miércoles, 15 de octubre de 2008

EL HOMBRE SABIO Y EL TRÉBOL


Una vez oí hablar de tréboles de cuatro hojas que traerían Buena Suerte eterna. Para encontrarlos había que estar predispuesto a ello; crear las circunstancias para que así ocurriera. No se va caminando por el bosque y, por casualidad, se encuentra un trébol mágico que traerá Buena Suerte eterna así porque sí. Crear circunstancias.. Era lo que había que hacer para encontrarlo.. Había que buscar tierra fértil y sin rocas. A su vez que esa tierra tuviera agua en abundancia y que los rayos del sol incidieran sobre esa tierra húmeda bastantes horas al día.. Había que crear esas circunstancias para que el trébol apareciera.. Y cuando eso ocurriera, entonces sí aparecería la Buena Suerte…

En busca del trébol mágico a menudo encontramos adversidades y, a veces, parecemos ignorar cual es el camino hacia esas circunstancias que lo hacen posible. En ocasiones parecemos estar echando agua sobre las rocas esperando que allí crezca, a sabiendas que es algo imposible. Parece como si nos diera miedo adentrarnos en el bosque en busca del trébol, incluso sabiendo que no tenemos nada que perder, si no al contrario. Es posible que descubramos el camino y así nos alejemos de la farsa de creer que nacerá allí en las rocas, secas y sombrías.. Pero no es tarea fácil verdad? En el camino siempre habrá contratiempos, desilusiones e incertidumbre que nos harán pensar que hay de verdad en la búsqueda. Pero, ¿acaso no estamos muertos ya? ¿Qué esperamos que ocurra dentro de la oscura cueva? El camino está ahí fuera, lleno de luz, de calor y de vida; y quizás encontremos el trébol o quizás no.. Pero habrá merecido la pena..

Recuerdo un sueño que tuve la otra noche. El subconsciente, mientras dormimos, camina libre hacia el trébol. Te muestra el camino. La verdad es que el camino no tenía nada de malo. Era divertido, lleno de vida y de ilusiones. Recuerdo que era feliz. Recuerdo reír de felicidad. Al despertar la risa fue desapareciendo al contemplar la realidad. En la búsqueda del trébol mágico apareció el Hombre Sabio. Éste habló. Habló de los miedos. Los miedos que nos mantienen prisioneros en la cueva. Habría que tirar de la cuerda durante horas para sacarnos de allí, de las profundidades de la cueva donde nos aferramos a una falsa seguridad..

Como de la noche a la mañana pasamos de estar conectados, vibrantes y energéticos a sentirnos vacíos de energía e inmersos en oscuridad. Mantenerse despiertos y abiertos a la luz y a los acontecimientos nos hará conectarnos de nuevo. Sentir el fluir en nosotros y pertenecer a una dimensión fuera del alcance de aquellos que nos quieran atrapar es lo que debemos conseguir. Antes de que ocurra ya deberíamos verlo.. Y nunca mas caer prisioneros.

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