miércoles, 29 de diciembre de 2010

HÚ - HÁ COMPADRE!!


Domingo 26 de diciembre de 2010..

Son las 18:30h de la tarde y el frío y la noche comienzan a hacer su aparición en ese arco inmenso de roca calcárea. El sol hace un rato que desapareció por el espolón que, en forma de momia petrificada, se sitúa al oeste de donde nos encontramos. Los buitres, que hacía solo un rato nos sobrevolaban aprovechando las corrientes térmicas de la cálida tarde, ya se había marchado a sus majestuosos posaderos. Las escandalosas grajas empezaban a ocupar los innumerables agujeros que ofrece esta roca de formaciones caprichosas. La luz comienza a escasear a la vez que vemos como se encienden las farolas del pueblo cientos de metros por debajo de donde nos encontramos.

¡¡¡Alé compadre!!! Ese es Demir…

Mientras todo eso ocurría, Demir aguardaba pacientemente en el reposo de su proyecto. Era el único que aún estaba en la pared de La Bóveda y, seguramente, era el único en todo el chorro que aún llevaba unos pies de gatos puestos. Casi no se le podía ver desde nuestra posición. Aún así, los pocos que por allí andábamos éramos reacios a marchar porque nos había contagiado su motivación. Era poco probable que encadenara la vía. Ya no por la dificultad de aquel paso, ni porque fuera su tercer pegue a esa vía en el día, sino más bien porque pienso que no vería más allí de las puntas de sus dedos.. Pero Demir es así..

Demir es un loco croata fanático por la roca. Demir es aquel chico despeinado que lo primero que dijo cuando entro por la puerta de la sala de boulder fue “Ohlalá”. Tampoco es que supiera decir mucho en español que digamos... Es la persona más motivada y fanática que he conocido. El año pasado, después de lesionarse la rodilla, seguía visitando la sala para entrenar lo que podía. Y había veces que era él quien pasaba más tiempo en esas cuatro paredes infectadas de magnesio. Demir es así. Como un niño pequeño inventando pasos imposibles sobre presas de colores, animando como el que más, disfrutando como el que más... Adorando religiosamente su pasión, contagiando su fanatismo, su poquito de locura que, a veces, viene tan bien. Una personalidad peculiar que al principio puede chocar, pero que con el tiempo te das cuenta de que él lo único que hace es ir a muerte. Con sus colegas, con su pasión…

Gracias a ti compadre por haberme dado una gran lección…hú há

piski materi kurba!!!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Otro año más, casi sin darme cuenta, llegan estas fechas tan mágicas y dichosas para unos; y tan fatídicas y desdichadas para otros. El caso es que de nuevo estamos en navidades. Nunca he creído que un número en rojo en el calendario debiera marcar una actitud y una forma de obrar en la personas. “Felices fiestas; te deseo lo mejor; próspero año nuevo; mis mejores deseos….” Sin embargo, tener una fecha en el calendario me gusta. Me gusta la idea de tener días especiales que me saquen de la monotonía del resto del año. Esto no implica que una actitud y una visión de la vida tenga que depender de esos días en concreto. No quiero ser “buena persona” en estos días porque es lo que se supone que tengo que ser. Eso sería como una violación de mi personalidad, prostituir mis acciones y sentimientos. Quiero ser “buena persona” y quizás tener unos días señalados en el calendario para celebrarlo, nada más. Y qué hacer para celebrarlo? Podemos ir a cualquier centro comercial y comprar compulsivamente, no? Existe una mejor forma para celebrarlo? Seguro que no…

Está claro que esa es la mejor forma de celebrar estas fechas tan señaladas. Sin duda es lo que, generación tras generación, nos han ido enseñando. Regalos, regalos y más regalos, Y cuanto más dinero nos gastamos, más querremos a esas personas. Eso está claro, verdad?

Lo que ocurre es que yo tengo un problema este año. Bueno en realidad son dos problemillas. El primero de ellos es que no tengo un duro para tanto regalito. Y el segundo es que los centros comerciales me provocan mareos impresionantes, despersonalización, sudores fríos, náuseas, y un largo etcétera que para mí se queda. Así es que este año he optado por un método diferente y más barato, aunque no por ello menos costoso. He decidido pensar..,

Pensar en que las cosas pueden ser diferentes y que, realmente, de lo único de lo que depende es nosotros mismos. Tenemos en nuestra mano algo tan bonito y mágico como el poder cambiar las cosas. Y eso sí que merece la pena. Si quieres que algo cambie, tienes que cambiar algo. Se me escapa una sonrisa irónica cuando veo la lucha constante de la gente porque las cosas sigan yendo de una determinada manera, porque es lo que se supone que tiene que ser. Y eso no es así. Se pueden olvidar las cosas, perdonar a aquellos que nos hicieron daño, perdonarnos a nosotros mismos por aquello que hicimos mal. Liberar nuestra mente y mirar a esa persona que significa o significó algo para nosotros con ojos de bondad. Mirar esos ojos y ver esa persona que un día nos sacó una sonrisa y nos tendió una mano. Ahora es cuando eso está ocurriendo, cuando podemos hacerlo, y creo que no debemos dejarlo escapar.

“Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba ya no tiene ningún sentido. " Jose Luis Borges

Ya me lo dijo un día alguien muy querido (quizás no era tan querido, pero bueno…). Por qué piensas cuando hay gente que lo hace por ti? Quizás tenía razón, pero quizás también tenía más dinero que yo..

Feliz Navidad…

lunes, 13 de diciembre de 2010

EL CHORRO, UN MONTÓN DE COSAS...



Cuando el día amanece despejado, cuando ese amanecer te da la bienvenida con un aire limpio y fresco, cuando la temperatura es perfecta, cuando estamos motivados y lo único en lo que pensamos es en apretar, cuando escalar significa todo, significa vida…

Cuando todo eso ocurre y estás en un sitio como El Chorro, todo apunta a una jornada motivante, a un día en el que vas a acabar cansado y con las manos reventadas, a un día en el que vas a darlo todo, en el que vas a reír y en el que vas a sufrir, a un día en el que caer, en el que encadenar, van a ser las únicas preocupaciones, a un día que alcanzarás la gloria de la cadena o, simplemente, te quedes con la mágica sensación de haberlo dado todo. Y eso ya es mucho…


En ese pedazo de roca histórica, como en el más bello de los poemas, se conjugan una multitud de escaladores venidos de muchas partes del continente unidas por un mismo objetivo. Los gritos de aliento retumban entre las chorreras y columnas de unos de los lugares de nuestra geografía donde escalar es todo eso, un poema…

Y un pedacito de todo eso nos pertenece y forma parte de nosotros por el simple hecho de haber estado allí y haber sentido en nuestra piel el tacto de esa roca, el olor de ese aire que gobiernan los buitres leonados que no nos quitan ojo, ajenos a nuestra locura, a nuestra pasión…

Y un día más regresas a la furgo con la sensación que más te gusta…

Después de la cena, ya con la noche bien entrada, cuando todo queda en calma y el cuerpo te pide descanso inminente, cierras los ojos y revives cada minuto de ese día incesante, cada tramo de roca, cada movimiento, y todo quedará impreso en tu memoria como eso, como el más bello de los poemas…





domingo, 5 de diciembre de 2010

RAYA O TRIÁNGULO?

Cuando hay que decidir quizás no sea yo la persona más adecuada para resolver el cometido. Elegir siempre significó para mí que te quedas sin algo; y siempre fui un niño mimado que tenía que tenerlo todo. Eso, con los años te enseña, entre otras cosas, que decidir no es tanto quedarte sin algo, sino más bien quedarte con lo que realmente merece la pena y deshechar los que no te sirve. Aparcando a un lado el apego y tratando de no mostrarme hedonista, he de decir que realmente no me importa raya o triángulo mis queridos camaradas, basándome en el hecho de que no sabía ni de qué iba el asunto. Así que, de momento, puedo quedarme como estaba....

Y cómo estaba? Pues de lujo, sí Señor!! Estaba escalando con buena tenperatura, con roca seca, apretando y motivado. Y como siempre se estropea. Se estropea un día que amanece y todo se vuelve en tu contra. Ya no duermes tan bien como la noche anterior. Quizás fuera un preludio de la borrasca que se acercaba sin imporatarle cuán motivados estábamos. Y que conste que la noche anterior dormí de lujo. Demasiado bueno para ser verdad. Bajó el barómetro a la par que nuestras espectativas encadenadoras en estos días de puente. Todo se trunca de nuevo por culpa de las dichosas precipitaciones que, al parecer, un año más va a ponernos los nervios a flor de piel cada fin de semana.

Pero es lo que toca en estos tiempos donde el Anticiclón de las Azores parece haber entrado también en crisis. Quizás también haya pasado una mala noche y ahora la esté pagando con nosotros.

Antes de la bajada de presión estuvimos un poco en El Chorro. Los planes de pasar el puente en tierras levantinas se fue al traste por un olvido bastante caro. Y eso que la memoria es uno de mis fuertes. Supongo que será para lo que me conviene, como dice el refrán. (quizás no era un refrán precisamente quién decía eso. Y si era así, vaya mierda de refrán) Pero El Chorro es un buen destino en los días gélidos que nos acompañan en estas fechas. Y digo gélidos sin faltar a los que por el norte de la Península sufren es sus carnes temperaturas inferiores a los cero grados. Pero para nosotros, los sureños, mínimas de 3 grados y máximas de 10 es mucho frío; y mas si lo acompaña un cielo nublado y húmedo y vientos de 40 km/h. En fin que escalamos lo que se pudo, apretamos a muerte, como siempre, disfrutamos y nos partimos de risa hasta que llegó la borrascosa mañana... Ahora a esperar que venga de nuevo un anticiclón que nos permita conciliar el sueño..