lunes, 20 de octubre de 2008




Hay que permanecer atentos, observadores y con predisposición a percibir todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Pero mientras ocurre y no ocurre nosotros volvemos a Grazalema; mas movidos por las circunstancias, creadas o no por nosotros, que por la inspiración de encadenar. La temporada en Graza huele a fin. Aún la temperatura es buena, pero las ganas se van mermando. Quedan en el recuerdo aquellos épicos encadenamientos y los proyectos del anaranjado muro parecen disiparse por el momento. De todas formas es "nuestra escuela", donde nos sentimos cómodos. Es un poco como sentirse en casa.

La lluvia trunca la escalada del sábado y, en su lugar, vamos a hacer bloque, a la playa. No me preguntéis el sitio porque es alto secreto; ya que solo hay un bloque y si se le da muchos pegues.. Como que pierde el atractivo..

El domingo le chillamos al cielo pidiendo que nos diera una tregua, y así fue. Las nubes amenazantes hacían del cielo todo un espectáculo. Escalamos lo que pudimos o lo que quisimos. Qué vías hay en Graza.. Yo la monto porque se que es una vía super buena campeón. Y así fue.. 35 metrazos de escalada técnica, con placa, diedros y desplomes.. Qué mas se puede pedir? Que la mirada permanezca así siempre. Que no solo lo veas tú, aunque tiene su punto. Es como la manera que tienes de entenderme.

Chillar es una acción que está ligada a algo energético, impetuoso. No se puede chillar flojo verdad. El sonido se te mete en el cuerpo y lo puedes sentir. Es pura energía, que vibra en todo momento. Fue un placer por un lado y mas dosis de motivación por el otro. Y así, sin mas, volvimos a la madriguera otro domingo más. Esperando al próximo como el bandolero que espera su próximo robo, trabuco en mano.

Al despertar algo había cambiado. Estaba ahí.. Una nota que decía.. Todo lo que se puede sentir.

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