domingo, 13 de julio de 2008

EL MECANISMO DE UNA PISTOLETA DE AGUA

Cuánta gente nos encontramos en la vida y cuan diferentes son unas de otra. Como todos sabemos no hay dos personas iguales en el mundo al igual que no hay dos movimientos iguales en ninguna vía. Hay gente en la vida que te encuentras, porque sí, porque tenia que ser así para bien o para mal. Lo bueno que tenemos es que podemos elegir en todo momento quedarnos con ellos o desecharlos. Hay gente buena que te hacen la vida mas agradable, que te ayudan e intentan comprender y apoyar simplemente porque es eso lo que necesitas. Son gente pura y limpia como el agua, que solo aporta beneficios. Luego hay gente que simplemente está ahí, sin mas, como de relleno, no? Esas personas molan. No dan ningún problema aunque tampoco es que den grandes satisfacciones. Las puedes “utilizar” para consumo propio. Son como las verduras. Que no es que estén realmente buenas pero sabes que hacen bien. Y por último están las malas personas, que son como el tabaco. Con su nicotina y su molesto humo. Sabemos que mata pero por alguna razón seguimos enganchado a él. Pero así es la vida. Hay quien come verduras y bebe agua en cantidad y hay gente que fuma dos cajetillas al día, come costillas de cerdo y por favor si puede ser, en lugar de verduras de guarnición, patatas fritas con mayonesa.

También recuerdo una vez que bebí agua en un sitio. Era un lugar muy bonito. En un entorno precioso. Un bosque de legendarias coníferas vigiladas por montañas cubiertas de nieve. El sol de principio de primavera incidía con fuerza en las laderas haciendo derretir la nieve y formando un cristalino arroyo abajo, en el valle, donde nos encontrábamos. Recuerdo un agua clara, transparente, limpia y pura. Una agua que, al beberla, parecía que te llenaba de vida. Siempre que me encontraba cansado y sediento subía valle arriba en busca de esa agua e intentaba siempre llevar algún recipiente para llevar un poco conmigo a casa. Sabemos que para estar bien hidratado no hay que esperar a tener sed, hay que beber continuamente. Un día esperé demasiado, tenía la garganta seca y casi no tenía fuerzas para subir el camino a la cascada de agua transparente. Al llegar descubrí que la cascada ya no existía. La nieve se había derretido. La primavera estaba bien entrada y el ganado trashumante que pastaba por encima del valle había ensuciado el agua que ya no bajaba cristalina. Ahora ya casi no corría agua. Solo quedaban algunas pozas con agua estancada sucia, que ya no valía para beber. Toda aquella magia desapareció. Siempre recordaré aquel sabor especial, refrescante y saludable.
No debemos descuidar aquello que nos hace bien. Como ese “agua que bebemos” o como esos sitios de los que disfrutamos. Ya lo decía aquel. Es tan sencillo como el mecanismo de una pistoleta de agua.

El fin de semana volvimos a Grazalema con la expectación de comprobar que tal la temperatura y que tal las fuerzas en estas vía de continuidad, ya que el caluroso verano está haciendo mella en nuestra forma física. El resultado fue positivo, ya que parece que, aunque no estemos en la mejor forma física, la conti aún es aliada. La temperatura super agradable para encontrarnos en mitad de julio y una brisa fresca del oeste nos acompañó el fin de semana junto a unos amigos estremeños conocidos en la portuguesa escuela de Portinho el pasado febrero. Y como decía uno que ya está muy quemado: Be Water my friend!!!

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