lunes, 4 de octubre de 2010

COMO KURT ALBERT...

Siempre me he preguntado, cuando estoy en un sector y llegan escaladores con sus fieles amigos los canes, por qué estos cuadrúpedos, cuando llegan otros de su misma especie en lugar de hermanarse casi siempre acaban en disputas carentes de sentido. Si hay 9 escaladores (supuestamente de raza humana, aunque a veces parece que más de uno estás más cerca de los cánidos que de cualquier otra especie) y dos canes. ¿Por qué no se hacen colegas en lugar de pelearse entre ellos? En lugar de ladrarse entre ellos y gruñirse podrían dedicarse a explorar por el campo y hacer hoyos donde esconder un valioso tesoro perruno y así, molestar menos a los que, una jornada tras otra, intentamos encadenar ese dichoso proyecto (ayer me volvía a caer en una vía de 40 metros justo antes de llegar a la cadena; por eso lo de dichoso suena así…). Pero no, ellos ladrando, gruñendo y obligando a los dueños a amarrarlos, a tener que pedir disculpas por sus maleducados canes y, en ocasiones, a tener disputas con otros escaladores menos amantes de estas peludas mascotas cuando, en lugar de irse de “marcha” con el de su especie, se dedica a hurgar en las mochilas de los escaladores, a pisar las cuerdas e incluso en mearse en alguna de ellas.

Nada más lejos de la realidad.

Es sabido que la comunidad escaladora es minoritaria en cuanto a número de integrantes si la comparamos con otros colectivos. Supongo que es una actividad “sufrida” en cuanto a que se necesita mucha motivación y dedicación para ejercerla, estar dispuesto a pasar frío y calor, a tener lesiones y molestias en el cuerpo, dolor en las manos, pasar miedo a veces, tener tiempo libre y un largo etcétera de “calamidades” para poder poner en marcha esta forma de vida que es, sin duda, la escalada. Entonces, ¿Por qué esa similitud entre escaladores y canes?

Cuando comencé a escalar, allá por el año 2000, lo que me llamó la atención de este deporte fue el “buen rollo” que se respiraba. Practicar deporte en la naturaleza, rodeado de gente que disfrutaba en un mismo entorno natural alejado de las actividades convencionales de la ciudad. Poco a poco iba conociendo nuevos lugares y, allí a donde iba cada fin de semana, me encontraba con gente que amaba como yo eso que hacía. Después de casi 11 años tengo bueno amigos gracias a esta “forma de vida” y son gente a la que solo veo en el campo.

Pero, a veces, al igual que los cánidos y por una extraña razón, algunos escaladores en lugar de hermanarse y explorar por el campo para hacer hoyos donde esconder su tesoro perruno, se dedican a ladrarse y gruñirse entre ellos; a veces llegando incluso a molestar al resto de los escaladores. Quizás la evolución que está sufriendo la escalada tenga que ver en ello. Quizás las nuevas tecnologías, como Internet, tengan mucho que ver. Internet es un medio de comunicación fácil, rápido, anónimo si se desea. Un medio en el que nadie se mira a los ojos y en el que ladrar y gruñir es más “fácil y divertido” que explorar por el campo y hacer hoyos para esconder un tesoro. Supongo que hay escaladores que olvidan donde está ese “tesoro” y prefieren andar hurgando entre las mochilas de los demás escaladores. Sin duda, una lástima.

La semana pasada nos dejó “un buscador de tesoros”. Kurt Albert falleció en un accidente de montaña a los 56 años. El inventor del rotpunk, de la escalada deportiva tal como hoy la conocemos. Es triste que muchos “canes escaladores” lo único que aprendieron de éste maestro fue lo de poner un punto rojo en una vía y olvidaron la esencia de su persona, el respeto hacia la comunidad escaladora y el amor por la montaña que tenía uno de los símbolos de la escalada tal como la conocemos.

Así que tomemos ejemplo de gente como Kurt Albert y dejemos de ladrarnos y gruñirnos. Tomemos ejemplo gente como Kurt Albert y dejemos de imponer nuestra anarquía en este deporte y dediquémonos a fomentar el buen rollo en nuestra reducida comunidad. Fijémonos en nosotros mismos y aprendamos a respetarnos, a “no meter el hocico en las mochilas de los demás”. Dejémonos de insultar y cuestionar a los demás. Simplemente dediquémonos a disfrutar, a amar y a difundir el buen rollo allá por donde vayamos. Seguro como hizo Kurt. Hasta siempre amigo…DEP.

3 comentarios:

  1. Buen blog,buenas fotos,buenos viajes,buenos relatos y sobre todo buen rollo.Enhorabuena

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  2. sabes? creo que este es el primer anónimo que recibo del que estoy convencido saber quien es al autor... Gracias

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  3. hola bicho mi nombre es mati de argentina buen rollo kon el blog entra al mio.mtmclimb.blogspot.com
    sabes ke el logo de rotpunkt que as puesto es de una marca de indumentaria de argentina?
    adeu bicho y siempre a muerte

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