Mama, i´m not afraid... something burns inside of me!!!

viernes 16 de marzo de 2012

FRIENDSHIP

"Los amigos verdaderos son los que vienen a compartir nuestra felicidad cuando se les ruega, y nuestra desgracia sin ser llamados."

Si una cosa es obvia es que me gusta escalar. Como disciplina deportiva está muy bien, además de estar en contacto con la naturaleza y de disfrutar de paisajes y lugares espectaculares. Pero no recuerdo ni un día de esos de escalada memorable en el que no estuviera acompañado de un amig@. Para mí eso es algo muy importante para pasar un buen día de escalada. No me imagino recorriendo una tortuosa carretera de curvas, durante 3 fatigosas horas, para llegar a una zona de escalada acompañado de alguien con quien no me sintiera cómodo. Imagino la tensión o el aburrimiento en esos largos descansos entre pegue y pegue, sin saber qué hablar y maldiciendo a mi compañía telefónica por tener esa mierda de cobertura que deja a mi Iphone sin internet, ya que, de esta forma, podría hablar con mis amigos de juguete. Sí, amigos de juguete. Esos son los cientos de amigos virtuales que tenemos en nuestras redes sociales. Son como los Tamagotchis pero de esta era, salvo en que la forma de cuidarlos para que no mueran es clicándoles muchos Me Gusta.

Escalar con alguien que te haga sentir a gusto es lo ideal. Poder disfrutar del camino charlando agradablemente, compartir chorradas entre pegues y que esté de acuerdo contigo de que si te caíste en ese paso fue porque, verdaderamente, tu pie de gato tiene la goma gastada. En realidad, ese es el verdadero compañero de cordada ideal. Bueno, y que te sepa pillar con un cierto criterio tampoco estría de más.

La cosa es aún mejor y más intensa si con quién disfrutas de un día de escalada es con un amig@. Eso ya es un tema, como diría Marina. Porque, a parte de lo que hablábamos antes, esa persona puede llegar a vivir ese momento como tú, llegar a sentir el éxito o el fracaso, el miedo, el movimiento, la tensión, la alegría... todo del mismo modo que lo haces tú. Eso sí que hace grande la escalada. Recuerdo encadenar "Coliseum" con Nacho, "Saratoga" y "Lourdes" con Varo, "La Estirpe", "Lucas Raider", "Lucky Luck" y otras muchas con Ana. Esos momentos serán más recordados por el hecho de haber tenido un amig@ unido a mí por una cuerda de 10mm.

El encadene más memorable que recuerdo fue el de "Lucky Luck, 8a". Es una vía de La Bóveda de Grazalema. Tiene una sección desplomada de bloque con monodedos y bidedos que me dejaban extasiado. Era una de esas vías que, cuando la probé la primera vez, no me salían ni los pasos. Es cierto que la había hecho con una caída en los dos pegues anteriores, pero quitarme esa caída estaba aún lejos de mi mente. El caso es que fui con Ana. Ella probaba "No le Mermes. 7b+/c". Al igual que yo llevaba la vía con una caída. Pero lo que pasó esa calurosa tarde de sptiembre de 2011 fue mágico. Ana escaló la vía de una forma asombrosa. Recuerdo que pensé que si no supiera que grado tenía la vía, al verla escalarla con esa facilidad, podría llegar a pensar que sería algo así como 6b+. Fue asombroso. Casi no se le oyó respirar, clavando cada pie con precisión, acertando a la primera en cada agarre... Al bajar la felicitamos Sergio y yo. Ella estaba contenta. No era para menos, había encadenado su vía más dura hasta la fecha, y de una forma elegante y fácil. Tras esos minutos de éxtasis llega mi turno. Tiro de la cuerda y contemplo el imponente desplome adornado con esas cintas que no dejan de moverse ni un instante, empujadas por la ligera brisa que, a su vez, hace que no nos asfixiemos. Lo que ocurrió a continuación fue algo que pocas veces había experimentado. Mi cuerpo volaba por la pared, era como si mi éste no pesara. Rápidamente, casi sin darme cuenta, me encontraba por encima del paso clave y llegaba al reposo de rodilla que precedía a la última sección antes de la reunión. Lo más difícil para mí ya lo había pasado, pero fueron muchos los pegues truncados de otros escaladores en la parte que a mí, ahora, me tocaba afrontar. Las últimas veces no había caído ahí, pero nunca antes había llegado encadenando, y mis brazos estaban hinchados, muy hinchados. Ahí fue donde la mente me traicionó. Fue el único momento donde pude pensar. Mientras mi corazón empezaba a bombear de una forma menos alarmante, mi mente pensaba en que si encadenaba la vía sería la primera vez que Ana y yo encadenáramos un proyecto el mismo día, en pegues consecutivos. "Ahora tú, ahora yo, y pal bar". Recuerdo esa sensación de ansiedad cuando Ana me preguntaba que cómo estaba. Yo le decía que bien, que estaba bien, mientras que mi mente gritaba "estoy hecho un flan y no quiero estar más tiempo aquí, en este puto reposo, que huele a chovas que te cagas". En ese momento es cuando empecé a tomar la decisión de que había que dejar de pensar. "Sal ahí fuera y escala", me dijje. "Escala rápido y lo mejor que puedas. Ya!! Ahí no te caes hace tiempo, y no lo vas hacer ahora.." Y así afronté la última sección hasta coger el último canto del que sabía que para hacerme caer tenían que tirar por lo menos tres personas de la cuerda hacia abajo.

Voilà!! Recuerdo esa alegría. Fue un día inolvidable para mí.

Pero, en realidad, aparte de en esos momentos que describo con entusiasmo y añoranza, el hecho de poseer un amigo va, para mí y supongo que para mucha gente, mucho más allá de unos minutos de gloria que, al fin y al cabo, son tan importantes como efímeros. El verdadero sentido de poseer un amig@ queda reflejada en la frase que encabeza este post. Y no basta con que te saluden con un abrazo, ni que hagan clic en tu muro, ni que te agradezcan por navidades cualquier cosa que hayas hecho tú por alguien, ni que te digan te quiero muy a menudo. (Algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara con desear la salud. (Aristóteles).)

Para ser amig@ hay que demostrarlo. Hay que estar ahí, en los momentos difíciles, aunque cueste. No se le cierra la puerta a un amigo que está llorando, se le da un abrazo y se le dice que todo irá bien. A un amigo se le coge el teléfono a las 2 de la mañana aunque tengas que trabajar al día siguiente, a un amigo se le pone una mano en el hombro, a un amigo se le trata de comprender, a un amigo se le perdona, a un amigo se le ayuda. Cuando se es amigo un "poder" se convierte en un "querer"....De un amigo no te ríes, amigo.

Es curioso cómo la gente piensa que tiene amigos cuando están bien. Ahí, pienso que es difícil de valorar. Mira lo que le pasó al chico de los Donetes cuando se le acabaron. Nunca más le duró tan poco un paquete de eso apetitosos dulces. Por qué? Porque sabía lo que había.... (...)

Ya sabes, si eres amig@, demuéstralo!!

lunes 12 de marzo de 2012

Tú eliges....

Neo tiene que afrontar, de forma inminente, tomar la decisión más importante de su vida. Morfeo tiende en su mano dos pastillas. La roja, hará que Neo salga de esa irrealidad que es Matrix y llevará a Neo a un mundo real, más difícil y complicado, más doloroso, pero real. Sin embargo, la otra, la azul, llevará de vuelta a Neo al mundo de ilusión que es Matrix, un mundo donde el control es ilusorio y toda la especie es controlada y manipulada. Neo fue valiente. Quiso tener el control de su vida y tomó la pastilla roja, sabiendo que no sería fácil, pero sí real.

Matrix es una película de ciencia ficción, escrita y dirigida por los hermanos Wachowski, nada más...

Pero, como en Matrix, muchas personas se encuentran atrapadas en un mundo irreal, gobernado por seres que desean controlar y manipular sus vidas, esperando que llegue alguien y le tienda en su mano esa pastilla roja que le lleve a la realidad, sin importar cuán difícil sea. Pero, como decía antes, Matrix es una película de ciencia ficción, muy buena por cierto, y esa pastilla el médico de cabecera no la conoce, una lástima.

Sin embargo, sí podemos estar atento a las señales, como hizo Neo. "Matrix te posee". Esas señales que están ahí y que, a veces, no queremos ver por miedo a que, como en la película, lo que nos encontremos sea difícil y complicado. Pero, ¿no merecería la pena por el simple hecho de que sería real? Está claro que el proceso sería más complicado que tomar una pastilla de color roja con un poquito de agua. Pero lo se, sigue dando miedo. Miedo sobre todo porque es desconocido. Aunque por este mismo hecho, por ser desconocido, debería de ser, cuanto menos, inquietante. ¿Quizás no tengamos la mente abierta para identificar las señales? ¡Vete tú a saber!

Quizás fuera más fácil si viniera un tipo alto, negro, con la cabeza rasurada al cero, con una gabardina negra hasta los tobillos, acompañado de una chica guapa, morena, con traje de cuero ceñido en su insinuante figura, metidos ambos en un coche que te lleva debajo de un solitario puente en una noche lluviosa, allí pararan el coche y te contaran la cruda realidad. "Vives en un mundo que no es real, tu no tienes el control, todo lo que conoces hasta ahora es producto de tu mente, no lo estás viviendo tú. aquí te ofrecemos la solución. Solo tienes que decidir si aceptas conocer la verdad. Elige, pastilla roja o azul." Pero eso no ocurrirá.

Las señales. Atento a las señales. Me gusta pensar que tú eres la persona que mejor te conoces a ti mismo y que serás capaz de identificar las señales. Estar alerta, ese es el primer paso. El segundo es tomar la opción equivalente a la pastilla roja. Hagamos que sea real y salgamos de Matrix!!! Luego todo lo demás vendrá solo.




miércoles 7 de marzo de 2012

Todo lo necesario....

Ya tenemos todo lo necesario para que cuando cerremos los ojos cada noche nuestra mente vuele a ese pedazo de roca desplomada. Tenemos la ilusión por conquistar de nuevo nuestros límites, tenemos la vía que hará posible esa realización, tenemos la motivación necesaria para llevarla a cabo. Y cuando todo eso ocurre solo tenemos que hacer una cosa. Darlo todo. Eso es lo que nos gusta. Sentir que los brazos nos pesan tanto que nos asalte la duda de si seremos capaces de conducir los cien kilómetros de vuelta a casa, sentir el escozor de nuestras heridas cuando nos cae el agua caliente bajo una ducha relajante después de un día de escalada.

Pienso por qué caí de nuevo. Quizás me falte resistencia o fuerza, quizás no tenga del todo asimilada esa secuencia y mi cuerpo necesite adaptarse aún más a esos exigentes movimientos, quizás tengo que ser más preciso en la colocación de pies, pegar más el cuerpo a la pared en ese giro de caderas y apretar el estómago para que mi cuerpo no se deje llevar por la gravedad. Maldita gravedad!!! Quizás hiciera demasiado frío?

Me sudan tanto las manos como minutos antes del último pegue. Mientras esperaba a que Sergio y Enri acabaran de hacer una vía, una treintena de metros más a la izquierda, sentado en ese rinconcito, al calor de una hoguera a la que por algún motivo que desconozco nadie salvo yo se acerca, observaba la vía con detenimiento. Parecía tenerlo todo caro. Normalmente cuando tengo un proyecto en esa fase -esa fase en la que ya se cómo van todos los pasos y simplemente tengo que darlo todo y apretar A MUERTE- me pongo nervioso. Es una sensación extraña, como si quisiera que eso acabara ya, con el resultado que fuera, no importa, pero que ese angustioso momento lleno de presión finalizase. Ese día fue diferente. No es que no me presionara la situación, que lo hacía, sino que tenía ganas de estar ahí, subido a ese pedazo de roca inerte. Tenía ganas de sentir el tacto de la roca en mis manos, el movimiento de mi cuerpo entre esas chorreras perfectas, esculpidas en la imaginación de algún ser poderoso y colocadas ahí por él para que nosotros disfrutáramos escalándolas.

Volví a caer. No importa, porque esa fase de la que hablaba es el momento más mágico de la escalada. Cuando todo es posible, cuando te asaltan las dudas, cuando tienes esos diez minutos trascendentales donde parece que se detiene el tipo solo para ti. Donde la banda sonora de éste cortometraje es el sonido de tu respiración y los ánimos de tu asegurador. Gritas exhausto, caes y sonríes porque lo has dado todo, porque no era el momento y lo aceptas con resignación. En realidad no importa porque sabes que así podrás intentarlo de nuevo. No es el fin el objetivo, es disfrutar del camino, de intentarlo.

Luego marchas a casa. No antes sin echar un vistazo atrás. Observas ese grandioso muro calcáreo que parece vigilar la pequeña villa que es La Muela. Hace tan solo unos minutos que estaba dejándome la piel en cada agarre, en cada reposo de rodilla. Ahora, sentado en el cómodo sillón de mi furgo se ve todo diferente, como una película. De verdad he estado subiéndome por ahí? Sí, y por eso amo esto que hago, simplemente por eso...

domingo 4 de marzo de 2012

SER ZURDO.

Me gusta la psicología mucho, sobre todo en los últimos años. Entender por qué hacemos lo que hacemos, por qué decimos lo que decimos o por qué pensamos lo que pensamos, es algo que me inquieta, sin duda. Te hace entender muchas cosas. Analizarse a unos mismo es difícil, incómodo y asusta. Hacerlo con los demás sería un poco como "violar" esa independencia que tiene cada individuo para actuar de una forma determinada. El caso es que siempre, lo que hacemos, decimos y pensamos, procede de un pensamiento que, en muchos casos, desconocemos. El descubrirlo me parece asombroso y, cuanto menos, divertido.

También me gusta escribir. Es algo que hago de vez en cuando, aquí en mi blog. La mayoría de las veces, como hoy, lo hago simplemente porque me apetece y me siento inspirado para plasmar mis pensamientos en unas cuantas líneas que, sin duda, se quedarán en el olvido y aburrirán a todos aquellos que, estando más aburrido que yo, hayan clicado en algún sitio que le haya traído hasta aquí. Una vez, un compañero de trabajo, zurdo como yo, me dijo, hablando de las dificultades que nos encontramos los zurdos por la vida, que lo que realmente le costaba, por aquello de ser zurdo, era ser comprendido por la gente. Obviamente era una excusa que se había buscado el buen hombre para sentirse aliviado por la falta de entendimiento que tenía con los demás. El caso es que me gustó esa expresión. Por tanto, yo escribo por ser zurdo. Así no tengo que preocuparme en expresarle mi forma de ver las cosas al 90% de la población restante, los diestros.

Pero lo que realmente me gusta es escalar. Es, sin duda, a lo que dedico el mayor tiempo de ocio del que dispongo. Mi mente, como la de Homer Simpson, puede quedarse pensando durante horas en rosquillas y no me pasaría nada, incluso me vendría bien para relajar un poco y ver que muchas de las cosas en las que pienso no son más importantes que unas apetitosas rosquillas. Puedo llevarme semanas sin escribir ni un número de teléfono en una servilleta, incluso os vendría bien por si cometéis el error de clicar en algún sitio que os trajera hasta aquí. Pero tres días sin escalar y a punto de morir. Sin duda, el efecto beneficioso y terapéutico que la escalada ejerce en mí se puede comprender después de dos fines de semana de lluvia consecutivos.

Ahora andamos de nuevo motivados con proyectos. Esta vez en La Muela. Andar con proyectos en La Muela en el mes de marzo es un claro signo de cuán loco está el tiempo. Todo seco, ambiente tranquilo y vías largas y desplomadas. Para nosotros el mayor remedio contra cualquier tipo de malestar emocional. Y no importa si mientras conduces tu mirada se pierde entre los verdes campos gaditanos, ni si después de una hora de camino has sentido hasta tres veces una mano sobre el hombro, ni si la conversación hace rato dejó de ir sobre encadenes o proyectos. No importa. No importa porque andamos buscando esos 10 minutos. Esos 10 minutos en los que te atas la cuerda, te calzas los gatos, mojas magnesio y escalas a muerte. Esos 10 minutos que no te dejan pensar en nada más que en el gesto, el movimiento y la respiración.

Chamán en un 8a raro, que combina dos tipos de escalada bien diferenciados. Una primera parte de bloque, con pasos sobre agarres pequeños sobre un muro bastante desplomado hasta alcanzar una chorrera gris invertida. la segunda parte son movimiento sobre chorreras con pasos atléticos y agarres bastante alejados. Me encanta. Una combinación de fuerza y continuidad. De saber escalar, de darlo todo..... Esa es la mejor terapia para un zurdo como yo...

jueves 23 de febrero de 2012

QUÉ SACRIFICIO??

Cuando le mandas un whatsApp a un amigo dándole lo buenos días y preguntándole qué tal está, lo normal es recibir una respuesta tipo: "Buenos días, aquí, currando...", o "Muy bien, y tú?". Claro que esas son algunas de las respuestas normales que te daría alguien....normal.

Lo de esta mañana ha sido algo así como esto....

YO: "Buenos días, cómo está ese cuerpo??"
Marina: "Hola, po mira, hombros, codos, brazos, perfect. Los antagonistas son lo suyo."
YO: "Ta claro"
Marina:"..............."
YO:"................"
Marina:"He desayunado viendo vídeos del Patxi (Usobiaga), te cagas"
YO:" Mortal lo tuyo"

Tras una breve pausa recibo un texto en mi móvil. Marina me ha enviado unas líneas extraídas de Los siete pilares de la sabiduría, de T.E. Lawrence. Dice así:

"Todos los hombres sueñan, pero no de la misma manera.
Los que sueñan de noche en los polvorientos refugios de su mente, despiertan al día siguiente y descubren que fue sólo vanidad; mas los que sueñan de día son hombres peligrosos, porque pueden representar sus sueños con los ojos abiertos para hacerlos posibles."

Siempre me gustó más soñar de día que de noche. Quizás porque la noche nunca me ha llamado la atención. No me gusta como es la gente de noche, en lo que se convierten, en lo que buscan, en lo que piensan. Prefiero la luz del sol, el color azul del cielo, el calor del día, los ojos de la gente cuando te miran y te dicen algo, y no solo palabras, claro...

Soñar de día tiene su punto. Puedes elegir sobre qué soñar. De noche, sin embargo, el inconsciente, o el subconsciente, o lo que quiera que sea te juega malas pasadas. Recuerdo una vez que soñé que...... Bueno, da igual, prefiero soñar de día y elegir un sueño guapo.

Es un ejercicio guay. Siempre lo recomiendo. Para antes de la llegada de los móviles de última generación iba genial. Sí, sí, porque ahora si esperas el autobús te pones a mirar Facebook en tu Iphone4, pero antes podías ponerte a soñar, sentado ahí, en la parada, solo.... Pero si hacemos el esfuerzo de aparcar por un rato nuestra Blackberry, o nuestro Iphone4, y dejar volar nuestra imaginación al lugar o momento deseado para hacer mentalmente lo que nos apetezca en ese instante no nos arrepentiremos, es algo genial. Hay que poner el cerebro en modo Homer Simpson, pero eso sí, no pensar solo en rosquillas.

Encadenar la vía de tus sueños, mudarte a la casa de tus sueños, enamorar a la chica de tus sueños, tener el trabajo de tus sueños. Yo creo que lo primero que tiene que ocurrir para que algo se haga realidad es haberlo soñado antes, haberlo visualizado en tu mente de forma semi? consciente. Después de unos cuantos kilómetros conduciendo, después de haber sorteado a un grupo de ciclistas que iban por el arcén, después de haber cogido una rotonda hasta la tercera salida, después de todo eso te das cuenta de que lo has hecho de una forma no consciente. No tienes ni la menor idea de cómo has llegado hasta ahí. No se qué nombre científico adopta el hecho de hacer una serie de acciones complejas teniendo la mente en los mundos de Yupi, y a su vez, ejecutarlas a la perfección, pero es fascinante..

Una vez que sueñas despierto tienes todo lo necesario para empezar a poner en práctica esa visualización mental de lo que quieres que ocurra, porque ya lo has visto. Pero las cosas no vienen solas, así, por la puta cara. Ya lo hemos visto, vivido de alguna forma, ahora toca hacer el esfuerzo, la acción para que ello ocurra, el trabajo duro..

Una vez oí que cuando amas algo tienes que sacrificar cosas. No dudo de la veracidad de esta afirmación, puesto que no se puede tener todo en esta vida. Otra afirmación de la que no dudo es que amo la escalada.

El domingo pasado, mientras volvíamos de Casares, después de una calurosa jornada de escalada, Cristina, Marina y yo hablábamos de escalada. Sí, sí, qué raro. Lo se. En la conversación que tuvimos, alguna de las dos bellas damas, no recuerdo quién exactamente, me utilizó como ejemplo de alguien a quién le gusta mucho la escalada. eso me hizo pensar. "De verdad me gusta la escalada?". Llegué a dudar por un instante sobre ello, quizás por la insolación que traía conmigo de vuelta, o quizás porque, simplemente, la escalada forma parte de mi vida. "No se si me gusta tanto escalar, simplemente lo hago", le contesté a alguna de ellas. Marina rápidamente me recordó una frase que suelo decir a veces al bajar de una vía o después de alguna sesión de rocódromo. Algo así como "qué bueno es escalar!!". "Bueno sí, cierto, a veces digo eso, supongo que sí que me encanta". Pero la verdad es que a veces ni me lo planteo. Después de 12 años escalando tengo la sensación de que la escalada es parte ya de mi persona. Calzarte los gatos, atarte el nudo, mojar magnesio...

Entonces está claro, amo la escalada. ¿Y el sacrificio? Tiempo, dinero, amigos que ya no ves porque no escalan, dejar de hacer otras actividades u otros deportes que solías hacer por el simple hecho de que joderte una rodilla jugando al fútbol sería imperdonable. Si me lesiono que sea escalando.

Últimamente he soñado despierto. Y como cuando sueño despierto yo elijo qué soñar, soñé en escalada. Sí, sí, qué raro. Lo se. Soñé con Varo y con Marina (he dicho que el sueño era sobre escalada, así que no, no es lo que parece). Soñamos juntos quería decir. Soñamos con elevar el listón, el nuestro propio, para nosotros mismos. Soñamos con darlo todo y ver hasta donde puede uno llegar con esfuerzo.

Cuando amas algo tienes que sacrificar cosas. Esta semana Varo, Marina y yo, hemos empezado un plan de entrenamiento más planificado. Después de varias sesiones el agotamiento, el dolor de brazos, piel y dedos está presente. Ayer empezamos con los tiempos y he de decir que fue uno de los días que mejor me lo he pasado entrenando. Todo el roco para Marina y para mí. El cronómetro en mano y Marina que acaba exhausta una serie de 20 movimientos en el desplome. A continuación ocurre esta conversación.

Marina: "Quiero agua"
YO: "no tengo"
Marina: "Voy a comprar agua"
YO: "tienes 7 minutos para empezar tu próxima serie"
Marina: "Voy con los gatos" (al bar que está 150 metros calle abajo)
YO: "Ok"

El sacrificio.... pues quizás llegue ese momento en el que entrenar sea un sacrificio. Quizás cuando eso ocurra deje de entrenar. No lo se. Lo que sí se es que la tarde de ayer fue una de las más placenteras que recuerdo. Mucho más allá que cualquier sacrificio.


miércoles 8 de febrero de 2012

LA BATALLA DE SARATOGA.....

Más de 200 años después de la Batalla de Saratoga, que causó más de 500 bajas entre Norte Americanos e Ingleses, nosotros libramos nuestra propia batalla con los escasos 15 metros de arenisca desplomada de Saratoga, 8a. La comparación es de chiste, pero nosotros, al igual que aquellos valientes combatientes, hemos estado luchando hasta el final, dándolo todo, dejándonos literalmente la piel, sin darnos por vencidos cuando veíamos la hazaña difícil, casi imposible.

Hace años vi a un chico hacer Saratoga. Recuerdo que pensé que jamás podría hacer esa vía. Los movimientos me parecían imposibles, solo alcanzable por escaladores fuertes, altos y con condiciones especiales para la escalada. Con los años, mi nivel fue aumentando, más producto de haber nacido en el mes de mayo, ser más impaciente que un niño pequeño y más cabezota que un viejo cascarrabias, que por poseer condiciones especiales de escalador fuerte y alto. Un día, debido a la increíble insistencia de la gente porque fuéramos a la multitudinaria escuela de San Bartolo, en lugar de a la tranquila y desplomada escuela de La Muela, decidí probar, sin muchas expectativas, los explosivos movimientos de esa vía imposible.

El resultado fue que me di cuenta de que mi altura no había cambiado, que seguía sin tener condiciones especiales para la escalada, que la fuerza explosiva no era mi "fuerte" en esto de la escalada y que no era guapo, ni rico, ni famoso (aunque esto último ya lo sospechaba). Pero también me di cuenta de que "impossible is nothing", que la motivación hace que los bloqueos cuesten menos, que un "vamos bicho" de tus mejores amigos hace que crezcas esos centímetros que te separan de ese tridedo que está "a tomar por el culo", que apretando todo el cuerpo esa ínfima regleta se hace un pelín más grande y que lo más divertido de encadenar Saratoga ha sido el camino hasta alcanzar la reunión sin caer.

Porque el encadene en sí sucedió, cierto (aún me sudan las manos al recordar esa excitante sensación de bloquear con todo el alma, de ese canto hiriente y comprobar que, por fin, me había quedado de ese tridedo y que, AHORA ERA POSIBLE!!), pero también podía haber caído en cualquiera de las secuencias que me quedaban por ejecutar para llegar a la cadena. Y aún así me hubiera vuelto feliz, con Varo y Shindo, riéndonos tanto que creo que el dolor de mi cuerpo es más bien de eso mismo que de apretar hasta la saciedad en la "maldita" Saratoga....

Shindo por su parte encadenó su primer 7a+ y deja a punto un ambicioso proyecto, Magnolias de Acero, 7b+. Un ambicioso proyecto porque esto no se trata de números, letras y signos, sino más bien de disfrutar con lo que se hace, con combatir hasta la saciedad. Un ambicioso proyecto para el ambicioso escalador que se está convirtiendo. Y todos sabemos que ser ambicioso en este contexto es a lo que todos aspiramos, en el sentido de disfrutar con esto que hacemos... Semos escaladores, no??

Y Varo....el eterno Varo. Ese que grita, vuela, sorprende. Ese impredecible escalador que hace dominadas de un brazo, que bloquea más alto que ninguno, que es feliz haciendo feliz a los demás, que disfruta escalando conmigo tanto como yo con él, que ha dejado a punto un sueño, un sueño que estoy seguro que pronto alcanzará. Porque Saratoga era nuestra batalla bicho......



sábado 4 de febrero de 2012

NO PUEDOL, NO PUEDOL...

Hoy el el típico día que a la gente le cuesta salir de casa y se quedan con la estufa pegada a las piernas, mirando por la ventana cómo se mueven los árboles y escuchando el viento que silba por el hueco de la chimenea. Bueno, vale, eso es lo que me está pasando a mí.

Pero es que, con estás temperaturas no PUEDO ir a escalar. Y pongo PUEDO en mayúsculas porque quiero resaltar que no es que yo no quiera ir a escalar es que no puedo. Porque hace demasiado frío. Las manos se hielan y duelen, los pies se quedan insensibles con los gatos ajustados, el viento hace que se me quemen los labios y luego me salgan heridas, es mucho más probable que me lesione por la falta de calor en mis músculos, la tortilla de patatas se pone muy dura y poco apetecible, etc. Ves como realmente no PUEDO ir hoy a escalar?

Aunque a decir verdad tengo un amigo que sí que ha ido, y a no ser que se lesione (toco madera, mucha madera), seguro que le habrá valido la pena y habrá disfrutado de un día de campo. El caso es que yo no he ido más bien porque ayer tomé la decisión voluntaria de hacerlo. Es algo que YO decidí hacer. Fue una elección al igual que podía haber sido otra cualquiera. Pero entonces qué es lo que pasa? Por qué cuento todas esas milongas para justificar mi elección de quedarme en casa? Porque se supone que soy un escalador muy motivado y mi ego no puede soportar la idea de que realmente no me apetezca escalar dejando de ser súper mega fanático? Pues es así. No tenía ganas de escalar. Elegí quedarme. Simplemente eso.

Creo que, al margen del NO PUEDO, estamos acostumbrado a ponernos excusas o intentar convencernos a nosotros mismos (y lo que es peor aún, al resto de la gente que ni siquiera le importa o que hagamos) de por qué actuamos de la forma que lo hacemos, debido a que tenemos unos patrones estándares de conducta que si nos lo saltamos nuestro cerebro nos lanza una señal de alarma que hace que nos sintamos mal (Marina, bata blanca ya!!)

Entonces comenzamos a actuar de la siguiente manera:

- Tengo un amigo que cada día nos intenta convencer (porque así también se convence a él mismo) de que se va a comprar una Tablet. La cosa es que el amigo en cuestión tiene taco y le ha costado reconocer que se la va a comprar porque se ha ganado el privilegio de pegarse un homenaje tecnológico y punto. Hombre porque en realidad es un aparato que te hace la vida más cómoda pero..... Ayer dijo él: illo me la compro porque me sale de mis huevos jajaj.. Olé... Hasta entonces había estado diciendo que es que el ordenador portátil es muy grande y engorroso para llevarlo con él al trabajo y el Iphone 4 que tiene (Sí, es un chico tecnológico) demasiado pequeño...

- Un día en un sector de escalada llegué a oír lo siguiente... "Hoy no, pero el próximo día le meto un pegue de primero y a muerte a la vía". Hoy no? El próximo día? Pero si ya estás aquí!!! jeje. "No es que hoy no me encuentro bien y me tengo que concienciar" jeje...

Pero lo que realmente me puede son esos NO PUEDO que nos hace sentir cómodos, relajados y libres de realizar cualquier esfuerzo que no nos apetezca.

No puedo volar, eso está claro. No puedo correr los 100 metros lisos en menos de 10 segundos, eso está más claro todavía. Pero.... podía haber ido a escalar hoy verdad? Lo que ocurre es que elegí no hacerlo.

El ejemplo más claro está en una frase que he escuchado a lo largo de mi vida y que incluso llegué a creer. "Yo soy así, y no puedo cambiar". Está claro que cada uno tienes una forma de ser, marcado seguramente por una mezcla de genética, educación familiar y social, cultura, etc. Pero decir que NO se PUEDE cambiar? Un forma de excusar el hecho de que eliges no hacer el esfuerzo de cambiar algo o de realizar una acción que de otra forma, sin ese NO PUEDO, nos veríamos obligados a ejecutar y eso, en estos tiempos es mucho hacer...

Entonces empecemos a llamar las cosas por su nombre y dejémonos de hipocresías. Porque yo si tuviera pasta me compraría una Tablet, del taco, la cara. Y si tuviera ganas hubiera ido a escalar y me hubiera puesto unos guantes de pluma de gorrión del parque. Y si quisiera hubiera ayudado a esa persona que lo necesitaba porque sí que podía. Simplemente elegí no hacerlo....