domingo, 5 de diciembre de 2010

RAYA O TRIÁNGULO?

Cuando hay que decidir quizás no sea yo la persona más adecuada para resolver el cometido. Elegir siempre significó para mí que te quedas sin algo; y siempre fui un niño mimado que tenía que tenerlo todo. Eso, con los años te enseña, entre otras cosas, que decidir no es tanto quedarte sin algo, sino más bien quedarte con lo que realmente merece la pena y deshechar los que no te sirve. Aparcando a un lado el apego y tratando de no mostrarme hedonista, he de decir que realmente no me importa raya o triángulo mis queridos camaradas, basándome en el hecho de que no sabía ni de qué iba el asunto. Así que, de momento, puedo quedarme como estaba....

Y cómo estaba? Pues de lujo, sí Señor!! Estaba escalando con buena tenperatura, con roca seca, apretando y motivado. Y como siempre se estropea. Se estropea un día que amanece y todo se vuelve en tu contra. Ya no duermes tan bien como la noche anterior. Quizás fuera un preludio de la borrasca que se acercaba sin imporatarle cuán motivados estábamos. Y que conste que la noche anterior dormí de lujo. Demasiado bueno para ser verdad. Bajó el barómetro a la par que nuestras espectativas encadenadoras en estos días de puente. Todo se trunca de nuevo por culpa de las dichosas precipitaciones que, al parecer, un año más va a ponernos los nervios a flor de piel cada fin de semana.

Pero es lo que toca en estos tiempos donde el Anticiclón de las Azores parece haber entrado también en crisis. Quizás también haya pasado una mala noche y ahora la esté pagando con nosotros.

Antes de la bajada de presión estuvimos un poco en El Chorro. Los planes de pasar el puente en tierras levantinas se fue al traste por un olvido bastante caro. Y eso que la memoria es uno de mis fuertes. Supongo que será para lo que me conviene, como dice el refrán. (quizás no era un refrán precisamente quién decía eso. Y si era así, vaya mierda de refrán) Pero El Chorro es un buen destino en los días gélidos que nos acompañan en estas fechas. Y digo gélidos sin faltar a los que por el norte de la Península sufren es sus carnes temperaturas inferiores a los cero grados. Pero para nosotros, los sureños, mínimas de 3 grados y máximas de 10 es mucho frío; y mas si lo acompaña un cielo nublado y húmedo y vientos de 40 km/h. En fin que escalamos lo que se pudo, apretamos a muerte, como siempre, disfrutamos y nos partimos de risa hasta que llegó la borrascosa mañana... Ahora a esperar que venga de nuevo un anticiclón que nos permita conciliar el sueño..

No hay comentarios:

Publicar un comentario