domingo, 27 de diciembre de 2009

first day in the island


Aunque hasta dos días antes del vuelo no las tenía todas conmigo, he de reconocer que, ahora, a 10.000 metros de altura, la idea de unos días en una cálida isla con buen tiempo me seduce bastante. No se si las ganas se deben a dejar atrás dos semanas de incesantes lluvias o a que realmente montar en avión me acojona un rato. No me siento muy relajado cuando a ésta altitud el aparato comienza a tambalearse al mismo tiempo que se encienden las luces indicativas de “abrocharse el cinturón”. En ese preciso momento habla el Capi: señoras y señores he de informarles que estamos entrando dentro de una zona de turbulencias por lo cual deben abrocharse el cinturón y poner su asiento en posición vertical. No está permitido usar el servicio en estos momentos. “Joder con lo acojonado que voy me vendría bastante bien poder ir servicio”. No es la primera vez que monto en un avión (aunque pueda parecer lo contrario) pero sí, me dan miedo los aviones..

Llegamos a Tenerife y, enseguida, comprobamos la calidez de la isla… La mañana amanece como deseábamos desde hacía semanas. Sol, cielo despejado y temperatura primaveral... A elegir entre dar un paseo, baño en la piscina, hacerse con privisiones para estos días y descansar un poco del largo día de ayer, ya que dormimos apenas 4 horas. Aunque, a decir verdad, me muero por ir al campo y apretar un rato..

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