lunes, 26 de septiembre de 2011

VUELTA A LAS ANDADAS.. Lucky Luck 8a y No le mermes 7b+/c

Con la llegada del otoño todo vuelve a la normalidad, y, con él, ese puntito de rutina necesaria para poder centrarnos en los proyectos de nuestras vidas. El calor sofocante parece que poco a poco se aleja y nos da la tregua deseada hasta el año que viene.

Este ha sido un verano diferente, entre otras cosas porque no se ha escalado todo cuanto se quería y porque se ha trabajado más de lo que se quería. Aún así, un dulce mes de verano se queda impreso en nuestra memoria, en el baúl de los buenos recuerdos, bajo llave, para siempre.

Entre tanto trabajo aún me iba quedando tiempo, algún día suelto, para entusiasmarme con un proyecto de esos que, a priori, parece imposible para mí, pero que poco a poco vas asimilando y entendiendo, familiarizándote con cada movimiento, con cada chapaje y cada reposo. En cuanto tenía tiempo me acercaba a ese muro desplomado, de caliza naranja de gran calidad. Ese lugar tiene un encanto especial. Los buitres y las chovas fueron testigos de las calurosas tardes veraniegas que pasamos por La Bóveda y marchamos cabizbajos, sedientos, cansados, sudados...

Centrarnos en otra cosa y darle descanso a los antebrazos siempre es una buena idea cuando el termómetro alcanza cifras tan elevadas. Parón obligado por trabajo y por calor se traduce en desmotivación; y así pasaron las semanas. Playita, olas, barrancos y nada de roca, nada de proyectos...

Pero tus pensamientos siguen ahí, como siempre. la motivación no muere, solo está dormida por el incesante calor andaluz a la espera de un descenso de temperatura. Y, como todo en la vida, todo llega. Agosto acaba y septiembre entra con fuerzas renovadas. La motivación despierta más viva y fuerte que nunca. Qué bueno es escalar!!

Retomamos los proyectos y nos quedamos sorprendidos por los bien que nos ha venido este parón estival. Las molestias en el codo que arrastraba desde la primavera se han esfumado y en mi mente revolotean los pasos de bloque de la sección clave de Lucky Luck. Vamos allá...

En las últimas dos semanas solo le he podido dar unos 4 pegues a la vía, pero los pegues fueron los mejores que le había dado hasta el momento. La secuencia clave, una sección de 3 chapas de bidedos y monodedos y dinámicos, me dejaban extenuado, pero ahora lo veía posible. Hace una semana pude hacer la vía con una sola caída. Ya solo había que ir a muerte, como si no hubiera un mañana no?

el sábado fue el día esperado, en el que ocurrió algo sorprendente.

Ana R. llevaba la misma dinámica que yo este verano. Haciendo muchos cañones y poca roca. Parón estival y proyecto aparcado por el calor y las cosas del verano. Septiembre le vino bien para retomar, al igual que a mí. Su proyecto, "No le Mermes, 7b+/c" implica escalar de verdad. Pasos largos, canto pequeño, pies malos y roca abrasiva en unos 20 metros de danza precisa para llegar al top con éxito.

las dos últimas semanas fue cogiéndole la onda a la vía. La tenía controlada pero implicaba que no fallara en ningún movimiento. Un pie mal colocado podía acabar con un buen pegue.

El sábado la temperatura había descendido bastante en comparación a las semanas anteriores. Temperatura rock punt y comienza su pegue. La verdad es que quedamos impresionados por cómo se despachó los 20 metros de vía. Si yo no hubiera hecho la vía hubiera pensado que se trataba de 7a. Serán los biorritmos pensé. Se acaba de merendar su proyecto más duro y casi no se le ha ecuchado respirar. Enhorabuena!!!

Eso me pone nervioso porque ahora es mi turno y tengo la sensación de que hay días en los que se encadena a pares, es como si vieras que sí que se puede encadenar los proyectos. Quizás Ana haya abierto la veda del encadene.

En fin, decido no ir pensando mucho. solo en escalar "como si no hubiera un mañana" y cuando me doy cuenta estoy apretando en el primer bidedo. Me encuentro fuerte y, sin saber cómo, acabo de superar la secuencia clave del monodedo!! Ahora en el reposo y luego solo un bloque hasta la cadena. Me pone nervioso estar ahí en en reposo. Porque mientras he estado escalando no he podido pensar en nada más que no fuera el siguiente paso, donde poner el pie, etc.. Ahora muchos pensamientos rondan mi cabeza. Las últimas veces que intenté el bloque de llegada a la reunión lo hice, pero apretando mucho y habiéndome parado anteriormente.

Quiero irme del reposo y acabar cuanto antes con esto. No me importa tanto el resultado como el quitarme de ese agujero. Salgo ya!!! Ana me obliga a quedarme un poco más en esa tortuosa situación. Un minuto más y salgo, me digo a mí mismo... ese eterno minuto pasa y saco mi dolorida rodilla del agujero. Grapo la última cinta, y pillo en bidedo de derecha, empotro la rodilla izquierda y pillo el siguiente bidedo que esta vez no me pareció que estuviera tan lejos. sin darme cuenta estaba en la reunión y había encadenado!!

qué alegría....

Wise man no se lo creía!! Los dos habíamos encadenado nuestros respectivos proyectos en sendos intentos!!

cosas que pasan!!



miércoles, 7 de septiembre de 2011

QUÉ BUENO ESTO DE ESCALAR!


Durante estos últimos años nunca pensé que mi motivación pudiera decaer, aunque uno siempre es consciente de que eso ocurre, a otros claro. Pero a unos también le ocurre. Por diferentes motivos comienzas a trepar menos y, poco a poco, dejas de suministrarle esa “droga” al cuerpo, y éste parece ir liberándose lentamente, desintoxicándose de tanto años de roca, pegues, proyectos… Un día comienzas a pensar que quizás haga mucho calor como para pegarte hora y media de carretera y pasar calor intentando por enésima vez ese movimiento. Llegas a asustarte, claro. Qué iba a hacer yo cuando no escalara? Qué haría un fin de semana o unas vacaciones? Me daba pánico verme un lunes etiquetado en una foto de Facebook con una copa en la mano y levantando el pulgar de la otra, en una discoteca cualquiera a cualquier hora de la madrugada, pasar el domingo tirado en la cama prometiéndome no volver a salir más una sábado por la noche. Pero en estos meses en lo que casi no he escalado he descubierto que uno no es lo que hace, si no lo que siente. Y yo soy escalador. Lo soy porque lo siento; lo soy porque ponerse el arnés, atarse el nudo y calzarse los “gatos” forma parte de mí; lo soy porque a veces, cuando hablamos de escalada frente a una cerveza fresca con las manos doloridas me llegan a sudar las manos, como me ocurre en este instante en el que escribo estas líneas. Lo soy porque así lo siento. Lo sé desde hace tiempo. Pero ayer, después de un parón obligado por el calor, volví a experimentar esas sensaciones que hicieron que un día llegara a amar este deporte, esta forma de vida, a vibrar en una pared desplomada caliza de 35 metros, luchando con monodedos, regletas, reposos y nervios…

Ayer iba motivado y me sentía más ligero que nunca. Alcanzar la sección clave del monodedo fue algo impresionante, y pude seguir hacia arriba pero fallé en pararme a chapar una cinta que tendría que saltarme y caí. Pero la sensación de superar el “crux” de esta vía me hizo chupar una buena dosis de motivación. Desde ahí a la cadena fue un paseo. La sensación de volver a apretar, a darlo todo, a gritar extasiado. El olor a roca, a naturaleza, a encadene… Qué bueno es escalar!!