. Como disciplina deportiva está muy bien, además de estar en contacto con la naturaleza y de disfrutar de paisajes y lugares espectaculares. Pero no recuerdo ni un día de esos de escalada memorable en el que no estuviera acompañado de un amig@. Para mí eso es algo muy importante para pasar un buen día de escalada. No me imagino recorriendo una tortuosa carretera de curvas, durante 3 fatigosas horas, para llegar a una zona de escalada acompañado de alguien con quien no me sintiera cómodo. Imagino la tensión o el aburrimiento en esos largos descansos entre pegue y pegue, sin saber qué hablar y maldiciendo a mi compañía telefónica por tener esa mierda de cobertura que deja a mi Iphone sin internet, ya que, de esta forma, podría hablar con mis amigos de juguete. Sí, amigos de juguete. Esos son los cientos de amigos virtuales que tenemos en nuestras redes sociales. Son como los Tamagotchis pero de esta era, salvo en que la forma de cuidarlos para que no mueran es clicándoles muchos Me Gusta.

Escalar con alguien que te haga sentir a gusto es lo ideal. Poder disfrutar del camino charlando agradablemente, compartir chorradas entre pegues y que esté de acuerdo contigo de que si te caíste en ese paso fue porque, verdaderamente, tu pie de gato tiene la goma gastada. En realidad, ese es el verdadero compañero de cordada ideal. Bueno, y que te sepa pillar con un cierto criterio tampoco estría de más.

La cosa es aún mejor y más intensa si con quién disfrutas de un día de escalada es con un amig@. Eso ya es un tema, como diría Marina. Porque, a parte de lo que hablábamos antes, esa persona puede llegar a vivir ese momento como tú, llegar a sentir el éxito o el fracaso, el miedo, el movimiento, la tensión, la alegría... todo del mismo modo que lo haces tú. Eso sí que hace grande la escalada. Recuerdo encadenar "Coliseum" con Nacho, "Saratoga" y "Lourdes" con Varo, "La Estirpe", "Lucas Raider", "Lucky Luck" y otras muchas con Ana. Esos momentos serán más recordados por el hecho de haber tenido un amig@ unido a mí por una cuerda de 10mm.

El encadene más memorable que recuerdo fue el de "Lucky Luck, 8a". Es una vía de La Bóveda de Grazalema. Tiene una sección desplomada de bloque con monodedos y bidedos que me dejaban extasiado. Era una de esas vías que, cuando la probé la primera vez, no me salían ni los pasos. Es cierto que la había hecho con una caída en los dos pegues anteriores, pero quitarme esa caída estaba aún lejos de mi mente. El caso es que fui con Ana. Ella probaba "No le Mermes. 7b+/c". Al igual que yo llevaba la vía con una caída. Pero lo que pasó esa calurosa tarde de sptiembre de 2011 fue mágico. Ana escaló la vía de una forma asombrosa. Recuerdo que pensé que si no supiera que grado tenía la vía, al verla escalarla con esa facilidad, podría llegar a pensar que sería algo así como 6b+. Fue asombroso. Casi no se le oyó respirar, clavando cada pie con precisión, acertando a la primera en cada agarre... Al bajar la felicitamos Sergio y yo. Ella estaba contenta. No era para menos, había encadenado su vía más dura hasta la fecha, y de una forma elegante y fácil. Tras esos minutos de éxtasis llega mi turno. Tiro de la cuerda y contemplo el imponente desplome adornado con esas cintas que no dejan de moverse ni un instante, empujadas por la ligera brisa que, a su vez, hace que no nos asfixiemos. Lo que ocurrió a continuación fue algo que pocas veces había experimentado. Mi cuerpo volaba por la pared, era como si mi éste no pesara. Rápidamente, casi sin darme cuenta, me encontraba por encima del paso clave y llegaba al reposo de rodilla que precedía a la última sección antes de la reunión. Lo más difícil para mí ya lo había pasado, pero fueron muchos los pegues truncados de otros escaladores en la parte que a mí, ahora, me tocaba afrontar. Las últimas veces no había caído ahí, pero nunca antes había llegado encadenando, y mis brazos estaban hinchados, muy hinchados. Ahí fue donde la mente me traicionó. Fue el único momento donde pude pensar. Mientras mi corazón empezaba a bombear de una forma menos alarmante, mi mente pensaba en que si encadenaba la vía sería la primera vez que Ana y yo encadenáramos un proyecto el mismo día, en pegues consecutivos. "Ahora tú, ahora yo, y pal bar". Recuerdo esa sensación de ansiedad cuando Ana me preguntaba que cómo estaba. Yo le decía que bien, que estaba bien, mientras que mi mente gritaba "estoy hecho un flan y no quiero estar más tiempo aquí, en este puto reposo, que huele a chovas que te cagas". En ese momento es cuando empecé a tomar la decisión de que había que dejar de pensar. "Sal ahí fuera y escala", me dijje. "Escala rápido y lo mejor que puedas. Ya!! Ahí no te caes hace tiempo, y no lo vas hacer ahora.." Y así afronté la última sección hasta coger el último canto del que sabía que para hacerme caer tenían que tirar por lo menos tres personas de la cuerda hacia abajo.

Voilà!! Recuerdo esa alegría. Fue un día inolvidable para mí.

Pero, en realidad, aparte de en esos momentos que describo con entusiasmo y añoranza, el hecho de poseer un amigo va, para mí y supongo que para mucha gente, mucho más allá de unos minutos de gloria que, al fin y al cabo, son tan importantes como efímeros. El verdadero sentido de poseer un amig@ queda reflejada en la frase que encabeza este post. Y no basta con que te saluden con un abrazo, ni que hagan clic en tu muro, ni que te agradezcan por navidades cualquier cosa que hayas hecho tú por alguien, ni que te digan te quiero muy a menudo. (Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud. (Aristóteles).)

Para ser amig@ hay que demostrarlo. Hay que estar ahí, en los momentos difíciles, aunque cueste. No se le cierra la puerta a un amigo que está llorando, se le da un abrazo y se le dice que todo irá bien. A un amigo se le coge el teléfono a las 2 de la mañana aunque tengas que trabajar al día siguiente, a un amigo se le pone una mano en el hombro, a un amigo se le trata de comprender, a un amigo se le perdona, a un amigo se le ayuda. Cuando se es amigo un "poder" se convierte en un "querer"....De un amigo no te ríes, amigo.

Es curioso cómo la gente piensa que tiene amigos cuando están bien. Ahí, pienso que es difícil de valorar. Mira lo que le pasó al chico de los Donetes cuando se le acabaron. Nunca más le duró tan poco un paquete de eso apetitosos dulces. Por qué? Porque sabía lo que había.... (...)

Ya sabes, si eres amig@, demuéstralo!!

lunes, 12 de marzo de 2012

Tú eliges....

Neo tiene que afrontar, de forma inminente, tomar la decisión más importante de su vida. Morfeo tiende en su mano dos pastillas. La roja, hará que Neo salga de esa irrealidad que es Matrix y llevará a Neo a un mundo real, más difícil y complicado, más doloroso, pero real. Sin embargo, la otra, la azul, llevará de vuelta a Neo al mundo de ilusión que es Matrix, un mundo donde el control es ilusorio y toda la especie es controlada y manipulada. Neo fue valiente. Quiso tener el control de su vida y tomó la pastilla roja, sabiendo que no sería fácil, pero sí real.

Matrix es una película de ciencia ficción, escrita y dirigida por los hermanos Wachowski, nada más...

Pero, como en Matrix, muchas personas se encuentran atrapadas en un mundo irreal, gobernado por seres que desean controlar y manipular sus vidas, esperando que llegue alguien y le tienda en su mano esa pastilla roja que le lleve a la realidad, sin importar cuán difícil sea. Pero, como decía antes, Matrix es una película de ciencia ficción, muy buena por cierto, y esa pastilla el médico de cabecera no la conoce, una lástima.

Sin embargo, sí podemos estar atento a las señales, como hizo Neo. "Matrix te posee". Esas señales que están ahí y que, a veces, no queremos ver por miedo a que, como en la película, lo que nos encontremos sea difícil y complicado. Pero, ¿no merecería la pena por el simple hecho de que sería real? Está claro que el proceso sería más complicado que tomar una pastilla de color roja con un poquito de agua. Pero lo se, sigue dando miedo. Miedo sobre todo porque es desconocido. Aunque por este mismo hecho, por ser desconocido, debería de ser, cuanto menos, inquietante. ¿Quizás no tengamos la mente abierta para identificar las señales? ¡Vete tú a saber!

Quizás fuera más fácil si viniera un tipo alto, negro, con la cabeza rasurada al cero, con una gabardina negra hasta los tobillos, acompañado de una chica guapa, morena, con traje de cuero ceñido en su insinuante figura, metidos ambos en un coche que te lleva debajo de un solitario puente en una noche lluviosa, allí pararan el coche y te contaran la cruda realidad. "Vives en un mundo que no es real, tu no tienes el control, todo lo que conoces hasta ahora es producto de tu mente, no lo estás viviendo tú. aquí te ofrecemos la solución. Solo tienes que decidir si aceptas conocer la verdad. Elige, pastilla roja o azul." Pero eso no ocurrirá.

Las señales. Atento a las señales. Me gusta pensar que tú eres la persona que mejor te conoces a ti mismo y que serás capaz de identificar las señales. Estar alerta, ese es el primer paso. El segundo es tomar la opción equivalente a la pastilla roja. Hagamos que sea real y salgamos de Matrix!!! Luego todo lo demás vendrá solo.




miércoles, 7 de marzo de 2012

Todo lo necesario....

Ya tenemos todo lo necesario para que cuando cerremos los ojos cada noche nuestra mente vuele a ese pedazo de roca desplomada. Tenemos la ilusión por conquistar de nuevo nuestros límites, tenemos la vía que hará posible esa realización, tenemos la motivación necesaria para llevarla a cabo. Y cuando todo eso ocurre solo tenemos que hacer una cosa. Darlo todo. Eso es lo que nos gusta. Sentir que los brazos nos pesan tanto que nos asalte la duda de si seremos capaces de conducir los cien kilómetros de vuelta a casa, sentir el escozor de nuestras heridas cuando nos cae el agua caliente bajo una ducha relajante después de un día de escalada.

Pienso por qué caí de nuevo. Quizás me falte resistencia o fuerza, quizás no tenga del todo asimilada esa secuencia y mi cuerpo necesite adaptarse aún más a esos exigentes movimientos, quizás tengo que ser más preciso en la colocación de pies, pegar más el cuerpo a la pared en ese giro de caderas y apretar el estómago para que mi cuerpo no se deje llevar por la gravedad. Maldita gravedad!!! Quizás hiciera demasiado frío?

Me sudan tanto las manos como minutos antes del último pegue. Mientras esperaba a que Sergio y Enri acabaran de hacer una vía, una treintena de metros más a la izquierda, sentado en ese rinconcito, al calor de una hoguera a la que por algún motivo que desconozco nadie salvo yo se acerca, observaba la vía con detenimiento. Parecía tenerlo todo caro. Normalmente cuando tengo un proyecto en esa fase -esa fase en la que ya se cómo van todos los pasos y simplemente tengo que darlo todo y apretar A MUERTE- me pongo nervioso. Es una sensación extraña, como si quisiera que eso acabara ya, con el resultado que fuera, no importa, pero que ese angustioso momento lleno de presión finalizase. Ese día fue diferente. No es que no me presionara la situación, que lo hacía, sino que tenía ganas de estar ahí, subido a ese pedazo de roca inerte. Tenía ganas de sentir el tacto de la roca en mis manos, el movimiento de mi cuerpo entre esas chorreras perfectas, esculpidas en la imaginación de algún ser poderoso y colocadas ahí por él para que nosotros disfrutáramos escalándolas.

Volví a caer. No importa, porque esa fase de la que hablaba es el momento más mágico de la escalada. Cuando todo es posible, cuando te asaltan las dudas, cuando tienes esos diez minutos trascendentales donde parece que se detiene el tipo solo para ti. Donde la banda sonora de éste cortometraje es el sonido de tu respiración y los ánimos de tu asegurador. Gritas exhausto, caes y sonríes porque lo has dado todo, porque no era el momento y lo aceptas con resignación. En realidad no importa porque sabes que así podrás intentarlo de nuevo. No es el fin el objetivo, es disfrutar del camino, de intentarlo.

Luego marchas a casa. No antes sin echar un vistazo atrás. Observas ese grandioso muro calcáreo que parece vigilar la pequeña villa que es La Muela. Hace tan solo unos minutos que estaba dejándome la piel en cada agarre, en cada reposo de rodilla. Ahora, sentado en el cómodo sillón de mi furgo se ve todo diferente, como una película. De verdad he estado subiéndome por ahí? Sí, y por eso amo esto que hago, simplemente por eso...

domingo, 4 de marzo de 2012

SER ZURDO.

Me gusta la psicología mucho, sobre todo en los últimos años. Entender por qué hacemos lo que hacemos, por qué decimos lo que decimos o por qué pensamos lo que pensamos, es algo que me inquieta, sin duda. Te hace entender muchas cosas. Analizarse a unos mismo es difícil, incómodo y asusta. Hacerlo con los demás sería un poco como "violar" esa independencia que tiene cada individuo para actuar de una forma determinada. El caso es que siempre, lo que hacemos, decimos y pensamos, procede de un pensamiento que, en muchos casos, desconocemos. El descubrirlo me parece asombroso y, cuanto menos, divertido.

También me gusta escribir. Es algo que hago de vez en cuando, aquí en mi blog. La mayoría de las veces, como hoy, lo hago simplemente porque me apetece y me siento inspirado para plasmar mis pensamientos en unas cuantas líneas que, sin duda, se quedarán en el olvido y aburrirán a todos aquellos que, estando más aburrido que yo, hayan clicado en algún sitio que le haya traído hasta aquí. Una vez, un compañero de trabajo, zurdo como yo, me dijo, hablando de las dificultades que nos encontramos los zurdos por la vida, que lo que realmente le costaba, por aquello de ser zurdo, era ser comprendido por la gente. Obviamente era una excusa que se había buscado el buen hombre para sentirse aliviado por la falta de entendimiento que tenía con los demás. El caso es que me gustó esa expresión. Por tanto, yo escribo por ser zurdo. Así no tengo que preocuparme en expresarle mi forma de ver las cosas al 90% de la población restante, los diestros.

Pero lo que realmente me gusta es escalar. Es, sin duda, a lo que dedico el mayor tiempo de ocio del que dispongo. Mi mente, como la de Homer Simpson, puede quedarse pensando durante horas en rosquillas y no me pasaría nada, incluso me vendría bien para relajar un poco y ver que muchas de las cosas en las que pienso no son más importantes que unas apetitosas rosquillas. Puedo llevarme semanas sin escribir ni un número de teléfono en una servilleta, incluso os vendría bien por si cometéis el error de clicar en algún sitio que os trajera hasta aquí. Pero tres días sin escalar y a punto de morir. Sin duda, el efecto beneficioso y terapéutico que la escalada ejerce en mí se puede comprender después de dos fines de semana de lluvia consecutivos.

Ahora andamos de nuevo motivados con proyectos. Esta vez en La Muela. Andar con proyectos en La Muela en el mes de marzo es un claro signo de cuán loco está el tiempo. Todo seco, ambiente tranquilo y vías largas y desplomadas. Para nosotros el mayor remedio contra cualquier tipo de malestar emocional. Y no importa si mientras conduces tu mirada se pierde entre los verdes campos gaditanos, ni si después de una hora de camino has sentido hasta tres veces una mano sobre el hombro, ni si la conversación hace rato dejó de ir sobre encadenes o proyectos. No importa. No importa porque andamos buscando esos 10 minutos. Esos 10 minutos en los que te atas la cuerda, te calzas los gatos, mojas magnesio y escalas a muerte. Esos 10 minutos que no te dejan pensar en nada más que en el gesto, el movimiento y la respiración.

Chamán en un 8a raro, que combina dos tipos de escalada bien diferenciados. Una primera parte de bloque, con pasos sobre agarres pequeños sobre un muro bastante desplomado hasta alcanzar una chorrera gris invertida. la segunda parte son movimiento sobre chorreras con pasos atléticos y agarres bastante alejados. Me encanta. Una combinación de fuerza y continuidad. De saber escalar, de darlo todo..... Esa es la mejor terapia para un zurdo como yo...