jueves, 23 de febrero de 2012

QUÉ SACRIFICIO??

Cuando le mandas un whatsApp a un amigo dándole lo buenos días y preguntándole qué tal está, lo normal es recibir una respuesta tipo: "Buenos días, aquí, currando...", o "Muy bien, y tú?". Claro que esas son algunas de las respuestas normales que te daría alguien....normal.

Lo de esta mañana ha sido algo así como esto....

YO: "Buenos días, cómo está ese cuerpo??"
Marina: "Hola, po mira, hombros, codos, brazos, perfect. Los antagonistas son lo suyo."
YO: "Ta claro"
Marina:"..............."
YO:"................"
Marina:"He desayunado viendo vídeos del Patxi (Usobiaga), te cagas"
YO:" Mortal lo tuyo"

Tras una breve pausa recibo un texto en mi móvil. Marina me ha enviado unas líneas extraídas de Los siete pilares de la sabiduría, de T.E. Lawrence. Dice así:

"Todos los hombres sueñan, pero no de la misma manera.
Los que sueñan de noche en los polvorientos refugios de su mente, despiertan al día siguiente y descubren que fue sólo vanidad; mas los que sueñan de día son hombres peligrosos, porque pueden representar sus sueños con los ojos abiertos para hacerlos posibles."

Siempre me gustó más soñar de día que de noche. Quizás porque la noche nunca me ha llamado la atención. No me gusta como es la gente de noche, en lo que se convierten, en lo que buscan, en lo que piensan. Prefiero la luz del sol, el color azul del cielo, el calor del día, los ojos de la gente cuando te miran y te dicen algo, y no solo palabras, claro...

Soñar de día tiene su punto. Puedes elegir sobre qué soñar. De noche, sin embargo, el inconsciente, o el subconsciente, o lo que quiera que sea te juega malas pasadas. Recuerdo una vez que soñé que...... Bueno, da igual, prefiero soñar de día y elegir un sueño guapo.

Es un ejercicio guay. Siempre lo recomiendo. Para antes de la llegada de los móviles de última generación iba genial. Sí, sí, porque ahora si esperas el autobús te pones a mirar Facebook en tu Iphone4, pero antes podías ponerte a soñar, sentado ahí, en la parada, solo.... Pero si hacemos el esfuerzo de aparcar por un rato nuestra Blackberry, o nuestro Iphone4, y dejar volar nuestra imaginación al lugar o momento deseado para hacer mentalmente lo que nos apetezca en ese instante no nos arrepentiremos, es algo genial. Hay que poner el cerebro en modo Homer Simpson, pero eso sí, no pensar solo en rosquillas.

Encadenar la vía de tus sueños, mudarte a la casa de tus sueños, enamorar a la chica de tus sueños, tener el trabajo de tus sueños. Yo creo que lo primero que tiene que ocurrir para que algo se haga realidad es haberlo soñado antes, haberlo visualizado en tu mente de forma semi? consciente. Después de unos cuantos kilómetros conduciendo, después de haber sorteado a un grupo de ciclistas que iban por el arcén, después de haber cogido una rotonda hasta la tercera salida, después de todo eso te das cuenta de que lo has hecho de una forma no consciente. No tienes ni la menor idea de cómo has llegado hasta ahí. No se qué nombre científico adopta el hecho de hacer una serie de acciones complejas teniendo la mente en los mundos de Yupi, y a su vez, ejecutarlas a la perfección, pero es fascinante..

Una vez que sueñas despierto tienes todo lo necesario para empezar a poner en práctica esa visualización mental de lo que quieres que ocurra, porque ya lo has visto. Pero las cosas no vienen solas, así, por la puta cara. Ya lo hemos visto, vivido de alguna forma, ahora toca hacer el esfuerzo, la acción para que ello ocurra, el trabajo duro..

Una vez oí que cuando amas algo tienes que sacrificar cosas. No dudo de la veracidad de esta afirmación, puesto que no se puede tener todo en esta vida. Otra afirmación de la que no dudo es que amo la escalada.

El domingo pasado, mientras volvíamos de Casares, después de una calurosa jornada de escalada, Cristina, Marina y yo hablábamos de escalada. Sí, sí, qué raro. Lo se. En la conversación que tuvimos, alguna de las dos bellas damas, no recuerdo quién exactamente, me utilizó como ejemplo de alguien a quién le gusta mucho la escalada. eso me hizo pensar. "De verdad me gusta la escalada?". Llegué a dudar por un instante sobre ello, quizás por la insolación que traía conmigo de vuelta, o quizás porque, simplemente, la escalada forma parte de mi vida. "No se si me gusta tanto escalar, simplemente lo hago", le contesté a alguna de ellas. Marina rápidamente me recordó una frase que suelo decir a veces al bajar de una vía o después de alguna sesión de rocódromo. Algo así como "qué bueno es escalar!!". "Bueno sí, cierto, a veces digo eso, supongo que sí que me encanta". Pero la verdad es que a veces ni me lo planteo. Después de 12 años escalando tengo la sensación de que la escalada es parte ya de mi persona. Calzarte los gatos, atarte el nudo, mojar magnesio...

Entonces está claro, amo la escalada. ¿Y el sacrificio? Tiempo, dinero, amigos que ya no ves porque no escalan, dejar de hacer otras actividades u otros deportes que solías hacer por el simple hecho de que joderte una rodilla jugando al fútbol sería imperdonable. Si me lesiono que sea escalando.

Últimamente he soñado despierto. Y como cuando sueño despierto yo elijo qué soñar, soñé en escalada. Sí, sí, qué raro. Lo se. Soñé con Varo y con Marina (he dicho que el sueño era sobre escalada, así que no, no es lo que parece). Soñamos juntos quería decir. Soñamos con elevar el listón, el nuestro propio, para nosotros mismos. Soñamos con darlo todo y ver hasta donde puede uno llegar con esfuerzo.

Cuando amas algo tienes que sacrificar cosas. Esta semana Varo, Marina y yo, hemos empezado un plan de entrenamiento más planificado. Después de varias sesiones el agotamiento, el dolor de brazos, piel y dedos está presente. Ayer empezamos con los tiempos y he de decir que fue uno de los días que mejor me lo he pasado entrenando. Todo el roco para Marina y para mí. El cronómetro en mano y Marina que acaba exhausta una serie de 20 movimientos en el desplome. A continuación ocurre esta conversación.

Marina: "Quiero agua"
YO: "no tengo"
Marina: "Voy a comprar agua"
YO: "tienes 7 minutos para empezar tu próxima serie"
Marina: "Voy con los gatos" (al bar que está 150 metros calle abajo)
YO: "Ok"

El sacrificio.... pues quizás llegue ese momento en el que entrenar sea un sacrificio. Quizás cuando eso ocurra deje de entrenar. No lo se. Lo que sí se es que la tarde de ayer fue una de las más placenteras que recuerdo. Mucho más allá que cualquier sacrificio.


miércoles, 8 de febrero de 2012

LA BATALLA DE SARATOGA.....

Más de 200 años después de la Batalla de Saratoga, que causó más de 500 bajas entre Norte Americanos e Ingleses, nosotros libramos nuestra propia batalla con los escasos 15 metros de arenisca desplomada de Saratoga, 8a. La comparación es de chiste, pero nosotros, al igual que aquellos valientes combatientes, hemos estado luchando hasta el final, dándolo todo, dejándonos literalmente la piel, sin darnos por vencidos cuando veíamos la hazaña difícil, casi imposible.

Hace años vi a un chico hacer Saratoga. Recuerdo que pensé que jamás podría hacer esa vía. Los movimientos me parecían imposibles, solo alcanzable por escaladores fuertes, altos y con condiciones especiales para la escalada. Con los años, mi nivel fue aumentando, más producto de haber nacido en el mes de mayo, ser más impaciente que un niño pequeño y más cabezota que un viejo cascarrabias, que por poseer condiciones especiales de escalador fuerte y alto. Un día, debido a la increíble insistencia de la gente porque fuéramos a la multitudinaria escuela de San Bartolo, en lugar de a la tranquila y desplomada escuela de La Muela, decidí probar, sin muchas expectativas, los explosivos movimientos de esa vía imposible.

El resultado fue que me di cuenta de que mi altura no había cambiado, que seguía sin tener condiciones especiales para la escalada, que la fuerza explosiva no era mi "fuerte" en esto de la escalada y que no era guapo, ni rico, ni famoso (aunque esto último ya lo sospechaba). Pero también me di cuenta de que "impossible is nothing", que la motivación hace que los bloqueos cuesten menos, que un "vamos bicho" de tus mejores amigos hace que crezcas esos centímetros que te separan de ese tridedo que está "a tomar por el culo", que apretando todo el cuerpo esa ínfima regleta se hace un pelín más grande y que lo más divertido de encadenar Saratoga ha sido el camino hasta alcanzar la reunión sin caer.

Porque el encadene en sí sucedió, cierto (aún me sudan las manos al recordar esa excitante sensación de bloquear con todo el alma, de ese canto hiriente y comprobar que, por fin, me había quedado de ese tridedo y que, AHORA ERA POSIBLE!!), pero también podía haber caído en cualquiera de las secuencias que me quedaban por ejecutar para llegar a la cadena. Y aún así me hubiera vuelto feliz, con Varo y Shindo, riéndonos tanto que creo que el dolor de mi cuerpo es más bien de eso mismo que de apretar hasta la saciedad en la "maldita" Saratoga....

Shindo por su parte encadenó su primer 7a+ y deja a punto un ambicioso proyecto, Magnolias de Acero, 7b+. Un ambicioso proyecto porque esto no se trata de números, letras y signos, sino más bien de disfrutar con lo que se hace, con combatir hasta la saciedad. Un ambicioso proyecto para el ambicioso escalador que se está convirtiendo. Y todos sabemos que ser ambicioso en este contexto es a lo que todos aspiramos, en el sentido de disfrutar con esto que hacemos... Semos escaladores, no??

Y Varo....el eterno Varo. Ese que grita, vuela, sorprende. Ese impredecible escalador que hace dominadas de un brazo, que bloquea más alto que ninguno, que es feliz haciendo feliz a los demás, que disfruta escalando conmigo tanto como yo con él, que ha dejado a punto un sueño, un sueño que estoy seguro que pronto alcanzará. Porque Saratoga era nuestra batalla bicho......



sábado, 4 de febrero de 2012

NO PUEDOL, NO PUEDOL...

Hoy el el típico día que a la gente le cuesta salir de casa y se quedan con la estufa pegada a las piernas, mirando por la ventana cómo se mueven los árboles y escuchando el viento que silba por el hueco de la chimenea. Bueno, vale, eso es lo que me está pasando a mí.

Pero es que, con estás temperaturas no PUEDO ir a escalar. Y pongo PUEDO en mayúsculas porque quiero resaltar que no es que yo no quiera ir a escalar es que no puedo. Porque hace demasiado frío. Las manos se hielan y duelen, los pies se quedan insensibles con los gatos ajustados, el viento hace que se me quemen los labios y luego me salgan heridas, es mucho más probable que me lesione por la falta de calor en mis músculos, la tortilla de patatas se pone muy dura y poco apetecible, etc. Ves como realmente no PUEDO ir hoy a escalar?

Aunque a decir verdad tengo un amigo que sí que ha ido, y a no ser que se lesione (toco madera, mucha madera), seguro que le habrá valido la pena y habrá disfrutado de un día de campo. El caso es que yo no he ido más bien porque ayer tomé la decisión voluntaria de hacerlo. Es algo que YO decidí hacer. Fue una elección al igual que podía haber sido otra cualquiera. Pero entonces qué es lo que pasa? Por qué cuento todas esas milongas para justificar mi elección de quedarme en casa? Porque se supone que soy un escalador muy motivado y mi ego no puede soportar la idea de que realmente no me apetezca escalar dejando de ser súper mega fanático? Pues es así. No tenía ganas de escalar. Elegí quedarme. Simplemente eso.

Creo que, al margen del NO PUEDO, estamos acostumbrado a ponernos excusas o intentar convencernos a nosotros mismos (y lo que es peor aún, al resto de la gente que ni siquiera le importa o que hagamos) de por qué actuamos de la forma que lo hacemos, debido a que tenemos unos patrones estándares de conducta que si nos lo saltamos nuestro cerebro nos lanza una señal de alarma que hace que nos sintamos mal (Marina, bata blanca ya!!)

Entonces comenzamos a actuar de la siguiente manera:

- Tengo un amigo que cada día nos intenta convencer (porque así también se convence a él mismo) de que se va a comprar una Tablet. La cosa es que el amigo en cuestión tiene taco y le ha costado reconocer que se la va a comprar porque se ha ganado el privilegio de pegarse un homenaje tecnológico y punto. Hombre porque en realidad es un aparato que te hace la vida más cómoda pero..... Ayer dijo él: illo me la compro porque me sale de mis huevos jajaj.. Olé... Hasta entonces había estado diciendo que es que el ordenador portátil es muy grande y engorroso para llevarlo con él al trabajo y el Iphone 4 que tiene (Sí, es un chico tecnológico) demasiado pequeño...

- Un día en un sector de escalada llegué a oír lo siguiente... "Hoy no, pero el próximo día le meto un pegue de primero y a muerte a la vía". Hoy no? El próximo día? Pero si ya estás aquí!!! jeje. "No es que hoy no me encuentro bien y me tengo que concienciar" jeje...

Pero lo que realmente me puede son esos NO PUEDO que nos hace sentir cómodos, relajados y libres de realizar cualquier esfuerzo que no nos apetezca.

No puedo volar, eso está claro. No puedo correr los 100 metros lisos en menos de 10 segundos, eso está más claro todavía. Pero.... podía haber ido a escalar hoy verdad? Lo que ocurre es que elegí no hacerlo.

El ejemplo más claro está en una frase que he escuchado a lo largo de mi vida y que incluso llegué a creer. "Yo soy así, y no puedo cambiar". Está claro que cada uno tienes una forma de ser, marcado seguramente por una mezcla de genética, educación familiar y social, cultura, etc. Pero decir que NO se PUEDE cambiar? Un forma de excusar el hecho de que eliges no hacer el esfuerzo de cambiar algo o de realizar una acción que de otra forma, sin ese NO PUEDO, nos veríamos obligados a ejecutar y eso, en estos tiempos es mucho hacer...

Entonces empecemos a llamar las cosas por su nombre y dejémonos de hipocresías. Porque yo si tuviera pasta me compraría una Tablet, del taco, la cara. Y si tuviera ganas hubiera ido a escalar y me hubiera puesto unos guantes de pluma de gorrión del parque. Y si quisiera hubiera ayudado a esa persona que lo necesitaba porque sí que podía. Simplemente elegí no hacerlo....