miércoles, 11 de enero de 2012

Así, sin darte cuenta......

Con Rubén y Varo camino del Maki
Tras el encadene de Lourdes (foto oficial) ejeje

"Bicho, tienes que probar bien el paso de entrada a la vía porque creo que en el próximo pegue puedes encadenar". Con esas palabras Varo me anima a que le ponga un poco más "interés" a la secuencia de canto pequeño que tiene Lourdes (8a) en su parte inicial. En los pegues anteriores lo había intentado sin éxito y había continuado dejando esa secuencia un poco "olvidada".

Estaba tan cansando que incluso dudé en si escalar hoy o tomarme el día de reposo. La mañana amaneció fría, nublada y con un viento que hacía que el simple hecho de estar al pie de vía resultara incomodo. Poco a poco el cielo se fue despejando y algunos rayos de sol se colaban entre las nubes, iluminando esa asombrosa pared y calentando nuestro cuerpo. Somos del sur y el Sol es nuestra energía vital.

A partir de ahí comienzo a pensar en que después de una hora de aproximación y de no saber con garantías cómo me iba a encontrar al día siguiente debía de escalar. Por esa razón es por la que estamos aquí, no? Pues decido calentar en un 7a+ que hice la última vez que estuve en el Maki. En ese momento es cuando me doy cuenta de lo realmente cansado que estoy. me pesa todo el cuerpo, en especial mis brazos. Las piernas las tengo bastante doloridas de las aproximaciones y de los pegues anteriores a la Lourdes, ya que tiene innumerables empotramientos de rodillas. Luego toca descansar y sentir cómo se va encontrando mi cuerpo... y mi mente...

Me vuelvo a tumbar en esa confortable praderita, sobre la verde hierba, con el muro frente a mí. Varo está más motivado que el día anterior y tiene "hambre" de roca. Voy a asegurarle, veo como hace la entrada y me motiva ver que el movimiento es más fácil como el lo hace a como yo lo intenté en los pegues anteriores. Eso me motiva y pienso en probar.

Después del buen pegue de Varo, donde lo da todo hasta que cae exhausto, me dispongo a darle un intento. Muevo los brazos y me encuentro realmente cansado. Me pongo el disfraz de escalada en chorreras: rodilleras, magnesio, gatos...

Pruebo la entrada de la misma forma que un rato antes vi hacerla a Varo. Ufff, casí... Caigo. Pero lo he visto realmente cerca. El paso se encuentra a un metro del suelo de una vía de unos 35 metros aproximadamente. Al segundo intento lo hago, fácil, tranquilo. Varo me dice: Illoooo, Ahora encadena... No puedo contener una sonrisa cuando le oigo decir esas palabras. Varo la vía tiene 35 metros, estoy a un metro del suelo y tú me hablas como si quedaran dos chapas. Estoy realmente cansado. Tanto que me da pereza mirar al desplome que parece engullirme por encima de mi cabeza.

Pero siempre he pensado que mi escalada es parecido a cuando el Cádiz juega contra el Barça. Que vamos siempre a muerte. Luego puede pasar que nos metan 5 o que caiga en la quinta chapa, pero siempre a muerte, no??? Hay que darlo todo. Por eso escalo, porque las buenas sensaciones de la escalada las siento cuando aprieto, independientemente del resultado final.

Aproximadamente a los 20 metros la vía tiene un paso que me solía costar cuando la probaba. De hecho, no siempre me salía, incluso habiéndome parado. Al llegar a ese paso estaba tan cansado que casi no lo pienso y le tiro a esa pinza plana y sin darme cuenta alcanzo ese agujero donde podré meter la rodilla derecha y poder respirar y soltar un poco los brazos.

Ahora empiezo a pensar de que realmente puede ser este "el pegue". Escalar desde este punto a la reunión ha sido una de los mejores momentos que he vivido en la roca. No porque consiguiera encadenar la ruta, sino por cómo escalé esos últimos metros hasta la cadena. Sintiéndome realmente relajado, clavando a la perfección los pies, controlando los reposos. Fue toda una experiencia haber encadenado hoy una vía tan mítica como Lourdes.

Señorita, fue todo un placer.....

martes, 10 de enero de 2012

MISS LOURDES...




Tumbado sobre la pequeña y verde pradera del Makinódromo, al resguardo del incómodo viento que nos azota desde que llegamos al sector, puedo ver la mayor parte de este muro impresionante y desplomado, tanto que da miedo mirar hacia arriba, como si se tratara de un monstruo pétreo de afilados dientes que amenazan con engullirte y que a su vez hace que te des cuenta de cuán pequeño e insignificante eres.


El muro está salpicado de excelentes y sinuosas vías que recorren chorreras, estalactitas, columnas y un sin fin de formaciones kársticas. Aquí tumbado puedo imaginar vías, movimientos, reposos, encadenes, sueños de roca.

Pero en en centro existe una línea de esas que todo escalador alguna vez ha soñado con escalar. Esa vía que cuando llegaron los primeros equipadores, aún con el muro "virgen", tuvieron claro por dónde empezar. Lourdes es una vía extremadamente desplomada, de unos 30 metros de longitud, plagada de chorreras, estalactitas, agujeros, reposos... Un laberinto de roca caliza con un sinfín de trucos, que exige tener una continuidad endiablada y un buen físico.

Es la vía que se lleva todas las miradas de los escaladores que pasan por debajo. Todo el mundo desea hacerla. los más fuertes la hacen por el simple placer de subirse por sus caprichosas formaciones. Los que no estamos tan fuertes la abordamos a pegues y disfrutamos de asimilar sus movimientos, comprender lo que te ofrece, cautivar a Lourdes.

En El Chorro, entre semana, también se escala. Sobre todo esos guiris de países com Inglaterra, Polonia, suiza o Suecia (el coño de tu puta madre). Hoy mientras íbamos por los túneles, de camino hacia el Maki, no podía dejar de sonreír al ver cómo los sectores cercanos al coche se quedaban solos y la gente se encomendaba al Maki y a la hora de subida...

Merece la pena una hora de pateo cuesta arriba??? ya creo que sí...

Cuatro pegues en dos días me dejan literalmente destrozado. Creo que hay una parte de mi cuerpo que aún no me duele, sabéis cuál?

Las piernas destrozadas de la caminata y los numerosos empotres de rodilla, y el torso dolorido desde los hombros hasta las muñecas....

Pero creo que mañana volveremos a intentar camelar a la señorita Lourdes, a ver si se deja.. Yo por lo pronto le voy dando pegues, ofreciéndole lo mejor de mí, engatusándola, y cuando menos se lo espere....PON PON.... jejeje........


miércoles, 4 de enero de 2012

EL CHORRO: UN MONTÓN DE COSAS


El día era bastante frío. Un gélido viento del noreste nos dio los buenos días mientras terminábamos de preparar los últimos detalles de la furgo; material de escalada, comida, agua para varios días, ropa…
La predicción meteorológica era bastante favorable para los próximos diez días y las ganas de acabar y empezar el año apretando se apoderan de mí. Solo pienso en la vía que dejé a punto a principios de mes en El Chorro; en retomarla, en volver a probar los pasos, en volver a pasar “miedo” en ese diedro vertical y aéreo, en gritar exhausto al coger esa pinza roma y salir hacia la cadena sin caer.
Pero también pienso en las cenas en la furgo, ese lugar donde los sueños se forjan, donde cada noche, al cerrar los ojos, visualizas movimientos e imaginas proyectos y experiencias nuevas. Pienso también en que uno no se va a tomar una cerveza después de escalar: tomarse una cerveza después de escalar es parte de la escalada. Ahí se repasa el día y cada uno pone al corriente de cómo le ha ido la jornada. Pienso en las ganas de conocer a esa chica que me llama “Ozú” y que transmite ilusión en cada párrafo que sale de su teclado. Resultó ser un gran placer conocer a esos despeinados chicos de levante que recorrieron cientos de kilómetros en busca de nuevas ilusiones y que, desgraciadamente, tuvieron que marchar antes de tiempo. Pienso en eso de levantarte, desayunar e ir a escalar, esa sensación que conocí hace varios años en tierras aragonesas y que volveremos a poner en práctica en estos soleados días en El Chorro. Pienso en la séptima temporada de un fin de año en El Chorro en la que la cosa se truncó en el último capítulo y nos dejó con un agrio sabor de boca.
Pero espero que la serie no acabe aún y que pronto se estrene la octava temporada. Esa en la que después de pasar muchas semanas en vilo delante de la pantalla de nuestras vidas el desenlace final nos haga vibrar de emoción con un final feliz, al más puro estilo americano…
Mientras disfrutaré de encadenar mis proyectos. Esos que algunos hacen a vista y otros ni se dignarán a hacer nunca, pero que a mí me hacen disfrutar de esto a lo que dedico gran parte de mi vida e ilusiones.
Mientras, disfrutaré del olor a roca, del tacto áspero de mis manos polvorientas de magnesio, de la gente que vive la escalada de las misma forma hermosa que yo….