domingo, 3 de agosto de 2008

UNA ESTRELLA PARA SIEMPRE


La noche del Sábado nos fuimos para Grazalema. Hizo mucho calor durante el día y decidimos salir tarde. El cansancio hizo que el lugar de llegar hasta Grazalema nos paráramos unos kilómetros antes, en un área recreativa, Los Llanos de Campo. Era una noche hermosa. El viento, que en Cádiz azotaba a diestro y siniestro, allí era suave, una ligera brisa que poco a poco se transformaba en calma. La temperatura refrescaba contrastando con el intenso calor de esa tarde y un espectacular cielo plagado de estrellas que nos mantuvo, durante un buen rato, atónitos ante semejante espectáculo. La silueta del Torreón se divisaba delante nuestra haciendo mas intrigante el paisaje. Entonces apareció ahí, delante nuestra. Una de las estrellas fugaces mas intensa que nunca viera antes. Una vez se desvaneció dejó su destello durante un largo instante. Rápidamente me volvió a venir a la mente Cristina. Quizás su vida fue tan bella y especial como la de aquella estrella, a la vez que tan corta e intensa. Seguramente dejará su destello para siempre a quienes la conocían y querían. Seguro que era tan bella como esa noche, e irrepetible como aquel momento.

Desde este día Cristina formará parte de la montañas, de Montserrat. Y siempre que se la recuerde podremos disfrutar de ella y mandará una sonrisa en forma de estrella fugaz.

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