jueves, 21 de abril de 2011

NO SIEMPRE SE GANA, NO?

De vuelta de la Semana Santa antes de tiempo debido a la lluvia me quedo con la sensación de haberlo dado todo y no haber recibido recompensa por ello. Quizás para lograr objetivos debería haber luchado más, haber puesto más de mi parte o, simplemente haber pensado antes si los objetivos “ansiados” eran o no realistas. Pero soñar es gratis, aunque se te quede luego cara de tonto.

Salir ilusionado y volver con su antónimo, que tan poco me gusta mencionar, es algo a lo que puedes llegar a acostumbrarte si sueñas demasiado y que con el tiempo hay que empezar a asumir sin llevarte un varapalo. Simplemente no siempre se puede ganar, no siempre se puede encadenar y no siempre las condiciones son las más favorables.

Un cuerpo más adelantado que otro por escasos centímetros separan la gloria del infierno. Un paso que se resiste, quizás por envergadura, quizás por falta de fuerza. Unas décimas de calor corporal que no deja dormir a esa preciosidad. Unas nubes que quizás debieron emigrar a tierras lejanas de todo ese fanatismo que, como suelo pensar a menudo, no sé cómo aún conservo. Peco, quizás de soñar, quizás de esperar algo siempre.

Mientras que todo eso no ocurrió estuvimos soñando, como dije, con proyectos e ilusiones. De hecho incluso creí oír palabras que nunca se dijeron. Estaré cayendo enfermo de tanto soñar? El caso es que soñar es gratis y me lo pase genial los días que estuvimos escalando.

Esa tranquilidad de ese lugar que teníamos para nosotros solos. Daba igual cuán doloridos teníamos nuestros dedos porque ahí estábamos dándolo todo. Meter la mano en hielo fue tal bendición como el de las aguas puras y limpia de TU FUENTE. A mí me sobra todo, y solo necesito unas horas para darme cuenta.


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